Semana Santa de 1919

Málaga, 1919. En nuestra ciudad estaba todavía presente el recuerdo de la rebelión de las faeneras del año anterior. Continuaba arrastrándose la crisis de las subsistencias, cada vez con tintes más dramáticos. El coste de la vida había aumentado desde 1914 un 12%, no subiendo los salarios en la misma medida, como suele pasar. El final de la Primera Guerra Mundial hizo sobrevenir una crisis económica en nuestro país, que afectó a la castigada industria malagueña entre 1918 y 1919, debido a los altos precios del carbón y el alza en el coste de los fletes y transportes, elevando los precios de los productos por lo que eran menos competitivos. A ello añadir la caída de la demanda exterior, precisamente, por la finalización de la guerra. El resultado no fue otro que la reducción de la producción y el aumento del paro. Todo esto propició un incremento de la afiliación sindical y de la conflictividad social, con un vertiginoso crecimiento de la CNT y de la UGT.

La excesiva normación, entre 1915 a 1919, para luchar contra la prolongada crisis de las subsistencias no había conseguido su objetivo, quizá al ser determinados grupos de interés los grandes beneficiados de esa situación. Incluso en Málaga, a diferencia de otras ciudades, las medidas adoptadas para paliarla se limitaron a tasar los alimentos de primera necesidad, junto con una tímida labor inspectora. Tímida pero sonada. Durante la Cuaresma de 1919, tuvo gran repercusión la labor del nuevo inspector de subsistencias, señor Benavides, quien decidió iniciar sus inspecciones en la Casa Larios. Lo peor, que encontró tenencia clandestina de aceite. En plena crisis de subsistencias, la loable labor del inspector dio lugar al escándalo. La Sociedad Azucarera Larios justificó tal tenencia en que se trataba de aceite para las máquinas, siendo la incautación un error de oficina. Como se decía en la prensa: (…) la importancia de la visita girada a la Casa de Larios no está en el valor material del aceite decomisado, sino en el valor moral del ejemplo saludable. Ciertamente, el valor del aceite decomisado era una minucia para el poder económico de la Casa Larios, pero se valoraba el hecho de que el inspector comenzara sus inspecciones en todo un símbolo del poder económico y político, representando un aviso a navegantes o, mejor dicho, negociantes y acaparadores que tuvieran algo oculto.

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La cola del pan en la Puerta de Buenaventura, 17 de noviembre de 1919 [Foto: Archivo Municipal de Málaga]

Se constata la desaparición de la conjunción republicano-socialista en 1919, tras los fracasos electorales de 1916 y 1918; conjunción que había incidido negativamente en la percepción de la subvención municipal por las cofradías malagueñas años atrás. Por ello, este año seguían siendo atendidas por el Ayuntamiento todas las subvenciones que se solicitan.  

Ayuntamiento que estrenaba casa consistorial, diseñada por los arquitectos Fernando Guerrero Strachan y Manuel Rivera Vera. El 9 de abril de 1919 se produce la entrega oficial por parte del constructor Antonio Baena Gómez, comenzando a resonar con fuerza este cofrade que sería vital para la transformación de la Semana Santa de Málaga, por entonces mayordomo de Nuestra Señora de la Soledad de la Congregación de Mena.

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Málaga, 1919. La nueva Casa Consistorial ya formaba parte del paisaje [Foto: Archivo Municipal de Málaga]

Se estrenó oficialmente la nueva sede con una sesión plenaria el Viernes de Dolores, tratándose temas de importancia a pesar de la ausencia del alcalde Manuel Romero Raggio, quien estaba de viaje en Madrid para gestionar la aprobación de los arbitrios extraordinarios. Alcalde que fue destinatario de una carta abierta en El Regional en la que se le instaba a que aprovechara el viaje y le solicitara al Ministro de Abastecimientos dictase una disposición tasando también los alquileres de casas-viviendas en Málaga, donde el abuso subiendo los mismos es superior a toda ponderación. En la sesión referida, el cabildo municipal acordó felicitar al inspector de abastecimientos señor Benavides, quien en pocas semanas acabaría inspeccionando en San Pedro de Alcántara. Junto con los temas referidos, se discutió la necesidad de enarenar las calles por donde iban a discurrir las procesiones para evitar los nocivos efectos de la cera en el pavimento de las calles. El concejal señor del Río dijo que el gasto que suponía las labores de enarenado y limpieza debía ser costeado por las cofradías.

Mientras, en la iglesia de los Mártires, finalizaba la novena a María Santísima de los Dolores; así como el septenario a Nuestra Señora de la Soledad en la iglesia de Santo Domingo.

No todo habían sido problemas en la Cuaresma de 1919 que estaba finalizando. El 9 de marzo, un avión Sampson 2A había tomado tierra en la parcela de El Rompedizo. En ese avión viajaba Pierre Latécoère, quien tenía por objetivo crear una línea aérea comercial que uniese Francia con sus colonias africanas, pasando por España. Era el origen del Aeropuerto de Málaga.

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Folleto de la Semana Santa de Málaga de 1919 [Foto: Archivo Díaz de Escovar]

Comenzaba la Semana Santa de 1919, abriéndose paso entre tantos asuntos de actualidad. Para reconducir el interés, se editó un extenso folleto de cara a la Semana Santa por la agencia de publicidad de Emilio Crovetto, sita en el número 13 de la calle Mariblanca. En la portada, María Santísima de la Esperanza sobre el trono de la Casa Ureña que había estrenado tres años atrás. Comenzaba la publicación describiendo las líneas que marcaban el futuro inmediato de la Semana Santa en Málaga, gestadas desde la segunda mitad del siglo XIX y que lograrían sus primeros grandes objetivos en apenas dos años: En muy pocos años, debido al entusiasmo de las Hermandades, que han logrado revestir sus cofradías de un esplendor solo comparable al que tanta fama ha dado a las procesiones sevillanas, la Semana Santa en Málaga ha adquirido gran importancia, hasta el extremo de que en el año que cursa, desde el domingo de Ramos, no faltarán cofradías que al desfilar brillantemente por nuestras calles, den una nota religiosa al par que animada y constituyan una nueva atracción para los aristócratas invernantes que prolongan su estancia en esta tierra de clima incomparable, atraidos pro los encantos de su hermosa primavera…Así, han conseguido en pocos años avalorar de tal modo las distintas procesiones anuales, que en nada tienen que envidiar al lujo y magnificencia de las que suelen causar la admiración del mundo religioso en las principales ciudades de Andalucía. Seguía con la querida historia íntima de las Cofradías.

Antonio Baena no fue el único cofrade ilustre de nuestra historia que comenzaba a destacar en 1919. Otro gran cofrade, siendo aún muy joven, llegaba a ser hermano mayor: Enrique Navarro Torres. Se anunciaba que la imagen de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto, antigua congregación que venía sufriendo lamentable decadencia, resurgía ahora a impulso de entusiastas hermanos. Como hermano mayor de esa junta de gobierno recién elegida figuraba Enrique Navarro Torres, que contaba entonces con veintidós años de edad. En esa misma junta, como vocal primero, estaba el comerciante Domingo Orellana, del que fue empleado el joven Navarro en su comercio de calle Nueva. Ambos formarían parte de la Archicofradía de la Expiración, fundada al año siguiente.

Domingo de Ramos.  A las cuatro de la tarde, salió del convento del Císter la imagen de Nuestro Padre Jesús a su Entrada en Jerusalén, con quinientos niños con túnicas blancas y cíngulo y capirote morados, llevando palmas y olivas. El recorrido que siguió fue: Císter, Santa María, Constitución (lado derecho), Compañía, Santos, Especerías, Nueva, Puerta del Mar, Martínez, Larios, Constitución, Granada, plaza del Siglo, Duque de la Victoria, San Agustín, Císter, a su templo. A juzgar por las fotografías, era cierto aquello que se escribía en las crónicas de que las calles estaban llenas al paso de las cofradías.

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La Pollinica por la plaza de la Constitución el Domingo de Ramos de 1919 [Foto: La Unión Ilustrada, 17/04/1919]

Martes Santo. La actualidad política no cesaba. El día amaneció con la noticia de la enésima crisis de gobierno de la nación. Caía el gobierno liberal del conde de Romanones, que había reconocido la jornada laboral de ocho horas como medida para contener la conflictividad social. No solo no lo consiguió, sino que tampoco contentó a la patronal, por lo que un sector del ejército, respaldado por buena parte de la patronal catalana y de la derecha radical se opuso al gobierno. El capitán general de Cataluña, Joaquín Milans del Bosch forzó la caída de aquel al arrestar al gobernador civil de Barcelona y a su jefe de Policía, mandándolos a Madrid. El rey no apoyó a Romanones y dimitió el 14 de abril; el monarca le encargó a Maura formar gobierno. La difícil situación política y la actualidad seguían marcando la Semana Santa.

El Martes Santo en Málaga estaba protagonizado por las tres cofradías fusionadas de la iglesia de San Juan, que salieron a las nueve de la noche presentando notables y numerosas reformas. Así, la imagen de Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna lució en su trono iluminación de gas acetileno, compaginando lo artístico y lo práctico, como se decía en la prensa. El trono, que había sido estrenado el año anterior y era obra de José Benítez Oliver, fue notablemente mejorado con cuatro bustos obra de Palma García, representando la imagen de Cristo Yacente, la Virgen de los Dolores, San Pedro y la Magdalena. Bustos donados a la hermandad por el hermano mayor José Benítez Ferreter.

El trono del Santísimo Cristo de la Exaltación también fue iluminado con gas acetileno. El Crucificado lució una magnífica pureza de oro, regalo de la camarera Francisca Pérez Burgos. Pero las mayores novedades se centraron en Nuestra Señora del Mayor Dolor, al estrenar nuevo trono de cuatro metros de largo y dos de ancho, obra de Antonio Barrabino. Francisco Palma García también participó en este trono, siendo obra suya los dos bustos que lucían en los costados del mismo, de irreprochable valor artístico por la realidad con que están modeladas, que representan al Señor con corona de espinas y a la Virgen de los Dolores. El palio de terciopelo azul eléctrico, bordado en oro, con el escudo real en el frontal y el de Málaga en la parte trasera. El manto era del mismo color, también bordado en oro. No se quedaron aquí las novedades, ya que estrenó una saya de tisú de oro, regalo de la camarera mayor Fanny Pérez Fata, junto con alhajas de pedrería fina cedidas para esa noche por muchas devotas.

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Nuestra Señora del Mayor Dolor (c.1919) [Foto: Archivo ACC]

El itinerario que siguieron fue el siguiente: San Juan, Puerta del Mar, Martínez, Marqués de Larios, plaza de la Constitución (vuelta), Granada, plaza del Siglo, Molina Lario, San Agustín, Duque de la Victoria, Granada, plaza de Riego (lado derecho), Álamos, Torrijos, Pasillo de Santa Isabel, Atarazanas, Martínez, Marqués de Larios, plaza de la Constitución (lado izquierdo), Nueva, San Juan, a su templo.

Miércoles Santo. A las ocho de la noche salió la Cofradía de Jesús el Rico que presentaba como gran novedad dos magníficos estandartes, uno con la efigie del Señor y otro con el escudo en plata de la cofradía. El cortejo, formado por doscientos cincuenta penitentes, se formó en la plaza de la Merced. El recorrido que siguieron fue el siguiente: plaza de la Merced, Álamos, Torrijos, plaza de San Francisco, Baños, Álvarez, Purificación, Pasillo de la Cárcel, parando delante de la prisión hasta sacar al preso, retorno por el mismo sitio a la calle Torrijos, Puerta Nueva, Pasillo de  Santa Isabel, plaza de Arriola, Atarazanas, Puerta del Mar, Martínez, Larios, plaza de la Constitución y Granada.

A las nueve de la noche hizo su salida la Archicofradía de la Sangre después de no hacerlo desde la centuria anterior. Su salida, así se especificaba en la prensa, se efectuó desde el interior de la iglesia de la Merced. Estrenaba para la ocasión un nuevo trono de José Benítez Oliver.  Dicha obra, imitación del estilo mudéjar, con gran acierto acabada, mide cuatro metros de longitud y dos de anchura; en los costados lleva dieciséis huecos, y en ellos el escudo de San Juan Evangelista, de talla dorada, sobre artísticos dibujos con fondo azul y rojo. En el frente, el escudo de la archicofradía y el de la orden mercedaria en la parte trasera. El estandarte y las banderas fueron pintadas por el artista Antonio Román. En la primera parte de su recorrido, iba tras la Cofradía de Jesús el Rico, llegando incluso al Pasillo de la Cárcel. Así, el itinerario fue el siguiente: Sale del templo, plaza de la Merced, Álamos, Torrijos, plaza de San Francisco, Baños, Álvarez, Purificación, Pasillo de la Cárcel, (vuelta al edificio), Purificación, Álvarez, Baños, plaza de San Francisco, Torrijos, Pasillo de  Santa Isabel, plaza de Arriola, Atarazanas, Puerta del Mar, Martínez, Larios, plaza de la Constitución (vuelta), Granada, Molina Lario, Santa María, San Agustín, Duque de la Victoria, Granada, plaza de la Merced, a su templo.

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La Sangre, 1919 [Foto: La Saeta]

A la misma hora, pero de la iglesia de San Juan, salían las imágenes de Jesús de la Puente del Cedrón y la Virgen de los Dolores. Ciento cuarenta penitentes en la sección del Señor, y cien en la Virgen. Como reformas, por primer vez lucirá la efigie del Señor una corona real de oro fino y pedrería, construida en la orfebrería de Zaragoza de los señores Aranda. También, dos estandartes nuevos. El recorrido seguido fue el siguiente: San juan, Puerta del Mar, Martínez, Larios, plaza de la Constitución (vuelta), Granada, plaza del Siglo, Molina Lario, Santa María, San Agustín, Duque de la Victoria, Granada, plaza de la Merced, Álamos, Torrijos, Pasillo de Santa Isabel, Atarazanas, Alhóndiga, Puerta del Mar, Martínez, Larios, plaza de la Constitución, Especerías, Nueva, San Juan, a su templo.

Jueves Santo. La Congregación de Mena salió a las siete de la tarde y presentó reformas en el trono del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, estrenando cuatro arbotantes de talla obra de Palma García. Cada uno de esos arbotantes, estaba compuesto por seis brazos con catorce luces de acetileno. El trono del Cristo de Mena fue llevado por sesenta horquilleros.

La imagen de Nuestra Señora de la Soledad estrenaba un manto donado por el mayordomo Antonio Baena Gómez. En el trono de la Virgen se instalaron de ocho a diez luces de acetileno, provisionalmente, porque para el año siguiente estaba proyectada una candelería. Doscientos cincuenta penitentes con hachas y túnicas de terciopelo blancas y capirotes y cíngulos negros, en la sección del Señor; ciento cincuenta penitentes con hachas y túnica y capirote de terciopelo negro y cíngulo blanco, en la sección de la Virgen. Formaban la procesión unas cuatrocientas noventa personas, a los costados de los tronos sesenta hachones de acetileno.

El itinerario: Pasillo de Santo Domingo, Puente de Tetuán, Alameda Principal (lado de la derecha), Larios, Plaza de la Constitución (vuelta), Granada, plaza de la Merced (vuelta), Álamos, Torrijos, Pasillo Santa Isabel, Arriola, Atarazanas, Puerta del Mar, Nueva, Especerías, Plaza de la Constitución, Martínez Puerta del Mar, Alameda, Puente de Tetuán, Pasillo de Santo Domingo, a su templo.

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[Foto: La Unión Ilustrada, 24/04/1919]

La Archicofradía de la Esperanza, siguiendo la costumbre de años anteriores, repartió mil panes entre los pobres el Jueves Santo. A las nueve de la noche salió la procesión, habiéndose decidido para este año de 1919 no usar el dosel y el friso de hierro del año anterior, habiéndose acordado que tales adornos sean colocados al Señor en la capilla donde se le rinde culto. La Virgen de la Esperanza lucirá sobre el pecho un costosísimo pendentif de platino, perlas y brillantes, regalo hecho por un hermano de la archicofradía que ocultó su nombre. El guión lució una artística placa repujada con una cabeza de Cristo.

El itinerario que siguió: Pasillo de Santo Domingo, Puente de Tetuán, Alameda Principal (impares), Acera de la Marina, Marqués de Larios, Plaza de la Constitución, Granada, plaza de la Merced (vuelta), Álamos, Torrijos, Puerta Nueva, Pasillo Santa Isabel, Arriola, Atarazanas, Puerta del Mar, Nueva, Juan Gómez García, Plaza de la Constitución, Marqués de Larios, Alameda (pares), Puente de Tetuán, Pasillo de Santo Domingo, a su templo.

Viernes Santo. La Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia salió a las siete de la tarde de la iglesia del Carmen. La imagen, con túnica de terciopelo bordada en oro, corona y potencias de plata, estrenó una cabellera donada por el conocido peluquero Carlos Fradejas. El trono había sido reformado, luciendo una instalación de acetileno construida en los talleres de Pedro García. Presentaron un estandarte pintado por Salvador Alvarado y construido en una importante casa de Zaragoza. Se destacó en la crónica el número considerable de devotos que marchaban llevando cirios encendidos, entre las que se destacaban hermosísimas mujeres, gala y orgullo de los Percheles.

El itinerario fue el siguiente: Ancha del Carmen, Pasillo de Santo Domingo, Puente de Tetuán, Alameda Principal (acera izquierda), Acera de la Marina, Marqués de Larios, plaza de la Constitución, Granada, plaza de la Merced (vuelta), Álamos, Torrijos, Marqués de la Paniega, Manuel Altolaguirre, Juan Gómez García, República Argentina, Puerta del Mar, Alameda (acera derecha), Puente de Tetuán, Pasillo de Santo Domingo, Ancha del Carmen, a su templo.

Dos horas más tarde, también de la iglesia del Carmen, salió la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Buena Muerte y Nuestra Señora de los Dolores. La Dolorosa fue procesionada bajo palio y en un trono artísticamente adornado de luces y flores por María Briales García. Lucirá un magnífico estandarte construido por una importante casa de Zaragoza, con la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, antigua y valiosa pintura que obraba en poder de esta Hermandad, con barra de plata y valiosos cordones de oro. El itinerario seguido fue el mismo que la Cofradía de la Misericordia.

A las ocho de la noche salió de la iglesia de la Victoria la Hermandad del Santo Sepulcro, que en la Cuaresma había tenido la triste noticia del fallecimiento de su hermano mayor, Francisco de Linares Enríquez. Se estrenaron este Viernes Santo el célebre estandarte del Señor, obra de Moreno Carbonero, y el de la Virgen, del señor Sáez. Ambos estandartes, bordados en oro fino por Juan Bautista Jiménez, de Sevilla. El recorrido seguido fue: Alfonso XII, plaza de la Victoria, Victoria, plaza de la Merced, Álamos, Torrijos, Puerta Nueva, Pasillo de Santa Isabel, Arriola, Atarazanas, Puerta del Mar, Martínez, Larios, plaza de la Constitución, Especería, Nueva, Alhóndiga, Sagastam Sebastián Souvirón, Martínez, Larios, Granada, plaza de la Merced, Victoria, a su templo.

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Salida de la Catedral el Viernes Santo de 1919 [Foto: La Unión Ilustrada, 24/04/1919]

Cerró el Viernes Santo Servitas, saliendo a las diez de la noche. Cien penitentes con túnicas negras y correas del mismo color, llevando cirios cortos, rezando la Corona Dolorosa dirigidos por sacerdotes. Los treinta próximos a la Virgen con hachones y una capilla instrumental antes del trono que era llevado a hombros por dieciséis caballeros de la Orden, vestidos de levita. No pasa el tiempo. La Virgen con su lujosa sencillez, inspiraba verdadero fervor, entre sus incontables devotas, que son todas las malagueñas. El itinerario fue el siguiente: Guerrero, Dos Aceras, Torrijos, Compañía, Salvago, Especería, Nueva, Martínez, Larios, plaza de la Merced, Álamos, Dos Aceras, Gaona, a su iglesia. 

Escribimos estas líneas en la solemnidad de la madrugada. La última procesión que cruza nuestras calles, camina próxima a su templo; lleva en adoración y por egida, la Augusta Madre cuyo dolor conmueve todas las almas. En este instante llega a nuestros oídos armoniosa y dulce saeta, que es ofrenda y plegaria, y es destilación de todos los corazones, en sonora garganta de mujer: Por el Hijo por quien lloras/ Virgen Dolorosa y Madre, /oye la voz de tus hijos… /¡salva a España, y Dios te salve!

En los templos han lucido monumentos espléndidos: centenares de luces en los principales; luces y flores en los más modestos en aquellos que pregonan las huellas de piadosas manos de vírgenes, perpetuamente consagradas al amor de Jesús. En las calles la airosa mantilla, generalizada ya en el elemento femenino, penacho de rica seda y de caras bonitas…Hasta la cubierta ermita del Calvario ha rebosado de fieles, que la incesante romería, verdadero hormiguero que apenas podía circular en la pedregosa senda, llevó a la pobre capilla, símbolo del lugar de la Redención.

9.Monte Clvario
Tradicional subida al Monte Calvario en 1919. En la fotografía 1 pueden verse las sillas que se colocaban por el concesionario de sillas en lugares públicos [Fotos: La Unión Ilustrada, 24/04/1919]

La Semana Santa de Málaga seguía creciendo, no cesando la incorporación de nuevas hermandades, como sucedería en ese mismo 1919 con la fundación de la Hermandad de la Humillación en la cofrade iglesia de Santo Domingo. Tras el verano, Didier Daurat, futuro primer director del aeródromo de Málaga, inauguraba los servicios regulares Toulouse, Barcelona, Alicante, Málaga, Tánger, Casablanca. Aún quedaban algunos años para que avionetas de dicha aerolínea sobrevolaran la calle Larios lanzando flores sobre la Archicofradía de la Expiración. El camino emprendido ya no tenía vuelta atrás.

Fuentes: El Regional (1919)-Archivo Díaz de Escovar/ La Unión Ilustrada (1919)-Biblioteca Nacional de España.

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