Juan Escolar García, el periodista que relató los Sucesos

“Los memorables sucesos desarrollados en Málaga los días 11 y 12 de mayo de 1931. Un reportaje histórico”. Así tituló el periodista del diario El Cronista, Juan Escolar García, el relato de lo sucedido en aquellos aciagos días, constituyendo una fuente ineludible para poder conocerlos e iniciar cualquier investigación sobre los mismos. Gracias a su crónica, a su relato, se supo lo que pasó y cómo pasó con gran objetividad, algo siempre difícil de conseguir. La cronología de una pesadilla que vivió en primera persona. Un relato que, como él vaticinó, sería un reportaje histórico, al cual sigue siendo necesario acudir en nuestros días. No podía presagiar que a los pocos años viviría su propia pesadilla, llegando a ser condenado a muerte, representando lo que fue la década de los años treinta del pasado siglo en nuestro país.

Los días 11 y 12 del mes de mayo del año 1931 han sido para Málaga históricos. No podrá el vecindario malagueño olvidarlos tan fácilmente… Con señales indelebles y perdurables han quedado escritos en la historia de la ciudad, y en la memoria de sus habitantes, que han vivido momentos de intensa amargura, de una inquietud sin límites, de una intranquilidad rayana en el paroxismo…(1).

La extraordinaria intensidad con la que sucedió todo llevó a nuestro protagonista a recopilar más detalladamente todas las informaciones que, en cumplimiento de sus deberes periodísticos, había publicado en el periódico, uniendo otras que, por la rapidez y precipitación natural de las informaciones diarias, no habían podido ver la luz. Así, incorporó una serie de testimonios de aquella madrugada que son de gran valor; otros, arrojaron más dudas y sombras, sobre todo los referidos a la suerte que corrieron muchas de las imágenes desaparecidas.

El que estas líneas escribe ha conseguido, después de los trágicos momentos de inquietud corporal y espiritual, que su ánimo se serene, que su inteligencia se despeje y razone, tras las horas febriles del trabajo reporteril, y ya con el espíritu más templado y la inteligencia más calmada, se ha decidido a llevar a las cuartillas, de forma ordenada y metódica, todos los sucesos que se han vivido en la hermosa capital malagueña, los cuales desfilaron por su imaginación y por su pluma de forma vertiginosa, cual una película dantesca…(2).

PRENSA DEF
Anuncio del libro de Escolar García publicado en el diario El Cronista [Archivo Municipal de Málaga]

El 8 de julio de 1931 se puso a la venta, al precio de 2,50 pesetas, el libro escrito por este periodista que contaba por aquel entonces con 25 años de edad. Había recibido la inestimable colaboración del también periodista y publicista Francisco Morales López, creador de la revista La Saeta; ayuda perseverante, entusiasta y digna de las mayores alabanzas, como le reconoció públicamente en el preámbulo del libro. Salvador González Anaya, pocos años después, seguiría el hilo de los hechos narrados por Escolar con bastante fidelidad en su célebre novela Las vestiduras recamadas.  

Juan Escolar era católico, estaba casado, pertenecía a la Adoración de Hijos de María; a la Adoración Nocturna de Málaga y a la Archicofradía de la Expiración. No ostentó cargo alguno en ninguna de ellas (3). Poco tiempo después de publicarse el libro, dejó de trabajar para El Cronista, ocupando un puesto de carácter temporal en el Ayuntamiento de Málaga. Fue en ese tiempo, cuando el entonces alcalde, el republicano Federico Alba Varela, le pidió que ocupase el puesto de redactor jefe del diario El Popular. Diario que se acababa de fundar el 26 de junio de 1931 más bien como un órgano del partido Republicano Radical de Lerroux, al que pertenecía el alcalde, recogiendo la herencia del diario republicano del mismo nombre desaparecido en 1921 y que fundara Pedro Gómez Chaix en 1903. Escolar aceptó el trabajo, afiliándose al sindicato de periodistas afecto a la UGT. Corría el año 1932.  En poco tiempo, el nuevo diario se convirtió en el preferido de la izquierda malagueña. La labor de Escolar en el periódico se centraba en la parte técnica, sin intervenir en la redacción de artículos o comentarios políticos.

Las monjitas, en una callejuela, lograron desaparecer, refugiándose en una portería o casa particular, y sus perseguidores, exaltados, regresaron nuevamente al convento, cuya puerta estaba ya cerrada. Sin embargo, en el interior estaban las jóvenes allí recluidas, sintiéndose desde la calle sus lamentaciones y lloros. Entonces, cundió la voz de que era preciso hacer lo mismo que en Madrid: destrozar y quemar los conventos y expulsar a las religiosas y religiosos. Y la multitud que, en pocos momentos, había engrosado extraordinariamente, empezó a golpear las puertas del convento, para penetrar en el interior (4).

Desde 1934 y de una manera más notable antes de las elecciones de febrero de 1936, El Popular comenzó a ser más afín a Unión Republicana, partido formado por Diego Martínez Barrios y que engrosaría el Frente Popular que finalmente venció en aquellas elecciones (5).

El 19 de julio de 1936, tras la sublevación militar, los sindicatos obreros ocuparon la sede de El Cronista, sita en calle Madre de Dios, desde donde pasaría a publicarse Julio. El edificio sede de La Unión Mercantil, en calle Trinidad Grund, fue asaltado, incendiado y destruido. Igualmente, fueron asaltadas y destruidas las instalaciones del Diario de Málaga. Los días siguientes fueron asesinados muchos periodistas malagueños, encontrándose entre ellos quien había sido el director de Escolar cuando trabajaba en El Cronista,  Eduardo León y Serralvo.

Como si obedeciese a un plan estudiado, las turbas siguieron su labor destructora, iniciada en la Residencia de los Jesuitas…A la una de la madrugada, el redactor de sucesos del diario siniestrado, cumplía sus deberes informativos en el ataque al Palacio Obispal, cuando hasta él llegaron voces  de “-¡ Ahora a La Unión Mercantil y a Santo Domingo!»…Serían las tres de la madrugada cuando, por los balcones de La Unión Mercantil se elevaban grandes columnas de fuego y de humo. 

En el mes de octubre de 1936, Escolar fue objeto de una denuncia anónima en la que se le acusaba de ser un peligroso espía. Fue detenido y  conducido al Ayuntamiento, donde permaneció recluido 23 días hasta que se esclareció el asunto

Málaga es tomada el 8 de febrero de 1937 por las tropas franquistas. Tanto el director de El Popular, Luis Velasco, como el subdirector, Juan Rejano, habían huido y conseguirían exiliarse en México (6). Juan Escolar no huyó y fue detenido. (…) al ser liberada esta capital, todos los responsables del mencionado periódico huyeron, siendo invitado por todos, y rehusando la invitación a seguirlos, se marchó a su domicilio, no ocultando su persona la acción de la justicia y siendo el único periodista que quedó en esta localidad del referido periódico (7). La Falange incautó de las instalaciones de El Popular, desde donde se editaría ¡¡Arriba!!, cambiando en poco tiempo de sede. Desde los viejos talleres de El Cronista, comenzaría a publicarse Boinas Rojas. 

Fueron unas horas, de diez de la noche hasta las cinco de la mañana, que no se olvidarán fácilmente a aquellas religiosas, religiosos y asiladas e internos, así como tampoco a los que, por nuestra profesión, presenciamos escenas desgarradoras, emocionantes, que produjeron escalofríos de amargura a nuestro espíritu, ante la tribulación de tantas familias, que creían no iban a ver más a la hija o al hijo querido (8).

Por sentencia del Consejo de Guerra Permanente nº 2, dictada el 22 de julio de 1937, fue condenado a muerte al ser considerado culpable de un delito de rebelión militar. En la propia sentencia se decía que no constaba en autos su participación directa en la confección de escritos y artículos revolucionarios, pero que no por eso era menos clara la participación técnica y apoyo material que hubo de prestar al periódico que por su actuación tantos males había causado a Málaga.

En nuestros trabajos reporteriles, conseguimos tropezarnos con una de las religiosas fugitivas…Junto a ella estaba la Madre Abadesa, silenciosa y triste. Sus ojos, de vez en cuando, derramaban lágrimas cuando tendía su vista por la ventana y observaba lo que iba quedando de la que fue santa mansión de las esposas de Jesucristo… Ella y la Madre Abadesa, en pie, temblorosas, aún asustadas, miran por una ventana cómo el fuego va destruyendo la iglesia, el convento, la residencia…todo lo que para ellas fue su hacienda, su vida y no ha podido ser, como hubieran deseado, su muerte…(9)

El 25 de septiembre de 1937 salvaría la vida al serle conmutada la pena por una reclusión perpetua (30 años). Su padre y su esposa Dolores no cejarían hasta evitar lo que sería su muerte en vida, hasta conseguir su libertad.

Pasaron cinco años y se encontraba cumpliendo pena en la cárcel de El Dueso, en la localidad cántabra de Santoña. El 15 de agosto de 1942 su esposa suscribió un escrito en el que se solicitaba el indulto, argumentando que, durante el tiempo que desempeñó ese cargo, no dirigió la parte política del mismo, la cual llevaban el director y el subdirector, que en esa época no escribió artículos de ninguna índole, siendo su misión única la de ordenar las publicaciones y hacer el encaje del periódico. Apoyaba lo que decía en diversos documentos que había conseguido obtener durante esos largos cinco años. Se trataba de declaraciones en testimonios notariales y certificaciones del secretario provincial de Falange en Málaga, Manuel Pérez Bryan; del que fuera jefe de Falange en Málaga, José Luis Arresse; de José Barea y Pedro Santiago, administrador y gerente  que fueron de El Popular y en ese momento de Sur; y de Manuel Pizarro, teniente coronel de la comandancia de la Guardia Civil en Málaga.

En las primeras horas de la mañana del día 12 fue cuando los acontecimientos adquirieron en Málaga mayor intensidad, ya que la multitud, enardecida, loca, presa de insanos deseos de destrucción, incendio y robo, estaba, por completo, hecha dueña de la capital. Por eso, desde aquellos momentos la labor informativa tuvo que tropezar, forzosamente, con dificultades, ya que había que tener una naturaleza de hierro y un espíritu a prueba de impresiones fuertes y dolorosas para conseguir encontrarse, a la vez, en todos los sitios donde se desarrollaban trágicos sucesos (10).

El 5 de diciembre de 1942 se remitió la documentación al Ministerio del Ejército, incoándose el correspondiente expediente por la Comisión Central de Conmutación de Penas, a propuesta de la provincial y consistente en una reducción a 8 años. La autoridad judicial informó a favor de la conmutación, pero por una pena de 20 años y un día.  Finalmente, en el mes de febrero de 1943 consiguió la reducción de su pena a 8 años. Por Orden de 19 de junio de 1943 obtendría, junto a otros 692 penados, la libertad condicional y la liberación definitiva del destierro (11).

Y hacemos punto final en este detallado reportaje que, con el tiempo, llegará a adquirir caracteres de histórico….Ahora, al mes de transcurridos, cuando la capital ha recobrado aparentemente su vida tranquila y normal, todavía cuando pensamos en ellos, se nos figura una tremenda e imperecedera pesadilla…Málaga y junio 1931 (12).

Portada

(1) ESCOLAR GARCÍA, J., “Los memorables sucesos desarrollados en Málaga los días 11 y 12 de mayo de 1931. Un reportaje histórico”. Málaga, 1931, p.3
(2) Ibídem, p.4
(3) Archivo General Militar de Guadalajara. Caja 300027. Expediente 1992. Documento 8.
(4) ESCOLAR GARCÍA, J., op. cit., p.7
(5) DE MATEO AVILÉS, E., “La prensa malagueña durante la Guerra Civil: nuevas aportaciones”, Jábega, 99, 2009, p. 88.
(6) LÓPEZ ROMERO, L., “La represión en la prensa malagueña conservadora al inicio de la guerra civil: el declive de La Unión Mercantil”, Communication & Society, 33(2), 2020, p. 96.
(7) Archivo General Militar de Guadalajara. Caja 300027. Expediente 1992. Documento 9.
(8) ESCOLAR GARCÍA, J., op. cit., p.18
(9) Ibídem, p.39
(10) Ibídem, p.33
(11) Boletín Oficial del Estado, 22 de julio de 1943.
(12) ESCOLAR GARCÍA, J., op. cit., p.94