Semana Santa de 1978

Pasada la Semana Santa de 1977, José Atencia había dimitido como presidente de la Agrupación de Cofradías para presentarse a las elecciones generales por el partido Unión Democrática Española, haciéndose cargo de la Agrupación el vicepresidente primero y hermano mayor de Zamarrilla, Federico del Alcázar. Elecciones generales históricas, las primeras libres que se celebraban desde febrero de 1936, y en las que participó un 78,83% del censo electoral. Triunfaron los partidos moderados, venciendo la Unión de Centro Democrático liderada por Adolfo Suárez. El año 1977 no había terminado de la mejor manera en Málaga. El domingo 4 de diciembre se había convocado una manifestación para pedir la autonomía de Andalucía, asistiendo más de 200.000 personas en un ambiente festivo, pero terminó en tragedia tras la intervención de la Policía Armada, al ser herido de muerte el joven de 19 años, José Manuel García Caparrós. Dos jóvenes más resultarían heridos por balas.

Las cofradías, ante el nuevo escenario sociopolítico y gracias a los hermanos mayores más jóvenes, comenzaban a demostrar que no solo eran (y debían ser) entidades religiosas ajenas a la política y sus circunstancias, sino también entidades culturales que constituían una seña de identidad del pueblo andaluz. Esa concepción encajaba perfectamente con el resurgimiento de los regionalismos y nacionalismos que se vivía en toda España. Las cofradías se jugaban mucho en el cambio, señaladas como entidades franquistas del pasado, no respaldadas e incluso atacadas por las nueva Iglesia. El bálsamo a tal desazón estaba dentro de las propias cofradías y venía conformado por sus jóvenes. Juventud que no solo ocupaba puestos bajo los varales, dando poco a poco por cerrado un problema que ya duraba demasiado, sino también puestos de responsabilidad en los gobiernos de las cofradías. Generación cofrade que quería mirar al futuro, sin vinculaciones políticas y así no caer en errores del pasado. Ejemplo de ellos, Jesús Saborido Sánchez, hermano mayor de Pollinica y secretario de la Agrupación, quien entendió que los cambios no solo debían hacerse efectivos dentro, sino que debían mostrarse; pidiendo en alguna ocasión que los cofrades debían reflexionar sobre los momentos actuales y sobre el ejemplo que debían dar las cofradías. Saborido propuso invitar a la tribuna de la plaza de la Constitución, entonces de José Antonio, a todos los diputados y senadores elegidos por Málaga en las elecciones generales. Entre ellos, el histórico dirigente comunista Tomás García. Hubo algún hermano mayor que se negó a ello, oponiéndose de forma vehemente.

Era la particular transición cofrade, adaptándose a los nuevos tiempos. Como en otras épocas, renovación que no solo serviría para sobrevivir, sino también para coger impulso. Así, grupos de jóvenes conseguirían lo que no se había logrado en los últimos treinta años: fundar o reorganizar una cofradía. Las bases publicadas por el Obispado en 1977 para que las hermandades renovasen sus estatutos podía ser una oportunidad. En el mes de enero de 1978, se recibe la carta de la renovada Archicofradía de los Dolores de San Juan solicitando su admisión como cofradía agrupada. Al mes siguiente, se acepta por unanimidad la propuesta referida de procesionar la primera el Viernes Santo de forma provisional.

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Jesús Saborido en el pregón de 1978 [Foto: Archivo ACC]

El esperado pregón de la Semana Santa de 1978 corrió a cargo de Jesús Saborido. Se celebró en el conservatorio Superior de Música de El Ejido, debido a la clausura del Teatro Cervantes. En el escenario del salón de actos figuró la imagen del Cristo del Buen Amor, reciente obra de Luis Álvarez Duarte, destinada a recibir culto en la iglesia del Císter, culto que sería el germen de la futura Hermandad de la Salud. Como único exorno, una gran cortina de color rojo, cirios y, a los pies, canastillas de claveles rojos. Tras el Real Cuerpo de Bomberos interpretando marchas clásicas y  saetas a cargo del Niño de Canillas y el Niño de Bonela, llegaba el turno de José Luis Carretero, de la Casa de la Música, que interpretó al órgano un breve programa con fragmentos de Artola, Cebrián, Schubert y Haendel. Francisco Fernández Verni presentó al joven pregonero, que contaba con 31 años, como la promesa de quien representa a la nueva generación de cofrades. Fue un pregón necesario e idóneo para los momentos que se estaban viviendo, deviniendo en histórico con el paso del tiempo. Soy malagueño. Y por si fuera poco soy malagueño y cofrade. Por eso que nadie espere disimule mi andalucismo al hablar, que no me avergüenza pues no es ni incorrecto ni mal castellano, sino la forma de decir y expresarse de mi pueblo…A las cofradías no las hunden ni dañan aquellos pobres hombres que se autotitulan los nuevos teólogos, porque no cabe teología nueva cuando se trata de cambiar la esencia. A las cofradías no se las combate con los evangelios apócrifos, ni con falsas parábolas de falsos Simones Celotas, porque las cofradías ayer, hoy, mañana y siempre, viven porque viven con los evangelios, sin buscar falsos apóstoles…Y consciente de mi responsabilidad, y ante el Pastor de nuestra Iglesia aquí presente, yo suplico al clero…que si no nos quieren o no nos pueden comprender, al menos no dificulten que sigamos con nuestra pureza de fe (…). Sus últimas palabras fueron para el cofrade, para que siempre se levante, no baje nunca la cabeza, ni que acalle su corazón.

Buxarrais en el patio de butacas
El obispo de Málaga, Ramón Buxarrais, escuchando el pregón en el patio de butacas [Foto: Sur, 12/03/1978. Archivo Municipal de Málaga]

En las cartas al director del diario Sur, Josefa Barroso Guitard escribió: Gracias a Dios que nos ha enviado una generación de cofrades jóvenes que como Jesús Saborido sienten gran entusiasmo y trabajan con tesón para que nuestras procesiones continúen sus andaduras tradicionales…Al oírlo, tuve el convencimiento de que nuestra Semana Santa, que es del pueblo y para el pueblo, no morirá jamás.

Días después del pregón, en el especial del diario Sur, Ramón Buxarrais decía: Es hora de dejarnos de peleas, profundizar en el conocimiento por la fe de la Persona de Jesucristo y su Iglesia, de ir a lo sustancial y olvidarnos de pequeñeces que nos dividen (…).

También momento histórico el que se captaba en el cartel oficial de 1978, correspondiente al Lunes Santo del año anterior cuando la imagen de Jesús de la Pasión de Ortega Bru discurría por primera vez bajo las naves catedralicias. Fotografía del estudio Foto Arenas.

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Cartel de la Semana Santa de Málaga 1978

La publicación cofrade por excelencia en aquellos años, además del especial del diario Sur, y ante la ausencia de La Saeta, era la revista Guión, publicación dirigida por el periodista y publicista Antonio Bueno Muñoz, que presentó en su portada una fotografía de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia con la túnica blanca.

Comienza la Semana Santa y el tema de los horarios, objeto de fuertes discusiones en la Agrupación, no era una cuestión baladí debido a su incidencia en el orden público. Los hermanos mayores se hacían eco de los rumores sobre una Semana Santa llena de problemas, pidiéndose a los mismos que fueran prudentes en sus declaraciones para no generar alarmas innecesarias.

Finalmente, los parlamentarios aceptaron la invitación de Saborido y acudirían a la tribuna, incluido el dirigente comunista que asistió el Miércoles  Santo. El alcalde de Málaga, el cofrade Luis Merino Bayona, ponía su granito de arena en una exaltación de la Semana Santa malagueña en el Club Siglo XXI de Madrid: Y los malagueños son la Semana Santa. Las Cofradías se nutren de hombres y mujeres de las más diversas procedencias, ideologías y estratos sociales. En las hermandades se cruzan y mezclan todo lo que ha sido, es y será ser malagueño (…).

El Domingo de Ramos se inició como de costumbre con el rosario de la aurora de Fusionadas, que con la imagen de María Santísima de Lágrimas y Favores recorrió las calles de la feligresía. A las tres y media de la tarde salía del entorno de San Felipe Neri la Pollinica. A las cuatro y cuarto, lo hacía el Prendimiento, no faltando en el cortejo miembros de las peñas Los Pastores, Capuchinera y La Biznaga. A las seis, la Cena, siendo portado el trono del Señor por estudiantes y jóvenes del barrio, mientras que el de la Virgen de la Paz fue llevado por hombres de trono. Cerró el Domingo de Ramos la Oración en el Huerto, concentrándose masivamente el público en la plaza de los Mártires tanto en la salida como en el encierro. Tres momentos destacaron en la salida de la archicofradía: la visita del veterano albacea, Julio Camez, la reunión de hermandad con los jóvenes portadores del trono y el acto de exhortación en la iglesia de los Santos Mártires antes de la salida.

Lágrimas
María Stma. de Lágrimas y Favores [Foto: Boletín Fusionadas, 1978]

Lunes Santo, mañana de misa del alba y traslado de los titulares de la Cofradía del Cautivo a sus tronos procesionales en el tinglao de la calle Sevilla. Una vez más se hizo estación ante el ambulatorio Jesús Cautivo de la Seguridad Social, así como la ofrenda de flores de las enfermeras y empleados del mismo. Después, una vez colocadas las imágenes en sus tronos, las fuerzas del Grupo de Regulares número 2 de Melilla hicieron el ofrecimiento con sus guiones.

La tradicional misa de Pasión antes de la salida se celebró en la Catedral, llegando el cortejo minutos antes de las seis y media, quedando los tronos en una de las naves. Eucaristía a la que asistieron multitud de fieles y fue oficiada por el director espiritual de la archicofradía, Antonio Zurita. Estudiantes salió a las nueve menos cuarto del tinglao de la plaza de la Constitución. La sección de la Virgen estrenó túnicas de color verde y el trono fue llevado por hombres de trono y al frente de ellos el capataz Juan Polo. La plaza del Obispo estaba a rebosar en torno a las doce de la noche, recuperando el obispo Buxarrais la tradición de salir al balcón del Palacio Episcopal al llegar la imagen del Coronado de Espinas. El público le aplaudió, tras acompañarle en el rezo, y la plaza se iluminó con las tradicionales bengalas, continuando con saetas. Bengalas también presentes en el encierro del Cautivo, acompañadas de saetas y vivas.

A las diez de la noche, desde la plaza del Teatro, se puso en marcha la Cofradía de la Columna. Televisión Española y una cadena alemana captaron imágenes de la salida. Estrenaron las campanas de ambos tronos, gracias a donaciones, y no faltaron en el cortejo mujeres de mantilla, pertenecientes a la sociedad La Coracha.

El Martes Santo se inició a las seis y media de la tarde en calle Agua con el Rescate, abriendo marcha la Armada de Infantería de Marina de San Fernando. El paso del Rescate no iba completo, ni con su nuevo trono, utilizándose el antiguo, muy bello por cierto (…). Una hora más tarde salía la Hermandad de las Penas. El trono del Santísimo Cristo de la Agonía fue portado por jóvenes hermanos con túnicas de hombres de trono y el de María Santísima de las Penas por ciento treinta hombres de trono, estando al mando el capataz Manolo Sánchez.  A las ocho de la noche inició su recorrido procesional la Hermandad de la Sentencia, luciendo la imagen del Señor el collar de la Orden de San Raimundo de Peñafort, colocado en la cintura, y la Virgen del Rosario, sobre el pecho, la placa de primera clase de la misma orden; condecoraciones donadas por la señora viuda del que fue presidente de la Audiencia Territorial de Madrid, Manuel Soler Dueñas.

Trono Rescate
Ntro. Padre Jesús del Rescate [Foto: Archivo Hermandad del Rescate]

La Hermandad de la Estrella presentó como gran estreno la nueva y valiosa corona realizada por Seco Velasco, debido a que la anterior había sido sustraída. La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humillación hizo su salida  a las ocho y media de la noche por las calles del barrio de El Perchel, efectuándose el tradicional acto de la ofrenda. Una hora más tarde, salió el trono de María Santísima de la Estrella que se incorporó al recorrido oficial.

Durante el Lunes Santo, la Cofradía del Rocío había celebrado la ofrenda de claveles y después, durante la noche, se había establecido una vigilia por los componentes de la junta de gobierno ante los tronos procesionales. El trono de la Virgen llevaba nueva mesa con varales metálicos.

Las procesiones, por primera vez, eran retransmitidas en directo por frecuencia modulada. Paralelamente, en onda media, concretamente en el programa Buenas noches, Málaga se ofrecían conexiones con los equipos de Radio Juventud instalados en la tribuna de la Plaza, desde ella, Mari Tere Campos junto con Juan Torreño, informaban del paso de las diferentes cofradías. A pesar de ello, y como era tradicional, durante el Jueves y el Viernes Santo, la emisora cerraba a las ocho de la noche con el fin de que nuestro personal pueda, al igual que todos los malagueños, vivir nuestra Semana Santa. La base de la programación durante esos dos días: la música.

Miércoles Santo. Los tres tronos de Fusionadas abrieron la tarde del Miércoles Santo: Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna, Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos y Nuestra Señora del Mayor Dolor, junto con San Juan Evangelista. Y al regreso, la culminación de emotividad y fervor cuando el Cristo, al llegar el trono a la calle Cisneros, era desclavado y descendido de la Cruz y llevado igualmente a hombros de los oficiales paracaidistas hasta la capilla de la iglesia de San Juan en impresionante cortejo. Expectación siempre causa la Hermandad de la Paloma, pero en este año 1978 se daba la circunstancia de que el pesado trono de la Virgen eran llevado, por primera vez, por jóvenes portadores, concretamente ciento ochenta. A las siete y media de la tarde salieron desde el tinglao de la calle Hoyo de Esparteros.

Paloma 1978
María Stma. de la Paloma portada por primera vez por jóvenes portadores en 1978 [Foto: Archivo Hermandad de la Paloma]

La Cofradía de Jesús el Rico llevó luto por el asesinato del director general de Instituciones Penitenciarias, Jesús Miguel Haddad Blanco, en la mañana del día anterior en Madrid. En la Audiencia Provincial tuvo lugar el tradicional acto de liberación. La Archicofradía de la Sangre salió a las ocho de la noche, luciendo la imagen de María Santísima de Consolación y Lágrimas una nueva mantilla bordada en oro por las monjas de san Carlos, regalo de sus camareras, y una saya de tisú de plata bordada también en oro, donada por su camarera mayor. Poco después de las diez se puso en marcha la comitiva de la Archicofradía de la Expiración.

El Jueves Santo, el traslado del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas centraba la atención, abarrotando el público el pasillo de Santo Domingo, al igual que a la hora de la salida. A las seis de la tarde salió Viñeros, esta es una de las cofradías malagueñas que guarda con el máximo celo su personalidad y su tradición. Para este año cambiaron su itinerario y la hora de entrada a la Catedral. Procesionó nuevamente la Congregación de Mena, el maravilloso paso de la Virgen de la Soledad, la gran obra de Juan de Ávalos.

La Cofradía de Misericordia, que había vivido el día anterior la jornada de los claveles y del traslado de las imágenes por la feligresía, salió a las siete y media de la tarde. Cerró el Jueves Santo la Esperanza. No hace falta ser muy amplio en información para exponer una vez más la Esperanza llenó de entusiasmo y devoción a cuantos admiraron su desfile en todo el recorrido, en su salida y en su encierro. Muchos cofrades se habían acercado al local de exposición, próximo al templo dominico, que pronto será el edificio que sus cofrades y devotos quieren que sea. En el local estuvo Dolores Carrera firmando muchos ejemplares de su libro Anécdotas y curiosidades de la Semana Santa malagueña, publicado el año anterior y que había sido todo un éxito, consiguiéndose fondos para la bolsa de caridad que la archicofradía tenía instituida desde el año 1961.

El Viernes Santo estuvo marcado por Dolores de San Juan, saliendo desde la puerta de la torre a las seis de la tarde. La puesta en escena llamó la atención sobremanera. El ambiente de austeridad y absoluto silencio del cortejo causó un gran impacto. Al paso del trono por la plaza de Arriola, ante el convento de las Hermanas de la Cruz, las monjas rompieron su habitual mudez para cantar un motete a la imagen de la Virgen de los Dolores; era la primera vez que sucedía. Hay que dar la bienvenida y la enhorabuena a estos jóvenes cofrades por el magnífico desfile realizado, pleno de orden y severidad, como corresponde a una hermandad de Viernes Santo y en cumplimiento de sus estatutos. Los penitentes vistieron túnicas negras de tejido de ruán, cíngulo de esparto y cola recogida. Fue un ejemplo para las que vendrían detrás, se estaba iniciando la segunda edad dorada.

El trono de la Soledad de San Pablo fue portado por alumnos de la Escuela Universitaria de Ciencias empresariales. El sudario de la Cruz, estrenado este año había sido bordado por la religiosas del colegio de la Purísima, vinculado a la cofradía trinitaria; centro que también había regalado paños de bocinas y las cabezas de varales de los dos tronos.

Los jóvenes estaban protagonizando esta Semana Santa y en el caso de la Cofradía del Amor se hacían notar especialmente con la presencia de alumnos y antiguos alumnos de Maristas y los Agustinos. La imagen del Cristo había sido restaurada en Granada por el escultor y académico de Bellas Artes, Nicolás Prados López. Tras la Piedad, formaron cientos de devotos cumpliendo promesas. Llevaban luto por el fallecimiento del que fue su fundador y albacea de culto y capilla, Francisco Fernández García, Padre Curro. Durante el Viernes Santo y hasta poco antes de la salida procesional, la imagen de Nuestro Padre Jesús del Santo Sepulcro estuvo expuesta en su capilla de los Santos Mártires en solemne besapiés. A las siete de la tarde se verificó el traslado al trono situado en la plaza del Teatro. Cerró la jornada procesional del Viernes Santo, Servitas.

Aunque no estaba anunciado, el Sábado Santo por la tarde, fue procesionada por la feligresía de San Felipe la imagen de María Santísima de las Angustias.  Se trata de una nueva hermandad que próximamente presentará sus estatutos.  La imagen del Señor ya había sido encargada a Ortega Bru.

Angustias
María Stma. de las Angustias el Sábado Santo de 1978 [Foto: Archivo Hermandad del Descendimiento]

El Domingo de Resurrección salió de la Catedral el Santísimo Cristo Resucitado a las doce menos cuarto de la mañana, llegando en una hora a la aún avenida del Generalísimo. Pasadas las tres de la tarde, llegó a la iglesia de los Santos Mártires. En aquel radiante domingo de Resurrección no figuraron las restantes imágenes del grupo, tal y como lo ideara y creara Capuz.

Así concluía la Semana Santa de 1978, en la que no se cumplieron los malos augurios, con la certeza de que las cofradías no iban a desaparecer con los nuevos tiempos, saliendo renovadas y reforzadas.

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Fuentes: Diario Sur (1978)-Archivo Municipal de Málaga/ DE MATEO AVILÉS, E., et al., “75 años de la Agrupación de Cofradías. 1921-1996. Estudio histórico sobre la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga”. Málaga, 1996.

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