Las estaciones de penitencia de la Archicofradía de la Sangre (1860-1867)

El siglo XIX es uno de los grandes desconocidos de la historia cofrade malagueña y en el caso de la Archicofradía de la Sangre no es una excepción. Incluso, en algunas publicaciones se ha llegado a afirmar que la archicofradía dejó de procesionar desde mediados del siglo XIX, haciéndolo esporádicamente y solo por la feligresía. Ello no es cierto y puede afirmarse con rotundidad que la Sangre participó activamente en el resurgir cofrade de la segunda mitad de aquella centuria.

La archicofradía vuelve a las calles malagueñas en 1856, coincidiendo con la llegada de Jorge Gross al cargo de hermano mayor, pero es a partir de 1860 cuando tenemos constancia de un gran cambio en las salidas procesionales al fijar como objetivo de las mismas la estación de penitencia en la Catedral, al igual que gran parte de las cofradías en aquellos años. Estas estaciones de penitencia se mantuvieron ininterrumpidamente hasta 1867, probablemente, último año en el que saldría hasta el siglo XX. Repasemos este período desconocido, a pesar de ser de suma importancia en la extensa historia de la archicofradía.

Semana Santa de 1860

A las seis de la tarde del Jueves Santo de 1860, salió de la iglesia de la Merced la Sangre, junto con la Hermandad de la Columna. A los pies del Santísimo Cristo de la Sangre, la imagen de Nuestra Señora de los Dolores que talló  Antonio Gutiérrez de León en 1858 y que, afortunadamente, se conserva. Procesionaron también una imagen de San Juan Evangelista. En el recorrido de este año destaca que se visitaran dos hospitales. Así, al salir de la plaza de Riego y tras pasar por Álamos y Carretería, llegaron al hospital de San Julián. Tras hacer estación en el mismo, volvieron a Carretería y continuaron el camino hacia la Catedral pasando por Puerta Nueva, Compañía, la Plaza y Santa María. De regreso se dirigieron al hospital de San Agustín, donde entraron, y desde allí a la Merced por calle Granada.

Indicaba la crónica que todos los que formaban parte de la procesión llevaban trage de penitentes o nazarenos, con largas colas y llevaban cirios. Otros nazarenos llevaban hachas y con estas iban todos los que acompañaban a Jesús de la Sangre. Al lado de las efigies iban algunos en trage de soldados romanos. Todo el recorrido se realizó en poco más de cuatro horas.

Semana Santa de 1861

Se suprimieron las estaciones en los hospitales de San Julián y San Agustín, y la gran novedad fue la entrada en la Catedral por la puerta principal de la plaza del Obispo, honor reservado para determinadas cofradías como la Soledad de Santo Domingo.

En la descripción del cortejo no se hace referencia a la imagen de la Dolorosa a los pies de la Cruz y sí se indica que a última hora decidió salir, junto con la Sangre y la Columna, la Cofradía de Jesús de Viñeros.

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Carta de hermandad de la Archicofradía de la Sangre, fechada en 1854. Julius Schöpel [Archivo Díaz de Escovar]

Semana Santa de 1862

Importantes novedades se produjeron en la Semana Santa de 1862. La primera de ellas, el cambio de día, pasando a realizar la estación de penitencia el Viernes Santo, saliendo a las cinco de la tarde. La segunda, que figuraron en la procesión dos bandas de música, la de la municipalidad y otra militar.

En cuanto al recorrido, dejó de pasarse por Carretería a la ida, dirigiéndose directamente a la Catedral por las calles Granada y San Agustín, lo que implicaba volver a hacer, como en 1860, la entrada por la puerta de las Cadenas. La vuelta se hizo por Santa María, Compañía, Carretería, Álamos y plaza de la Merced.

Finalmente, en la procesión figuró la imagen del Señor de la Columna, no así el Nazareno de Viñeros, y se unieron nada más salir a la procesión conjunta de la iglesia de San Juan (Jesús de la Puente, Jesús Nazareno y una Dolorosa) que se dirigía, igualmente, a la Catedral. Se volvía a destacar la severidad del desfile de la Sangre, llevando hachas de cuatro pabilos y los más próximos a la imagen unos candelabros con cinco cirios cada uno sobre varales de conveniente altura que presentan, particularmente de noche, muy buen aspecto.

Semana Santa de 1863

El Viernes Santo de ese año no se produjo la unión con las cofradías de la iglesia de San Juan, ya que estas salieron el Jueves Santo. Se vuelve a hacer referencia a la Dolorosa a los pies del Santísimo Cristo, como en 1860, y se hace alusión por primera vez a la Hermandad de la Columna como tal, a pesar de que en las crónicas anteriores sí se refería, como hemos visto, a la imagen titular.

Hubo cambio de hora de salida, haciéndolo entrada la noche, lo que implicó que volvieran a pasar por Carretería de ida para no encontrarse con Servitas. Nuevamente, participaron en el cortejo dos bandas de música, aunque esta vez las dos eran militares.

A pesar de salir más tarde, las calles estaban repletas. La concurrencia en las calles y plazas y en los balcones de todas las casas de la larga carrera era inmensa. Por algunos puntos apenas podía transitar las procesiones.

Semana Santa de 1864

Mantuvo el mismo recorrido y se seguían cuidando los detalles en la procesión. Así, se destaca que las grandes hachas de cera que llevaban los nazarenos de la Sangre iban adornadas con ramos de flores y lazos de cintas, lo que daba una buena visualidad y un aspecto solemne. Compartió la noche del Viernes Santo malagueño no solo con Servitas, sino también con la Soledad de Santo Domingo, lo que incrementó la afluencia de público.

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Santísimo Cristo de la Sangre [Foto:”La Pasión de Cristo” (1931). Archivo Municipal de Málaga]

Semana Santa de 1865

La archicofradía acordó a última hora adelantar la estación de penitencia al Jueves Santo y no se hace mención a que procesionara la efigie del Señor de la Columna, como venía siendo habitual. Compartió jornada con la Cofradía de la Misericordia, que salía por primera vez, y con la del Nazareno de San Juan, que salió del hospital de Santo Tomás y se incorporó tras la Sangre en el recorrido hacia la Catedral, ya que nada más salir se habían dirigido a la plaza de Riego por Granada. Sin embargo, la protagonista fue la temida lluvia. Según nos relata Díaz Serrano, el aguacero pilló a la Sangre y al Nazareno de San Juan cuando iban por Puerta Nueva, refugiando al Nazareno en la Posada de San Rafael, al Cristo de la Sangre en el Café del Suizo y a Jesús de la Misericordia en una casa próxima al Arco de Buenaventura. Una vez cesó la tormenta, cada una de las cofradías regresó a sus templos, salvo el Nazareno de San Juan que volvió a Santo Tomás.

Semana Santa de 1866

La Sangre siguió saliendo en la tarde del Jueves Santo, uniéndose en la plaza de Riego a la Cofradía de Jesús El Rico. Leyendo las crónicas se deduce que por alguna desconocida razón, quizá daños por la lluvia del año anterior, la imagen del Santísimo Cristo de la Sangre no salió, participando los penitentes de la archicofradía en el cortejo de Jesús El Rico: (…) había salido de la parroquia de Santiago, formada por la Hermandad de Jesús Nazareno El Rico, y los hermanos de la Sangre que acompañaban a la Virgen de los Dolores de la referida parroquia. Tras la liberación, en lo que hoy es la Avenida de la Rosaleda, el recorrido hacia la Catedral se alargó al pasar por calle Santos, San Juan y la cofrade, desde siempre, calle Nueva.

Semana Santa de 1867

Llegamos al final de nuestro camino. Los hermanos de la Archicofradía de la Sangre volvieron a realizar estación de penitencia junto con la Cofradía de Jesús El Rico, sin la imagen del Santísimo Cristo,  procesionando la imagen de San Juan Evangelista: (…) El Rico que se venera en dicha iglesia acompañado de Ntra. Sra. de los Dolores, uniéndose a esta procesión los hermanos de la hermandad de la Sangre de la Merced con la efigie de San Juan Evangelista y vistiendo todos los individuos de dichas hermandades el trage de penitentes.

Con la Revolución de 1868 y el inicio del llamado sexenio revolucionario terminó esta etapa especial y desconocida de la histórica Archicofradía de la Sangre.

(Artículo publicado en el Boletín nº8, 3ª época- Cuaresma 2018- de la Archicofradía de la Sangre)

[Foto de portada: Málaga, fotografiada por Charles Clifford (c.1861) (memoriademadrid.es)]

 

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