Cofradía del Santo Cristo de la Columna (San Juan)

El 20 de marzo de 1633 se fundó, en el convento de la Santísima Trinidad, la Hermandad y Esclavitud y advocación del Santo Cristo de la Santísima Trinidad. El 6 de mayo se aprobaron las constituciones, y un mes después, los hermanos mayores, Alonso Gutiérrez y Felipe de la Cruz, y el mayordomo de la citada hermandad, Francisco Rodríguez Omiciano, encargaron la hechura de dos imágenes al artista José Micael Alfaro: “…haga una hechura de un Cristo de siete cuartas de alto, bien perfeccionado, los brazos atados, encarnados hasta los codos, y las piernas hasta las rodillas. de rostro y pecho con su cabellera postiza, y una hechura de un San Juan, de siete cuartas de alto, bien perfeccionado, encarnados los brazos y las piernas y hecho como la dicha hechura del Cristo, y sus andas para amabas hechuras en perfección…” (1) . La imagen del Cristo de la Columna y de San Juan que salieron del taller de calle Santa María fueron entregadas a la incipiente hermandad el 27 de diciembre de 1633, quedando muy satisfechos con el resultado. (2)

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Primera imagen titular de la Cofradía del Santo Cristo de la Columna [Foto:@nosoloalameda]

Según García de la Leña (3), “celebró la primera fiesta en su día en su Convento. El año siguiente de 34 se instituyó de Sangre, con título de Sto. Cristo de la Columna”. Pero este cambio a Cofradía del Santo Cristo de la Columna ya se había producido con anterioridad a la recepción de las imágenes, ya que en el mes de diciembre se le vuelve a realizar un encargo a Micael Alfaro, esta vez por “Francisco de Hoyos y Alonso Gutiérrez…mayordomos de la Cofradía del Santo Cristo de la Columna, sita en el convento de Frailes de la Santísima Trinidad de esta dicha ciudad, una insignia de Jesús a caballo en una jumenta…” (4). Se trataba de la primera imagen de Jesús en la Pollinica. Cofradía de penitencia ya a finales de 1633, contando pocos meses después de su fundación con tres imágenes, lo que denota su poder económico.

La imagen del Santo Cristo de la Columna, obra de Micael Alfaro, no fue procesionada en 1634; el Miércoles  Santo de aquel año procesionaron una efigie muy devota de este título, que tiene en su Capilla y entierro el Regidor y Capitán D. Juan Tristán de León” (5) . Este hecho llevó a García de la Leña al error de que la imagen de Micael Alfaro hubiera sido terminada en 1635. La imagen que procesionó la Cofradía del Santo Cristo de la Columna en 1634 era a la que se rendía culto en una suntuosa capilla erigida en el convento de la Trinidad en 1621, y en torno a la cual se fundaría años más tarde una nueva cofradía.

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Málaga vista desde el convento de la Trinidad [Litografía: Archivo Díaz de Escovar]

El Cristo de la Columna de Micael Alfaro fue procesionado los años 1635 y 1636, en Miércoles Santo. Como consecuencia de la lejanía del convento de la Trinidad, en 1636 la Cofradía del Santo Cristo de la Columna se trasladó a la iglesia parroquial de San Juan. Ello implicó que la imagen titular fuera apartada, ya que “Capitularon los Sres. Beneficiados, que la Cofradía había de sacar en sus procesiones la antiquísima, y milagrosa Imagen del Sto. Christo de la Coluna, que en una Capilla de dicha Iglesia está freqüente y devotamente venerada” (6) . Los cofrades tuvieron que sustituir la nueva imagen por otra que ya se encontraba en San Juan; comenzaba así el periplo de la imagen que realizara Micael Alfaro, y que terminaría con su hallazgo milagroso en una mudanza el 31 de mayo de 1649, en plena epidemia de peste. Recibiría la advocación de la Salud, siendo nombrado Sagrado Protector de la ciudad de Málaga; pero esa es otra historia.

Respecto a la imagen, que ya se encontraba en San Juan, y que se convirtió en nuevo titular de la Cofradía del Santo Cristo de la Columna, y que debía procesionar cada Miércoles Santo, poco se conoce. Cabe la posibilidad de que se tratara de un Cristo de la Columna encargado en 1624 por Lázaro de León, Diego de Herrera y Mateo López, a uno de los escultores más prolijos de la ciudad de Málaga a comienzos del siglo XVII: Juan Gómez.  

La cofradía fue adquiriendo importancia y relevancia, naciendo de la misma dos hermandades filiales: la Puente del Cedrón, constando en algún documento como Hermandad del Paso del Cedrón; y la Hermandad de la Soledad, que posteriormente sería la Archicofradía de los Dolores de San Juan. En consecuencia, el nacimiento de estas dos hermandades filiales tuvo que producirse entre los años 1636, año de llegada de la cofradía matriz,  y 1647-1649, años en los que se encuentran fechadas las primeras referencias documentales que se conservan de las dos hermandades, figurando como filiales de la Cofradía de la Columna. Tradicionalmente, se había datado la fundación de la Cofradía del Santo Cristo de la  Columna en San Juan a finales del siglo XVI y, en consecuencia, se enmarcaba en ese periodo el nacimiento de las dos hermandades filiales referidas (7). Precisamente en otro documento, también fechado en 1647, se refiere al origen en el convento de la Trinidad de la cofradía que historiamos: “Estando en la iglesia parroquial de San Juan de esta ciudad de Málaga en 7 del mes de abril de 1647 años…se juntaron los hermanos de la Cofradía del Santo Cristo de la Columna, que primero fue instituida en el convento de la Santísima Trinidad, extramuros de esta ciudad, y después se trasladó a esta dicha parroquia….” (8)

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Puerta de la Torre de la Iglesia de San Juan en el s. XVIII

Continuaron cada Miércoles Santo procesionando a su titular, como se deduce del documento referido, en el que se indica: “…Que don Esteban de Santarén y Ovando, caballero del hábito de Santiago, hermano mayor de dicha Cofradía, es muerto  pasado de esta vida, el cual sacaba el estandarte de ella los días del miércoles santo cuando la dicha Cofradía sale de esta parroquia”. En la procesión participaban conjuntamente la cofradía matriz y sus hermandades filiales. La capilla en la que se rendía culto al Señor de la Columna era en la que hoy se encuentra la imagen de María Santísma de Lágrimas y Favores, la primera capilla a la derecha entrando por la Puerta de la Torre.

Esta cofradía, que en pocos años había adquirido gran relevancia, siendo considerada como la más importante de la iglesia de San Juan, comenzó a languidecer, pero sin llegar a la desaparición; muestra de ello lo constituye la separación de la misma de sus hermandades filiales en 1675. Describe el motivo que llevó a esta situación el Libro de Constituciones e Inventarios de la Archicofradía de los Dolores de San Juan (1799):  “El estado de decadencia en que a finales del siglo pasado llegó a estar la Cofradía del Santo Cristo de la Columna, sita en la Iglesia Parroquial del Señor San Juan de esta Ciudad, no pudiendo por si sola costear los crecidos gastos que se originaban en la procesión del Miércoles Santo…”.

Se tiene noticia de la procesión en 1798, cómo no en Miércoles Santo, junto con “Jesús en la Pollinica, el Señor de la Puente…el de la Exaltación, Jesús Nazareno, S. Juan y la Virgen” (9).  A partir de ese momento, no se tienen datos de si volvió a procesionar y del devenir de la misma durante el primer tercio del siglo XIX.  Pudo verse afectada por la Real Orden de Arreglo y Reducción de las Hermandades del Reino, dictada por Carlos III; de la que, por cierto, se salvó una de las que había sido hermandad filial, la que ya se denominaba Hermandad de penitencia de Ntra. Sra. de los Dolores (anterior Hermandad de la Soledad), al anexionarse en 1801 a la Pontificia Archicofradía Sacramental de San Juan, cuyo origen radica a finales del siglo XV.

Se desconoce lo que sucedió con la imagen del Señor de la Columna titular de esta cofradía. En la tercera década del siglo XIX, llegó a San Juan la Hermandad de la Columna del convento de San Luis el Real; esta hermandad había cambiado su advocación a la de Azotes y Columna, constando dicho cambio ya en 1833. Quizá este cambio se debió a la pervivencia de la otrora relevante Cofradía del Santo Cristo de la Columna en San Juan, o al menos la de su imagen titular.

 

 

(1) Cit. LLORDÉN, A. y SOUVIRON, S., “Historia documental de las cofradías y hermandades de pasión de la ciudad de Málaga”. Málaga,1969, p.543 (A.H.P.M. Escribanía de Juan Arenas, año de 1633).
(2) Cit. LLORDÉN, A., “Escultores y entalladores malagueños. Ensayo histórico documental (siglos XV-XIX)”. Ávila, 1960, p.165 (Escribanía de José Benítez, 4 de diciembre de 1633).
(3)GARCÍA DE LA LEÑA, C. (seudónimo de Medina Conde, C.), “Conversaciones históricas malagueñas”. Málaga, 1793.Título IV, p.143.
(4)Cit. LLORDEN, A., Op. cit., p.166 (Escribanía de José Benítez).
(5)GARCÍA DE LA LEÑA, C., Op. cit., p.143.
(6) Ídem.
(7) En la revista “La Saeta de Otoño” de 2011, Diego Hermoso Ruiz-Vázquez, después de desvelar la coincidencias existentes entre la cofradía que se había constituido en el Convento de la Trinidad y la que llegó a San Juan en 1636, sostiene que el origen de las dos hermandades filiales pudo ser anterior, anexionándose posteriormente a la Cofradía del Santo Cristo de la Columna, una vez que llegó a San Juan. Sin embargo, no se ha encontrado ningún documento que pueda llevarnos a esa conclusión; ni que, por el contrario, impida colegir que si la que tradicionalmente fue considerada como cofradía matriz llegó al mencionado templo en 1636, surgieran las dos hermandades filiales en su seno y, lógicamente, después de dicho año. Es más, las referencias que hace Llordén a que la Hermandad de la Soledad era una anteriormente llamada del Triunfo y que nos podría llevar a pensar que fuese anterior a la llegada de la cofradía matriz, no están sustentadas en documento alguno; por otro lado, el propio Llordén añade al indicar lo anterior que era filial, pudiendo serlo con esa denominación desde 1636 a 1649. Igualmente sucede cuando data su origen en el siglo XVI, por comparación con la fundación de la Soledad de Santo Domingo, motivándolo en la hipótesis de una prueba de su antigüedad que tuvo que hacer en el, por ahora, misterioso pleito con la cofradía dominica.
(8) Cit. LLORDÉN, A. y SOUVIRON, S.,Op. cit., p.172 (Escribanía de Juan Hidalgo, 1647).
(9) “Semanario de Málaga”, 3 de abril de 1798.

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