El antiguo trono de la Sangre

La Archicofradía de la Sangre volvía a salir a las calles de Málaga, quedaba muy lejana aquella estación de penitencia en la Catedral del Jueves Santo del año 1867. Estrenaba para la ocasión, este Miércoles Santo de 1919, un nuevo trono obra del tallista malagueño José Benítez Oliver, representándose sobre el mismo “a Jesús yacente, clavado en la Cruz; a los pies, la Dolorosa, a la derecha San Juan Evangelista y a la izquierda, la Magdalena” (Folleto Semana Santa en Málaga,1919).

Del trono se decía: Dicha obra, imitación del estilo mudéjar, con gran acierto acabada, mide cuatro metros de longitud y dos de anchura; en los costados lleva dieciséis huecos, y en ellos el escudo de San Juan Evangelista, de talla dorada, sobre artísticos dibujos con fondo azul y rojo. En el frente aparece el escudo de la Hermandad, y detrás, el de la Orden mercedaria. El conjunto del trono es sencillamente majestuoso. (El Regional, 15/04/1919).

sngre-en-saeta-de-1922-1919
Stmo. Cristo de la Sangre (1919) [Foto: La Saeta]

Al año siguiente fue transformado por Antonio Barrabino, tanto que podemos afirmar que se trataba de un nuevo trono. Constituía una importante novedad, diciéndose que se había adaptado a la obra primitiva, decorándolo de nuevo. A decir verdad, presentaba más elementos que el trono original de Benítez, el cual adolecía de una gran simplicidad. Sobre un fondo imitando caoba vieja, se destacan 14 tableros con los atributos de la Pasión, de gran relieve y bruñidos en oro. En los entrepaños lucen 14 pilastras con preciosos relieves dorados. En el frente el escudo de la Hermandad y detrás el de Málaga, ambos ricamente tallados y bruñidos. Completan la reforma cuatro arbotantes verdadera filigrana de arte. El señor Barrabino está siendo muy felicitado por su artística labor. (El Regional, 29/03/1920).  

Para la Semana Santa de 1921 se mejoró la iluminación del trono. Así, se incorporaron cincuenta luces de gas acetileno con exquisito gusto artístico repartidas en arbotantes de estilo barroco; a aquellas se unía un potente reflector eléctrico. Una nueva cruz arbórea completaba el conjunto de novedades para aquel significativo año.

img_6022
La Sangre (1921) [Foto: Archivo Archicofradía de la Sangre]

La archicofradía iba a dar un giro importante en 1922, pasando de representar la escena del Calvario a la Sagrada Lanzada, incrementándose el grupo escultórico. La incorporación de las imágenes de María Cleofás y María Salomé, pero sobre todo de Longinos a caballo y de un sayón, llamaron la atención sobremanera. Después seguirá el trono, que resultará fastuoso, pues el aumento de las esculturas dan al paso una insuperable magnificencia (La Unión Mercantil, 12/04/1922). Para acoplar este grupo al trono del Señor ha habido necesidad de ampliar este en 50 centímetros de ancho por 50 de largo, colocándosele también el escudo de la Casa Real y nuevas molduras, ménsulas y canecillos tallados así como dos nuevos arbotantes dorados (La Saeta 1922).  

sangre-1922-aacc
Grupo escultórico de la Sangre en el interior de la iglesia de la Merced (1922) [Foto: Archivo ACC]

Nadie se acordaba del sencillo trono de Benítez Oliver, en poco tiempo nadie se acordaría del de Barrabino. La necesidad de mejora constante, alimentada por cierta rivalidad, implicó el encargo de un nuevo trono que estuviera a la altura del nuevo grupo. Antonio Baena no quería que su archicofradía fuese menos que la Esperanza, y así se encargó el nuevo trono al genial Luis de Vicente, estrenándose en la Semana Santa de 1924. Sin embargo, en aquel año salió de nuevo a las calles malagueñas el antiguo trono de la Sangre, lo haría por última vez, para procesionar sobre el mismo a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores (Gran Poder). Para ello, se incorporaron al trono las doce barras y el palio que había terminado de bordarse el año anterior. Este hecho fue motivado porque la hermandad estaba a la espera de recibir un nuevo trono obra de Pío Mollar.

gran-poder-1924
Nuestra Señora de los Dolores (1924) [Foto: Arguval]

Pasada la Semana Santa, a kilómetros de distancia, estaba naciendo una nueva cofradía. Un grupo de amigos, pertenecientes al Círculo Mercantil de la localidad cordobesa de Lucena, funda el 25 de julio de 1924 la Cofradía del Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima del Mayor Dolor. Pertenecían en su mayoría a la industria y al comercio local. Estos cofrades, con Francisco Pérez Mateos a la cabeza, adquieren de la Archicofradía de la Sangre el trono que nos ocupa. Decisiva fue la intermediación de Félix Sáenz y su esposa Rosario Munsuri.

El trono llegó en ferrocarril a Lucena. Contaba Carmen Pérez de Espada, hija del entonces hermano mayor, que pesaba tanto aquel trono malagueño que su padre había regresado a casa, después de transportarlo, con la camisa ensangrentada y adherida a la piel; hasta el punto de tener la esposa que cortarle el tejido, dejando un trozo pegado a la herida. Debían reducir las dimensiones del trono, y así se hizo.

cristosangremisterio
Sangre de Lucena como procesionó hasta 1959 [Foto:sangreymayordolor.blogspot.com.es]

En la Semana Santa de 1925 procesionó por primera vez en Lucena, representando la escena del Calvario como años atrás en Málaga. Hasta 1959 salieron las imágenes de María Magdalena y una Dolorosa, que fue sustituida en ese año por la imagen de la Virgen del Mayor Dolor de Castillo Lastrucci. A partir de 1967 procesiona solo la imagen del Crucificado.

Allí continúa en la actualidad, con un aspecto distinto, tras varias intervenciones en las que se sustituyeron las cartelas, molduras, escudos y los arbotantes. A pesar de ello, aún contiene elementos que recuerdan a aquel antiguo trono de la Sangre.

3451645815e624a971f9
Sangre de Lucena en la actualidad [Foto:senublaronmisojos.blogspot.com.es]

[Foto de portada: La Sangre en la Semana Santa de 1922 (Archivo de la Sangre)]

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *