EL PROYECTO DE COFRADÍA DEL RESUCITADO

Aunque la procesión del Resucitado en Málaga tiene su origen en la organizada por el jesuita padre Ponce en 1915,  no adquiere cierta entidad hasta que en 1921 es promovida por la Agrupación de Cofradías. Lo cierto es que el halo de provisionalidad que ha rodeado a la procesión del Resucitado lo adquirió desde un primer momento. La procesión se organizó en una reunión mantenida en la tribuna levantada en la plaza de la Constitución en plena Semana Santa. Se pudo realizar gracias a la cesión temporal hecha por las religiosas Bernardas de una imagen, atribuida a Fernando Ortiz, a la primera Comisión del Resucitado que estaba compuesta, entre otros, por: José Sánchez Ripoll, por aquel entonces hermano mayor de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Victoria, Francisco Palma García y el propio presidente de la Agrupación, Antonio Baena; este último calificó aquella procesión de ensayo.

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El Resucitado (c.1923) [Foto: Revista La Saeta]

Tras varios años procesionando, se buscaba terminar de manera brillante las procesiones de nuestra ciudad y al mismo tiempo acabar con la sensación de provisionalidad, sobre todo de la imagen. El presidente Baena presentó una moción a la junta general de la Agrupación el 15 de septiembre de 1926 en la que solicitaba se constituyese la Cofradía del Santísimo Cristo Resucitado. El procedimiento consistía en crear una nueva comisión cuya finalidad fuese poner los cimientos organizativos y económicos, y sobre esa base fundar la nueva hermandad “emancipándose de la Madre Agrupación para unirse a sus hermanas, siempre todas ellas bajo el manto protector y generoso de aquella”, en palabras del propio Baena.

La referida comisión, integrada por antiguos hermanos mayores, organizó la procesión del año  1927 y, en la decidida misión de dotar a la futura cofradía de un patrimonio propio y digno, le encargó al artista más reconocido de la época, Luis de Vicente, el proyecto de un nuevo grupo escultórico y de un nuevo trono. Así se acabaría con los “tronos de retales”, llamados así por ser cedidos por las distintas cofradías y disimulados para la ocasión con una excesiva ornamentación floral.

El proyecto se llegó a elaborar, calificándose de obra genial y teniendo su ejecución un coste de 50.000 pesetas, bastante elevado para la época. La comisión lo presentó a la junta general de la Agrupación que acordó sufragarlo en su totalidad, pagándolo en varias anualidades mediante la deducción del importe que le correspondía a cada cofradía para gastos de procesión.

El fallecimiento del artista granadino a finales del año 1928 impidió que se realizase, suponiendo un importante revés. Sin embargo, se persistió en la idea y se acordó la celebración de un concurso al que serían llamados artistas locales y foráneos. A este respecto hubo una corriente que pedía, como el hermano mayor de La Puente Manuel Atencia, se le encargara a un artista malagueño; en el mismo sentido se expresaba el teniente hermano mayor de Fusionadas, Manuel García Recio, al afirmar que todos los cofrades debían velar por el prestigio de los artistas de nuestra ciudad, siendo lo contrario “vergonzoso y antimalagueñista.

Se pretendía que en la Semana Santa de 1931 estuvieran el nuevo trono y la nueva imagen para que, como indicaba el presidente en el Diario de Málaga el 17/04/1930, “ni por la riqueza de sus andas, ni por la magnificencia de sus esculturas, desdiga de cuantos en las noches de la Gran Semana desfilan por nuestras calles”.  Varió la forma de financiarlo, aportando la Agrupación solo la mitad del coste y debiendo recaudar la comisión la otra mitad a través de sorteos o de espectáculos benéficos, siempre que lo autorizase la autoridad eclesiástica. En 1930 la Agrupación ya había depositado en un banco local las primeras 5.000 pesetas, encargándose la realización de la imagen y del trono a Francisco Palma García. Los sucesos del mes de mayo impidieron que fuera una realidad.

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El Resucitado saliendo del Sagrado Corazón en 1938 [Foto: Archivo Municipal de Málaga]

Una nueva imagen del Resucitado, la actual, se procesionaría por primera vez en la Semana Santa de 1946; incluso, desde 1955 en el primer trono propio, obra de Pérez Hidalgo tras un concurso en el que el presupuesto máximo era de 50.000 pesetas, las mismas que costaba el suntuoso proyecto de Luis de Vicente casi treinta años antes. Pero lo que no se dio fue el último paso de aquella propuesta para que la última y más importante procesión no desdijera, como decía Baena, las demás que desfilan por nuestras calles: la creación de una cofradía del Santísimo Cristo Resucitado.

 Fuentes: Revista La Saeta 1922,  Diario de Málaga 1930

[Foto de portada: Stmo. Cristo Resucitado (@nosoloalameda)]

 

(Artículo publicado en el diario La Opinión de Málaga el 9 de marzo de 2013)

 

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