LA COMISIÓN PRO SEMANA SANTA

Tras los sucesos del mes de mayo de 1931, el panorama cofrade malagueño era desolador. La Agrupación de Cofradías había continuado con alguna actividad en el ostracismo y con ciertos problemas internos; su actividad se limitaba a la emisión de determinadas normas a las cofradías como la que permitía para la Semana Santa de 1932, en la que no hubo desfiles, que los cultos internos se realizaran ante las imágenes titulares si se habían salvado de la destrucción o, en caso contrario, ante una fotografía que las reprodujera.

Pero un cofrade de Zamarrilla, Fernando Roldán Andreu, tuvo una feliz idea. Consistía en crear una asociación con un objetivo fundamental: prestar apoyo moral y económico a la Agrupación para conseguir la restauración procesional en Málaga, sirviendo de enlace entre el pueblo de Málaga y el ente agrupacional. Nacía la Comisión Pro Semana Santa que en su inicio estuvo formada por el propio Roldán Andreu, Manuel Mena Muñoz, Jorge E. García Mata y José Vallés Primo. En la reunión celebrada el 13 de abril de 1933 decidieron recabar el apoyo de la prensa y de diversas entidades y asociaciones malagueñas; de todas las requeridas, sólo contestaron tres.

Pasados unos meses, enero de 1934, la Comisión creyó que era el momento de volver a actuar y así lo hicieron. La prensa esta vez respondió con más interés, emprendiendo una campaña que pronto se reflejó en el ambiente popular; muchas entidades, tan diferentes como el Colegio de Odontólogos y el Sindicato Agropecuario, se adhirieron. En este momento se decidió redactar un manifiesto dirigido a la opinión pública, dando a conocer la Comisión y solicitando el apoyo de todos los malagueños. La actividad era frenética e incansable, el objetivo lo merecía. Se imprimieron y repartieron los pliegos de firmas, solicitándose a las autoridades eclesiásticas el permiso para la colocación de mesas y sillas para la recogida de firmas en la puerta de la catedral el Jueves y Viernes Santo. En la semana anterior a la Semana Santa se intensificó la propaganda, repartiéndose octavillas en los comercios y animando a la mujer malagueña a lucir mantilla en esos días. También se recabó la ayuda de las autoridades republicanas, entre ellas el alcalde y el gobernador, a los que igualmente se les requirió extremaran la vigilancia colocando una guardia permanente en aquellos templos en los que iban a estar expuestas las imágenes.

El apoyo al manifiesto fue un éxito, se recogieron más de 40.000 firmas. Ya se tenía el apoyo moral, faltaba el económico. En la prensa se publicó una carta anónima en la que el autor apuntaba la idea de abrir una suscripción pública para conseguir fondos; en ella colaboraron los comerciantes y, en especial, Radio Málaga. La ciudad se había volcado en la recuperación de su Semana Santa.

El emotivo acto de entrega de las firmas se produjo el 8 de abril de 1934 en el local social de la Agrupación en la Alameda nº 21, durante la celebración de una asamblea extraordinaria; los pliegos, a los que se unió un pergamino con las firmas de las autoridades y personas de relieve en el campo artístico, se entregaron en una carpeta de terciopelo morado que llevaba bordados el escudo de Málaga y la siguiente inscripción: “Pro Semana Santa- Málaga a la Agrupación de Cofradías-1934”. El presidente accidental de la Agrupación, Enrique Navarro Torres, calificó las firmas recibidas como “el clamor de un pueblo que desea vivamente el retorno de la Semana Santa”; entendió que a partir de ese momento se iniciaba una nueva etapa, ya que se había cumplido la condición fundamental para la nueva salida de las procesiones después de tres años.

Acto de entrega (Rev. La Saeta)

Aunque en La Saeta se anunció el comienzo de los desfiles procesionales el Martes Santo, finalmente fue entre el Jueves y el Viernes Santo de 1935 cuando desfilaron nueve cofradías, junto con el Resucitado el Domingo. Se superaron los rumores de altercados de los días previos; incluso, como publicó ABC el 18 abril, el infundio de la prohibición de las procesiones por el gobernador civil, lo que desmintió él mismo en la radio. La mayor parte de las cofradías hicieron recorridos cortos y por la mañana, con una duración media de tres horas. Se dió igualmente la circunstancia de que tres de ellas (Ánimas de Ciegos, Expiración y Zamarrilla), más el Resucitado, salieron del Sagrado Corazón.

Pollinica el Jueves Santo de 1935

Parecía que comenzaba una nueva época, sin embargo, se truncaría en todos los sentidos con el comienzo de la Guerra Civil; pero quedó para la historia la incansable labor de estos malagueños que recuperaron para la Semana Santa de Málaga sus procesiones.

 

(Artículo publicado en el diario “La Opinión de Málaga” el 16 de febrero de 2013).

Fuentes: Diario ABC (1935) /Revista “La Saeta” (1935).  

 

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