Hermandad de Ntro. Padre Jesús de Cabrilla

 

El origen de la devoción al Crucificado de San Agustín o de Burgos en España se encuentra en la historia narrada en una reunión de frailes agustinos en 1473. En esa historia un mercader de Burgos halló en el mar, en un cajón a modo de ataúd, una talla de un crucificado que entregó a los monjes agustinos que se habían establecido en esa ciudad en 1294, colocándose la imagen en el retablo del altar mayor de la capilla del cenobio. Esta devoción fue extendiéndose por toda España durante  finales del siglo XV y principios del XVI, ya que los monjes trasladaban copias de la imagen allí donde iban y fundaban conventos. Llegó lógicamente esa devoción  hasta el Sur, concretamente Sevilla y Granada; en la primera de ellas, el Crucificado que se encontraba en la Iglesia de San Roque fue quemado en el año 1936 (distinta de la cofradía, que aún perdura, del Cristo de Burgos fundada en la segunda mitad del siglo XVII por burgaleses afincados en la capital hispalense).

Hubo un tercer lugar en Andalucía donde caló la fascinación por el Cristo de Burgos y que, en opinión de Camino Romero, fue la semilla para el origen de la misma en la ciudad de Málaga. Se trata del suceso milagroso acaecido en la localidad de Cabra en 1637:

Lienzo del Santo Cristo (Cabra-Jaén) [Foto:exaltaciontarancon.wordpress.com]

Jerónimo de Sanvitores de la Portilla, alcalde mayor de Burgos, fue nombrado por el rey Felipe IV corregidor de Guadix. En el viaje llevó consigo sus pertenencias y enseres, entre los cuales se encontraba una pintura del Santo Cristo de Burgos realizada en 1635. En la localidad jienense de Cabra hizo un alto en el camino, albergándose en la posada de Juan de Soto Salas. La mujer del dueño, María Rienda, que era manca del brazo izquierdo, mostró una enorme curiosidad por contemplar el retrato del Crucificado. Al descubrirlo quedó inmediatamente sanada, produciéndose un enorme revuelo entre los vecinos que impidieron a Sanvitores de la Portilla llevarse el lienzo de la iglesia, lugar donde se había colocado. Éste pleiteó para poder rescatarlo pero el obispo de Jaén medió para que aquel renunciase a su derecho.

Este hecho provocó que se hiciesen numerosas copias de la imagen en lienzo y en madera las cuales llegaron a numerosas localidades, fundándose cofradías para su culto. Una de esas copias llegó a Málaga, concretamente a la iglesia conventual de Santo Domingo; cómo llegó es una incógnita que no se ha resuelto a pesar de que existen diversas leyendas y/o teorías al respecto. Una de ellas, la referida por Narciso Díaz de Escovar en sus “Efemérides Malagueñas” respecto de una señora llamada Cabrilla o Cabrillas que vivía en la plaza de Arriola (cabe la posibilidad de que esta señora fuera una de las poseedoras de una imagen del Cristo).

Existen ciertas dudas, al no existir soporte documental que lo justifique, de la fundación de una hermandad en torno a la devota imagen durante los siglos XVII (sólo después de 1637), XVIII y XIX.

La primera noticia que se tiene de la misma es en 1903. En el Viernes Santo de aquel año efectuó su primera salida procesional: “La de Nuestro Padre Jesús de Cabrilla que se venera en la iglesia de Santo Domingo, saldrá de dicha iglesia á las siete y media de la tarde llevando el siguiente itinerario: Pasillo de Santo Domingo, Puente de Tetuán, Alameda, calle del Marqués de Larios, Granada, Plaza de la Merced, calles de Álamos, Torrijos, Puerta Nueva, Compañía, Nueva, Puerta del Mar, Alameda, Puente de Tetuán, Pasillo de Santo Domingo, á su iglesia.” (La Unión Mercantil 09/04/1903).

La imagen, probablemente del siglo XVII, había sido restaurada de cara a esta salida procesional, estrenando una nueva Cruz. Procesionó sobre unas sencillas andas,  a la hora anunciada salió de Santo Domingo la procesión del Señor de Cabrillas con bastante lucimiento en medio de su sencillez. Abría paso la guardia civil de á caballo , escaso número de penitentes con túnicas negras y caperuzas, la magnífica efigie del Cruxificado, escultura de bastante mérito; clero, banda de tambores y cornetas y un piquete de Borbón.

Al regresar a su templo en vista de lo avanzado de la hora abreviaron el itinerario cortando por calle de Sagasta.” (La Unión Mercantil 11/04/1903).

En 1904 el ambiente estaba enrarecido por el ascenso de los partidos de izquierdas y los continuos enfrentamientos entre monárquicos y antidinásticos en el consistorio, constituyendo las subvenciones a las cofradías un tema más de trifulca. En aquel complicado año, recibida la ayuda económica, realizó su salida procesional el Jueves Santo 31 de marzo de 1904. La comitiva salió en buen orden y cuando discurría con normalidad por calle Torrijos (hoy Carretería), a la altura de la plaza de San Pedro de Alcántara: “(…) sonó una voz que dijo: -¡ Ahora! En seguida se vió un grupo de jóvenes que levantaron sus manos para dirigir piedras al Cristo de Cabrillas. Varios espectadores trataron de detenerlos pero se ocasionaron carreras, hubo una confusión enorme y no pudieron ser capturados . El Señor resultó con algún daño y los que lo llevaban, a pesar del revuelo, se mantuvieron firmes en sus puestos.”(Archivo Díaz de Escovar). Dos de los autores fueron finalmente detenidos: uno de ellos quedó ciego a los pocos meses; el otro, murió en una pelea callejera al año siguiente (según el padre Llordén, se había jactado durante largo tiempo de lo que hizo y murió apuñalado en una pelea en la entrada de una taberna, mientras el Cristo de Cabrillas pasaba en procesión).

En 1905 procesionó por última vez; se piensa que en ese año figuró a los pies del Crucificado la talla de una Dolorosa propiedad de la familia Ojeda, que aún se conserva. La hermandad desapareció probablemente antes de 1910.

El Crucificado siguió recibiendo el culto y la veneración en su capilla de Santo Domingo; era la única capilla del lado del Evangelio (hoy ocupa el Stmo. Cristo del Perdón) y por la cual se accedía al templo de los frailes dominicos.

Existe en aquella dolorosa expresión algo atrayente para el corazón del cristiano y un motivo de respetuoso culto para los entusiastas del viejo arte”. (“Efemérides Malagueñas”-Narciso Díaz de Escovar). Era una talla de estilo gótico que impresionaba a los fieles cuando se acercaban a rezarle. Según el padre Llordén, era una talla que sobrecogía por su rictus de agonía.

Iglesia de Santo Domingo, antes de 1931 [Foto: Legado Temboury]

La imagen sobrecogía por la oscuridad de la capilla, el rictus del Cristo y el color verdoso de la policromía. Invitaba a la veneración y a la oración, lo que se veía acrecentado por su fama milagrosa y el halo de misterio que siempre la había rodeado.

En la madrugada del día 12 de mayo de 1931, la iglesia de Santo Domingo fue asaltada perdiéndose para siempre el Santo Cristo de Cabrilla, que fue destruido.

El 29 de abril de 2007 se constituyó la Asociación de Culto y Procesión del Santo Cristo del Triunfo sobre la Muerte (Cabrilla), Ntra. Sra. de los Desamparados y Santa María Goretti, recuperando para la ciudad esta advocación.

Fuentes: Diario La Unión Mercantil (1903) / CAMINO ROMERO, A. Breve historia de un Cristo olvidado. Libros cofrades La Saeta, 2001/DÍAZ DE ESCOVAR, N. Efemérides Malagueñas, Ed. Poch y Creixell, 1898/ JIMÉNEZ GUERRERO, J., La quema de conventos en Málaga. Ed. Arguval, 2006.

 

 

 

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