El cartel y Luis Bono

Manteniendo la que ya podría considerarse tradición, y no me refiero a las filtraciones, corresponde escribir en estas fechas sobre el cartel de la Semana Santa de Málaga. En esta ocasión, me referiré al artista Luis Bono Hernández de Santaolalla, uno de los precursores del modernismo malagueño de los años veinte y quien hizo posible establecer frontera entre el cuadro y la obra gráfica.

En el ensayo crítico-biográfico, leído por el académico de número de la Academia de Bellas Artes de San Telmo, Manuel Prados y López, al tomar posesión de dicho cargo en sesión del 25 de febrero de 1933, nombraba entre los alumnos punteros de la clase de Álvarez Dumont a Luis Bono diciendo: (…) es cartelista formidable, creador de un estilo selecto, finas siluetas representativas, matices delicados: elegancia, expresión, alma, sinceridad, estudio.(1)

Contaba por aquel entonces con 25 años de edad y ya había recibido las enseñanzas de artistas de la talla de de Luis Berrobianco o José Nogales; incluso, en la Escuela Superior de Bellas Artes en Madrid.  Entre sus compañeros de generación, en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Málaga, en la que había ingresado en el curso 1919-1920, se encontraban Luis Ramos Rosa, José Roquero, Juan Eugenio Mingorance o Palma Burgos. Brillante generación.

Su faceta como cartelista la había iniciado en 1926, dejando constancia de una  visión innovadora desde sus inicios. Los artistas jóvenes de la Málaga de los años treinta tenían una concepción distinta de lo que debía ser un cartel, aquella obra que tuviera ese mínimo del impacto de golpe en el ojo. Entendían que el cartel, por su propia naturaleza, debía crear una especie de gráfica visual que permitiera expresar ideas de forma sencilla, directa y con economía de signos, símbolos y metáforas. Pretendían apartarse de la producción cartelística de los treinta primeros años del siglo XX, caracterizados por ser magníficas pinturas, pero no carteles en el sentido moderno; querían superar el gusto por el cuadro hecho cartel.

Los deseos de cambio de estos jóvenes artistas se encontraban dentro de una aspiración de renovación y encuentro con la modernidad, que afectaba a otras disciplinas artísticas. Deseos que se escenificaron en la primavera de 1930 con la fundación de la Asociación Libre de Artistas, en la que Luis Bono fue protagonista. En esta asociación, de corta pero intensa vida, las ideas renovadoras se propugnaban con un carácter multidisciplinar, incluyéndose en ella a escultores, músicos, escritores, arquitectos, fotógrafos, etc.  

A pesar de las elogiosas palabras de Prados López antes expuestas y de que fuera considerado un buen artista, la crítica más tradicionalista calificaba su obra como rara. Tradicional manera de calificar lo distinto, lo que no se comprende.

(…) creé un estilo moderno y personalísimo que formó parte de ese movimiento artístico que iba unido a la idea de lo nuevo en la publicidad y que supuso la entrada de nuevas concepciones, nuevas técnicas y nuevas expresiones. Así, el afán por lo nuevo en el cartel ( y en general en todo aquello relacionado con el arte publicitario) me impulsó a romper con la tradición y constituyó un estimulante incentivo para mis diseños y creaciones.(2)

Claro ejemplo de su concepción lo encontramos en el cartel que hizo para la Semana Santa de Archidona de 1931: una sola imagen que abarca todo el cartel, en primer plano, de un busto de mujer con una mantilla muy alta elevada por la peineta que se pierde entre la blonda de ésta; el borde cae sobre la frente de la mujer cuyo rostro muestra, dentro de su hieratismo, una serena tristeza. Los colores fuertes, donde predomina un azul muy brillante, rodeado de unas pinceladas de un rojo intenso de las capas de los nazarenos; al fondo un esbozo de algunos capirotes de estos cofrades, difuminados, de un solo trazo, rosáceo. El rojo y el azul se funden en un morado que contrasta con el fondo amarillo.(3)

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Cartel para la Semana Santa de Archidona (1931) [Foto: Anuario de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, 2007]

Por aquel entonces, colaboraba en la innovadora publicación a la que ya me he referido en diversas ocasiones, Christus, compartiendo espacio con su compañero Luis Ramos Rosa.

El camino no fue fácil, pero los reconocimientos llegarían. Tras ganar el concurso nacional de carteles para anunciar la Feria de Córdoba de 1933, su cartel con el lema Bolero, fue seleccionado para las Grandes Fiestas de Málaga de 1934. Sucedía a Luis Ramos Rosa, quien había sido el autor del cartel de 1933 y con el que coincidiría en más concursos. La prensa local se hacía eco de la elección: Esta vez la flecha azarosa de la decisión del jurado calificador, ha caído sobre un cartel de Luis Bono, exquisito y raro como todos los suyos: un cartel muy pensado y muy hecho, como corresponde a esta clase de concursos, donde cada año es más dura la competencia (…) (4). Otro cartel suyo anunciaría la Feria de Málaga de 1935.   

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En los carteles de Bono se produce una operación de metamorfosis a que se somete la iconografía tópica y típica (folclore y costumbrismo), transformándola en formas autónomas e independientes de su simple representación figurativa. El traje de volantes se transmuta por medio de un ejercicio de papiroflexia en arquitectura de láminas plegadas y la figura femenina adopta estilizaciones y escorzos que participan del dandismo refinado y optimista de ilustradores tan notables como Penagos o Carlos Sáenz de Tejada. (5) 

El cambio llegaría también al cartel oficial de la Semana Santa de Málaga. Tras la Guerra Civil, se emplearon carteles de la década de los años veinte: en 1939, el cartel obra de Francisco Coronado Martín (1927 y 1936) y en 1940 el cartel de Aristo Téllez con el que se había anunciado la Semana Santa de 1925. 

Comenzando la vuelta a la normalidad, se vuelve también al concurso de carteles para la Semana Santa de 1941.La exposición de carteles y el reparto de premios se realizó en el Centro de Estudios Andaluces el 20 de agosto de 1940. Resultó ganador el cartel con el lema Tenebrario, obra de Luis Bono. Superó al presentado por Luis Ramos Rosa, que se emplearía para 1944, en un concurso en el que se propusieron obras de gran calidad, obteniendo premio incluso las tres menciones honoríficas. La obra de Bono representaba una importante novedad a lo que habían sido los carteles de la Semana Santa malagueña hasta ese momento. Cartel rompedor. 

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De clara concepción vanguardista en una línea fuertemente expresionista, donde la intensa luz emanada del tenebrario crea notables valores formalistas y expresivos en el monocromo rostro de Cristo, que se recorta intencionadamente del fondo oscuro de la obra.(6)

A partir del año 1945, Luis Bono comparte su especialidad de cartelista con la dedicación a la miniatura, en cuya actividad logró ser un reconocido maestro, utilizando acuarela sobre placa de marfil.

Se presentó al concurso para la elección del cartel de la Semana Santa de 1949. Su cartel, bajo el lema Cálix, no fue seleccionado, siendo elegida la obra de su compañero José Roquero.

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Ingresó como académico de número en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo en 1950, llegando a ocupar el cargo de secretario, para más adelante ser nombrado vicepresidente primero de dicha corporación. 

En el verano de 1956, se convocó nuevo concurso por la Agrupación de Cofradías, esta vez entre artistas malagueños. Concurrieron dieciocho originales, resultando ganadora su propuesta, Parábola. Por aquel entonces, era considerado el mejor cartelista de la época. Calificada como obra de notable calidad dentro del género, incluso como uno de los más sobresalientes de la cartelística malagueña de todos los tiempos, con un contenido iconográfico sencillo pero profundamente expresivo. Así describía el profesor Clavijo el cartel para la Semana Santa de Málaga del año 1957: (…) las piernas cruzadas de un  Crucificado concebida con moderna esencialidad de líneas y sobrias zonas cromáticas que buscan ante todo la claridad de su correcto modelado; y en último plano, la torre de la Catedral vista en escorzo. A pesar de la calidad y de la notable ambientación religiosa del cartel, el mismo no fue muy del gusto del delegado episcopal, Justo Novo. El motivo, el reloj de la Catedral ya que decía que su forma circular en blanca tinta plana podría prestarse fácilmente a confusión con la Sagrada Eucaristía (7). Torre de la Catedral también muy presente en sus carteles para las Fiestas Deportivas de Invierno (1951 y 1958) y para la Feria de Málaga (1935, 1942 y 1958). 

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Como diría el propio Bono años más tarde, los cartelistas e ilustradores malagueños vivieron dos decenios interesantísimos, lo que pasó fue que las estructuras industriales y aún las publicitarias, no estaban suficientemente desarrolladas, y sus trabajos no alcanzaron difusión más que a través de las referencias acerca de los certámenes y concursos que ganaban.(8)

Este histórico cartel de 1957 no sería la última muestra de su arte para las cofradías malagueñas, ya que diseñaría en la década de los cincuenta del pasado siglo el trono de la Soledad de San Pablo (9) y, dentro de la pintura mural, faceta con la que cerró su producción, la realizada para la capilla de la Hermandad del Santo Sepulcro en la iglesia de los Santos Mártires, hoy en la iglesia de Santa Ana del Císter. 

Ejerció la docencia como profesor de término de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Málaga, tras ganar unas oposiciones en 1951 y hasta su jubilación a los setenta años de edad en 1977. Desde el año 1967 perteneció a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, como Correspondiente en Málaga, así como a la de Santa Isabel de Hungría. Fue, además, miembro de la Royal Society of Miniature Painters de Londres y poseía la Cruz de Honor de Comendador de la Académie Européenne des Arts de Paris y  la Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio.

 

-¿Qué te gustaría que dijeran las crónicas malagueñas de un pintor llamado Luis Bono?

-No me lo pongas difícil. Vamos a dejar que digan lo que, en justicia, tendrán que decir.

-¿Que fuiste uno de los precursores del modernismo malagueño de los años veinte y, precisamente, quien hizo posible establecer frontera entre el cuadro y la obra gráfica?

-Por ejemplo…(10)

 

(1)PRADOS Y LÓPEZ, M., “Pintores malagueños contemporáneos”. Málaga, 1933, p.81.
(2) Cit. Catálogo de la exposición de Luis Bono en el año 1980 en la Galería Malake.
(3)GARCÍA LARA, M.J., “Luis Bono (1907/1997)” , Anuario de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, 2007, pp.28-29.
(4)SESMERO RUIZ, J., “Luis Bono”, Málaga, Ed. Publicaciones de la Galería Benedito, 1992, p.27.
(5) PEÑALOSA, F., “Málaga años treinta” , Catálogo de la Exposición homenaje de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, 2005, p.15.
(6)CLAVIJO, A. y RAMÍREZ, J.A., “El cartel de la Semana Santa”, Málaga, Caja de Ahorros de Ronda, 1981, p. 108.
(7)CLAVIJO, A. y RAMÍREZ, J.A., Op. cit., p. 121.
(8)SESMERO RUIZ, J., Op. cit., p.34
(9)En el año 2017 fue sometido a una serie de trabajos, acercándose más a la idea original de Luis Bono, como la incorporación de unas pilastras y eliminación de elementos no concebidos originalmente.
(10)SESMERO RUIZ, J., Op. cit., p.50.

Mi agradecimiento a Begoña Meca Bono.

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