Semana Santa de 1851

Málaga, año 1851. Las políticas desamortizadoras de la primera mitad del siglo XIX habían hecho mucho daño a las cofradías; a ello se unía que, si bien no puede afirmarse que los liberales fomentaban el ateísmo ni que la religiosidad del pueblo se había visto alterada, desde el poder se relativizaba el fenómeno religioso y todo lo que conllevaba. Sin embargo, desde 1851 se van a producir una serie de hechos que propiciaron un nuevo escenario. Entre estos tiene especial relevancia la ratificación, durante el mes de abril de ese mismo año, del Concordato entre la Iglesia Católica y el Gobierno liberal de España; instrumento legal que simbolizaba la paz religiosa y que iba a permitir a la Iglesia recuperar gran parte del poder social e ideológico que había perdido con la Revolución Liberal.

En la ciudad de Málaga, hay que añadir el nacimiento, gracias a la industrialización, de una poderosa burguesía y clase media, para la que el pertenecer a las cofradías iba a significar un elemento de distinción, utilizándolo para dotar a su reciente status social de un rango de antigüedad, credibilidad y prestigio. Claro ejemplo lo constituye la Cofradía de Ntra. Sra. Soledad de Santo Domingo, perteneciendo a la misma familias como los Heredia, Crooke o Huelin. Supuso para las cofradías malagueñas una inyección de vitalidad, sobre todo económica, que resultó esencial.

Pues en el inicio de este proceso de cambio, llegaba la Semana Santa de 1851. Ya el Viernes de Dolores, la Venerable Congregación de Esclavos de María había celebrado en la iglesia de la Concepción una solemne  función religiosa, estando la iglesia completamente iluminada hasta los remates del retablo del altar mayor y cornisa (El Avisador Malagueño, 15/04/1851).

El Domingo de Ramos, que se presentó radiante, concluyó en la iglesia del convento de la Trinidad el Solemne Septenario a Ntra. Sra. de los Dolores del Stmo. Cristo de Zamarrilla. En torno a las seis de la tarde se inició la procesión de regreso a la ermita. En esa misma tarde habían salido varias procesiones de penitencia para ganar el Jubileo Universal. En la que salió de la Parroquia del Sagrario iba un considerable número de mugeres; las de las demás parroquias contaban pocos fieles, á excepción de la de Santa Cruz y San Felipe, y las de San Pedro y Santo Domingo reunidas, en cuya procesión iba bastante clero, los niños de Providencia, los pobres asilados, y otras muchas personas. En la estación que recorrió cada una de estas procesiones había mucha concurrencia que fue refluyendo al barrio de la Trinidad con objeto de ver la procesión que se había anunciado saldría de la iglesia del mismo nombre (El Avisador Malagueño, 15/04/1851).

La imagen de Ntra. Sra. de los Dolores era llevada por nazarenos, luciendo los campanilleros ricas túnicas. Además del acompañamiento, iban en la procesión una compañía de cazadores con la banda de música del regimiento Navarra, y alguna fuerza de caballería. En la iglesia de la Trinidad fue tal la afluencia de gente que hubo que lamentar algunos desórdenes, por cuya causa, se nos ha dicho, tuvo que bajarse el orador del púlpito sin concluir el sermón. (El Avisador Malagueño, 15/04/1851).

Zamarrilla
Ntra. Sra. de los Dolores (Hermandad del Cristo de Zamarrilla) [Foto: Semana Santa Desaparecida, Sur]

En la noche del Miércoles Santo empezó la multitud a inundar las calles para ir a ver las insiginias, que así se llama ir a visitar las diferentes imágenes que se colocaban en altares en casi todas las iglesias, con un lujo extraordinario de luces y gran cantidad de flores. Destacaban por su belleza los altares del Huerto y Concepción en los Mártires; el Señor de la Columna en San Juan; y Esclavitud en San Felipe. Pero sobre todos ellos, el de Ntra. Sra de la Soledad de Santo Domingo. (..) la capilla de Ntra Sra de la Soledad tapizada toda de negro, con la bóveda estrellada de plata; negro era también el frontón del altar con guarniciones de plata, y de ese metal las arañas y candeleros;la hermosa efigie de Ntra. Sra. se destacaba imponente y magestuosa de aquel fondo negro; y toda la capilla tenía un aspecto suntuoso y severo (El Avisador Malagueño de 20/04/1851).

Todo el día y gran parte de la noche del Jueves Santo estuvieron abiertas las iglesias.

Seis de la mañana del Viernes Santo. Las puertas de Santo Domingo se abrían para que El Moreno hiciera estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. El recorrido era el siguiente: Pasillo de Santo Domingo, Puente, plazuela de Arriola, Puerta del Mar, calle Nueva, Plaza, calle Santa María, Catedral, San Agustín, Granada, Plaza, Compañía, Pasillo de Puerta Nueva, a su templo. 

Antes de llegar a la catedral, en la plaza de la Constitución, se representaría el Paso del encuentro de Jesús con su Santísima Madre en la calle de la Amargura. Se permitieron niños acompañando a San Juan y la Verónica, y con Jesús aquellos que costeasen sus cirios y velas.

El Moreno
Nazareno del Paso [Foto: Nazarenos de Málaga, Sur]

El Paso volvía a representarse después de varios años sin hacerlo. En la plaza, que al amanecer ya estaba repleta de público, es donde se mostraba el pueblo en todo su número y variedad de clases. Entre las siete y ocho de la mañana llegó la procesión; se veían no ocupados, sino cargados con todo el peso humano que podían soportar, las fachadas de las casas, los tejados, las puertas: en la plaza estaban estivadas las personas. Por momentos temimos que aconteciese una catástrofe, dos, tres, ciento… Se produjeron algunos altercados, como el sucedido en la casa de los señores Aguilera, siendo invadida en uno de los vaivenes de la multitud. Hasta la misma procesión sufrió las consecuencias de la muchedumbre y confusión que había en la plaza, y hubo momentos en que la vimos dispersa entre el gentío, quedando los procesionistas como náufragos entre aquel piélago de cabezas, y llevando en lo alto, como tabla de salvación, los cirios apagados (El Avisador Malagueño, 20/04/1851).

Cada vez que llegaba una imagen a la plaza de la Constitución se formaba un revuelo considerable. En la prensa se pedía que para otro año se tomaran las medidas oportunas para que el  sitio que debían ocupar las imágenes quedara expedito y abiertas las calles por las que debían transitar al salir de la plaza, como la calle Santa María.

Hubo encuentro de la Madre con su Hijo; sería la última representación del Paso.

La entrada a la catedral la realizó en torno a las ocho de la mañana por la puerta del Sol, saliendo por la del Perdón.

Después de los Oficios del Viernes Santo, en Santo Domingo, el egercicio de las Siete Palabras. Un gran velo negro cubría el fondo de la nave central del templo dominico, ocultando el altar mayor en el que por cierto se encontraba el Cristo de Mena. Delante se había formado otro altar, en el que había una efigie de Cristo Crucificado (probablemente el que fuera la primera imagen del Stmo. Cristo de la Buena Muerte) y la Magdalena a los pies de la Cruz; a la derecha estaba la Virgen y a la izquierda San Juan Evangelista. Se cantaron las Siete Palabras con el acompañamiento de una orquesta, hasta que al expirar Jesús se rasgó el velo negro…y la Virgen y el Evangelista, cuyas efigies son de movimiento, abrieron los brazos, se inclinaron, y llevándose lienzos a los ojos, demostraron el dolor…muchos ojos se llenaron de lágrimas.

A las siete de la noche del Viernes Santo salió a las calles de Málaga a imagen de Ntra. de la Soledad de Santo Domingo, siguiendo este recorrido: Puente, plazuela de Arriola, Puerta del Mar, calle Nueva, plaza de la Constitución, calle de Santa María, plazuela del Obispo, Catedral, calle de San Agustín, de Granada, plaza de la Merced, calle de Carretería, pasillo de Puerta Nueva, Puente, a su templo. 

Soledad Santo Domingo
Soledad de Santo Domingo [Foto: La Saeta]

La acompañaban entre ochocientas y mil personas, todas con hachas de cera. Delante de la Virgen iban hasta diez y ocho grandes hachones, en este acompañamiento se veía todo lo más escogido de la ciudad. La escolta de esta solemne procesión la formaban una compañía de artillería, un batallón completo del regimiento de Navarra con la banda de música, y alguna fuerza de caballería. Comenzarían a generalizarse los acompañamientos militares.

Entró a la catedral por la puerta de la Encarnación, saliendo por la del Perdón. En torno a las once de la noche, llegó a Santo Domingo.

dibujo alzado catedral y plaza del obispo litografia chapuy 1850 - copia
Litografía de 1850 [Foto: laporte.es]

Casi a la misma hora que lo hacía la Soledad, salió de la iglesia parroquial de San Pablo la imagen de Ntra. Sra de los Dolores, acompañada por mujeres rezando el Santo Rosario. Se trataba de la Congregación de Ntra. Sra. de los Dolores, que radicaba en la iglesia parroquial. La procesión tenía como destino la iglesia de la Trinidad, llegando a ella por la calle de este nombre. Allí se colocó la sagrada imagen y se predicó el sermón de la Soledad por el presbítero D. Luis Pérez. Concluido el acto, volvió a San Pablo por la calle de los Mármoles.

El Sábado de Gloria, a las doce en punto de la mañana, se celebró en la capilla de Ntra. Sra. Soledad la Misa de Privilegio. El Domingo de Resurrección a las once de la mañana se celebró Solemne Función a Ntro. Padre Jesús titulado el Rico, costeada por un devoto.

Finalizaba la Semana Santa de Málaga de 1851, y como se decía en la crónica de El Avisador Malagueño del Domingo de Resurrección, sino como debía, como podía hacerlo, atendido el espíritu del siglo, el estado de las ideas, la tendencia general de la época. A un poco de sentimiento religioso se ha mezclado mucho de vanidad; la curiosidad ha ido del brazo de cada uno, y se ha sabido hermanar perfectamente la costumbre antigua con los hábitos modernos; hemos sido cristianos viejos por fuera, y cristianos nuevos, vulgo filósofos, por dentro. Hay quien dice que en más de un acto hemos parecido fanáticos, y que á vuelta de algún tiempo lo seremos de un todo…lo que hemos sido no se define, no tiene nombre; si alguno puede cuadrarle es el de nada, si es que nada es nombre: he aquí lo que hemos sido, nada. Una multitud dejándose llevar por instintos; obedeciendo a los sentidos sin fijarse en nada. Claro mensaje.

Fuentes: El Avisador Malagueño (1851)- Archivo Díaz de Escovar/ DE MATEO AVILÉS, E. Piedades e impiedades de los malagueños en el siglo XIX. Ed. Mateo Avilés (1987) //Páginas web: www.laporte.es

Comments: 1

  1. JUAN JOSE PINTO ROMERO says:

    Hola me Juanjo y soy uno de los fundadores de la Hermandad de la Salutacion solo decirte que me he llevado una grata sorpresa con todo lo que has puesto en internet me parece estupendo y te felicito de verdad.

    A tu disposicion para lo que necesites

    Juan Jose Pinto Romero.

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