El pésame a la Virgen

Una bella imagen de Fernando Ortiz pasa enlutada, sin más luz de la que refleja los cirios de sus hermanos. Que van rezando la corona dolorosa. Esta imagen hace muchos años iba a la Catedral, y allí permanecía toda la noche, hasta mediodía del sábado, para que el pueblo de Málaga diera el pésame a María. No sé si esta tradición perdida se pudiera recuperar. Así decía Antonio Guadamuro en el pregón de la Semana Santa de 2016 desde el escenario del Teatro Cervantes.

Esa tradición se perdió y fue olvidada, pasando desapercibida para la historiografía cofrade malagueña. Pero ¿cuándo y cómo empezó? Vayamos al año 1957. El obispo Ángel Herrera Oria reúne a los párrocos de la capital para organizar los actos de la Catedral durante la Semana Santa. Entre estos actos, se presenta como novedad la llegada de la imagen de María Santísima de los Dolores, de la Venerable Orden Tercera de Siervos de María, a la Catedral en la noche del Viernes Santo, en lugar de regresar a la iglesia de San Felipe Neri. Allí permanecería hasta la tarde del Sábado Santo cuando, tras un acto, volvería a su templo.

Se hacía un llamamiento expreso: Durante este tiempo la Virgen debe recibir el homenaje de todos los malagueños, desfilando por la Catedral para acompañar a la Virgen en su soledad (Diario Sur, 17/04/1957). Herrera Oria pretendía con esta peregrinación de Málaga para dar el pésame a la Virgen por la muerte de su Hijo que se diera un tono de recogimiento y sentida espiritualidad al Sábado Santo, y así se acomodara mejor a la nueva ordenación litúrgica de los Oficios. En la prensa se reiteró el llamamiento del obispo a que todos los malagueños acudieran a dar el pésame a la Virgen.

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María Santísima de los Dolores [Foto: Archivo ACC]

Viernes Santo, el cortejo de Servitas llegó a la Catedral en torno a las dos de la madrugada. Al entrar, se pronunció una breve alocución de bienvenida a cargo de Francisco Carrillo, incitando a los fieles a unirse al dolor de la Madre. La imagen, sobre las pequeñas andas, fue colocada en el presbiterio. Las puertas de la Catedral permanecieron abiertas durante toda la noche y los malagueños acudieron a la llamada. La Dolorosa quedó acompañada durante toda la noche por cientos de personas que rezaban el santo rosario y oraciones, así como por sus hermanos terciarios…El desfile de fieles por el templo ha sido interminable (Diario Sur, 20/04/1957).

El pésame continuó durante la jornada del Sábado Santo hasta las siete y media de la tarde, hora en la que, tras el rezo del santo rosario, hizo su entrada el señor obispo, acompañado del obispo auxiliar Emilio Benavent y del Cabildo Catedralicio en pleno. La imagen ya se encontraba en el altar mayor. En el bajo presbiterio estaban el señor alcalde y la Junta de los Servitas, presidida por su celoso prior, don Enrique Ximénez de la Macorra (Diario Sur, 21/04/1957). El Seminario en pleno ocupaba el coro, junto con párrocos y religiosos de todas las órdenes. Las naves catedralicias se encontraban llenas de fieles; al igual que la plaza del Obispo y la Puerta de las Cadenas, pudiendo seguir el acto las personas allí congregadas gracias a los altavoces instalados en el exterior.

Comenzó este acto extraordinario con el canto del Tenebrae, del maestro Victoria, interpretado por la Schola Cantorum del Seminario. Posteriormente, el señor obispo comenzaba así su pésame en nombre de la ciudad y la diócesis: Nos reunimos en una ceremonia triste, pero dulce y consoladora. Nos reunimos en torno a la Madre para acompañarla en los momentos de su dolor…La Virgen sufre con sencillez y serenidad… Concluía haciendo esta plegaria a la Virgen: Te hemos acompañado los malagueños ¡oh Señora! piadosamente en las pasadas jornadas. Esta tarde resulta insuficiente el mayor templo para dar cabida a los que desean unirse a tu dolor. Venimos no para hacer una sencilla reverencia, sino para poner a tus pies nuestro corazón.

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Sábado Santo de 1957. Multitudinario regreso a la iglesia de San Felipe Neri [Foto: Diario Sur,21/04/1957]

Al concluir el señor obispo, cantó un motete la Schola Cantorum, dando comienzo justo después la procesión de regreso. Francisco Carrillo enfervorizaba a la muchedumbre que, rezando y cantando, fue saliendo del templo y acompañó a la imagen de los Servitas a su templo de San Felipe (Diario Sur 21/04/1957).

El Sábado Santo había vuelto a recobrar un alto significado de día de angustia y soledad, bajo el manto negro de la Virgen de los Dolores, como se apuntaba en la prensa. Se había creado un gran precedente para los siguientes años.

En 1959 ya se afirmaba que el Pésame a la Virgen, el gran acto del Sábado Santo, constituía el acto más concurrido de la Catedral durante todo el año. Málaga, desde el primer momento, supo imprimir carácter propio al Sábado Santo…Hace tres años que la Virgen de Servitas contempla en desfile de compasión amorosa el paso por la Catedral de los malagueños durante el Sábado Santo…Oraciones, rezos devotos, largos ratos ante la imagen de la Virgen. Así la acompañan y la consuelan, y le ruegan. Impresiona el silencio cuando son centenares las personas arrodilladas ante la Madre dolorida (Diario Sur, 27/03/1959).

Al año siguiente, el obispo Herrera Oria terminó su predicación destacando la piedad de la Venerable Orden Tercera en la que deben figurar todos los malagueños que amen a la Virgen Santísima, porque representa el punto culminante de la devoción y de la piedad cristianas en esta Semana Santa (Diario Sur, 17/04/1960).

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Servitas (c.1955) [Foto: @nosoloalameda]

Seguía siendo multitudinario el regreso a San Felipe, pero igualmente lo era la procesión del Viernes Santo hasta llegar a la Catedral, formándose largas filas de penitentes tras la imagen, como se destacaba en 1961. En ese mismo año, se interpretó Madre del alma mía de Luis Iruarrizaga en el acto central; llamando poderosamente la atención la sencillez de la Virgen en el altar mayor.

Se trataba de una tradición plenamente arraigada; tanto es así, que el Viernes Santo de 1963 Servitas no salió a las calles a causa de la lluvia, no impidiendo que se celebrase el Pésame de Málaga a la Virgen y para ello figuraba en el altar mayor del templo una bellísima imagen de la Dolorosa (Diario Sur, 14/04/1963).

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Obispo Herrera Oria durante el “Pésame a la Virgen” [Foto: Diario Sur, 29/03/1964]

Tradición arraigada que iba a desaparecer. El hecho causante, la dimisión como obispo de Málaga del ya cardenal Ángel Herrera Oria en el mes de agosto de 1966; moriría dos años después. El 30 de septiembre de 1966 se nombra administrador apostólico al obispo auxiliar Emilio Benavent. En la Semana Santa del año siguiente se celebró el acto de Soledad de la Virgen. Ante la imagen de María Santísima de los Dolores, el administrador apostólico pronunció un sermón dedicado al luto y a la soledad de la Virgen. Terminado el acto, se organizó la procesión de traslado de la imagen a su templo, lo cual se hizo en medio del fervor y la devoción popular (Diario Sur, 26/03/1967). Sería la última vez que Málaga diera el pésame a la Virgen de los Dolores. El 14 de mayo de 1967 Emilio Benavent toma posesión como obispo titular.

El Viernes Santo de 1968, tras su recorrido procesional, Servitas regresó a San Felipe Neri. Allí, el canto de la Salve rompió el silencio.

Sirvan estas líneas para rescatar del olvido este acto que durante once años constituyó uno de los principales y más particulares de la Semana Santa de Málaga. Como dijo Antonio Guadamuro, no sé si esta tradición perdida se pudiera recuperar. Si se puede, que así sea.  

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María Santísima de los Dolores [Foto: @nosoloalameda]

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