NOSTALGIA DE UN MALAGUEÑO EN SEVILLA

Sevilla, 1934. Un malagueño ha acudido allí para presenciar las procesiones de Semana Santa, las cuales volvían después de dos años de paréntesis con la única excepción de la Estrella en 1932. En su ciudad natal una comisión luchaba porque allí también volvieran, objetivo que aún no se había conseguido pero en el que se estaba poniendo mucho empeño. Fue testigo de como trece hermandades hacían su estación de penitencia siendo acompañadas por la multitud.

Admiraba el resurgir de la Semana Santa sevillana con gran alegría andaluza, entreverada de tristeza malagueña; se acordaba de su ciudad y sus suntuosas procesiones; añoraba todo lo que se había perdido años antes, más que en ningún otro lugar. Escribió: “Sevilla lo conserva todo: imágenes, mantos, palios, estandartes, simpecados, trajes y accesorios. Y además, tiene fe, amor a lo vernáculo, dominio sobre sí misma. Reacciona por apremio de sus virtudes ínsitas.”

San Benito en 1934 elforocofrade.es
Hermandad de San Benito en 1934. [Foto:elforocofrade.es]

El Domingo de Ramos vio a la Cena, San Benito y la Estrella; mientras, recordaba a la Cena y a la Sangre cuando pasaban por el barrio de la Victoria. El Jueves Santo viendo al Buen Fin, los Panaderos y la Lanzada; pensaba en el fervor que despertaban por las calles malagueñas El Rico, la Paloma y la Expiración. Ver a la Macarena entrando en San Gil, y no olvidar a la Esperanza cuando llegaba a Santo Domingo; Tres Caídas hacia San Jacinto, y pensar en la Misericordia por calle Ancha; y los Gitanos en San Román, acordándose del Nazareno del Paso por el Pasillo o la Columna entrando en la Merced. Terminar el Viernes Santo con las Siete Palabras, la Trinidad, Exaltación y la Sagrada Mortaja; añorando los desfiles de Mena, Zamarrilla y Sepulcro, especialmente por calle Larios.

El Moreno Pasillo Santo Domingo
“El Moreno” en el Pasillo de Santo Domingo [Foto:@nosoloalameda]

Este malagueño tenía nombre y apellidos, se llamaba Manuel Prados y López. Era escritor y académico de las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y San Telmo, además de cronista oficial de la ciudad de Málaga; y perteneció a las redacciones de La Unión Mercantil, Diario de Málaga y diario Sur.

En un comentario que remitió al diario ABC (publicado el 6 de abril de 1934) decía: “Se ha repetido con impertinencia que aquí copiamos lo sevillano. Yo pienso ahora, al ver como los malagueños devoran su amargura, interesándose por las cofradías ajenas, que sólo se imita lo que gusta, lo que emociona, lo que se ama. Forma de amor complejo ha sido la organización de las procesiones en Málaga. ¿Por qué convertir en odio y en rivalidad tan noble sentimiento?…Mientras en Sevilla desfilaban los pasos, entre aclamaciones de la muchedumbre, en Málaga las pistolas funcionaban aún, amparadas en el falso prestigio de ideas que matan y no redimen”.

Besamanos Macarena San Gil 1934
Ntra. Sra. de la Esperanza Macarena. Besamanos en San Gil, 1934 [Foto: elforocofrade.es]

Añadía: “(…) dignos de imitarse son el arrepentimiento de muchos; la gallardía de los menos y mejores que ha hecho buenos a los más; el deseo de restablecer el equilibrio entre la tradición y el progreso…Sevilla también tuvo su calvario; pero ya ha resucitado por su gracia…Málaga aún no se ha repuesto de su martirio; está crucificada. Ha de pasar todavía por la metamorfosis del sepulcro ¿Por qué no ha de aprovechar la experiencia de la hermana hermosa?.

Concluía su comentario con unas sensatas palabras: “¿Podremos los malagueños, el año de 1935, hacer lo que los sevillanos han hecho ya en 1934? Si es así (que lo fue) no se hable de imitaciones, ni se compare para iniciar recelos; háblese de unidad de espíritu, de fusión de entusiasmos, de un solo amor y una sola fe.”

[Foto de portada: Estrella por el Altozano en 1934 (cofradías.mundoforo.com)]

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