A LOS PIES DE CRISTO

Pocos grupos escultóricos de nuestra Semana Santa conforman un conjunto tan característico y de tal belleza como el compuesto por el del Stmo. Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, y Santa María Magdalena.  Siempre a los pies de Cristo, siempre en la parroquia de Santo Domingo. Y por aquí quiero empezar, por el lugar donde recibía culto la primitiva imagen de María Magdalena.  Atribuida a los talleres del insigne Pedro de Mena, esta imagen del siglo XVII se encontraba en el último altar del lado del Evangelio del templo dominico.

La cuestión sobre su autoría no fue pacífica; así, Torres de Acevedo la atribuyó a Miguel de Zayas (discípulo predilecto de Pedro de Mena, que con él vivía en la estrecha calleja de los Afligidos, y que concluyó las esculturas que dejó empezadas su maestro al morir); estimaba, en palabras de Ricardo de Orueta, que no podía ser de Pedro de Mena por la falta de demacración en el rostro, que no armonizaba bien con el ayuno y la penitencia que se impuso la santa después de muerto Jesús, aspecto que no hubiera podido olvidar el genial artista granadino. El propio Orueta discrepaba  y atribuyó la obra a Mena por la relación que tiene el rostro de esta figura con los de las primitivas Dolorosas de San Pablo (atribuida, sin embargo, a Fernando Ortiz) y de Servitas; a ello unía el modelado del cabello, el de las telas y la posición.

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Imagen de Santa María Magdalena [Foto: @nosoloalameda]

En la parroquia de Santo Domingo no pasó desapercibida, lo que se constata con el hecho de que en la Málaga dieciochesca, con la pervivencia de ciertas cofradías gremiales antes de su decadencia, se fundó una hermandad en torno a ella. Se trataba de la llamada hermandad de los hortelanos. No era la única en aquel templo, ya que compartía sede con otras hermandades citadas por Díaz de Escovar, como la de San Telmo, constituida por marineros, dueños de salazones del Perchel y obreros de estas industrias; la de Santa Inés de Monte Policiano; la de San Vicente Ferrer; la Cofradía del Santísimo Sacramento; o, como olvidar, la del Dulce Nombre de Jesús.

Según el erudito, la de Santa María Magdalena sacaba en procesión a su titular en los días de la Semana Santa. Sin embargo, la  primera vez que se tiene constancia que fuera procesionada por las calles de Málaga fue en el año 1893. Lo hizo junto con un Cristo atado a la Columna, imagen del siglo XVII que se veneraba en Santo Domingo, titular por entonces de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús de la Columna.

La procesión de Santa María Magdalena y el Cristo atado a la Columna, referida en la prensa como la de dos hermandades unidas, salió a las siete de la tarde del Viernes Santo, recorriendo las siguientes calles: Pasillo de Santo Domingo, Alameda, Puerta del Mar, Martínez, Marqués de Larios, Plaza de la Constitución, Santa María, San Agustín, Duque de la Victoria, Granada, Plaza de la Merced, Álamos, Torrijos, Compañía, Especería, San Juan, Puerta del Mar, Alameda, Puente de Tetuán, y Pasillo de Santo Domingo. Completaban ese Viernes Santo malagueño de 1893 El Rico, el Gran Poder y Servitas; si bien a causa de la lluvia, sólo la Magdalena y el Gran Poder pudieron realizar su recorrido con normalidad.

Al pasar la procesión donde iba la imagen de la Magdalena, cayó sobre ella una verdadera lluvia de rosas y hojas de dicha flor, que los señores de Blanco arrojaron sobre la imagen desde el piso segundo de las casa núms. 43 y 45 de la calle San Juan, durando todo el tiempo que permaneció parada delante de las referidas casas y quedando el pavimento convertido en una alfombra de flores (La Unión Mercantil, 02/04/1893).

Se intentaba representar, según se decía, el momento en que Cristo se aparece a María Magdalena reiterándole el perdón ofrecido. Desde entonces, esta imagen del Cristo de la Columna de Santo Domingo fue conocida como el Cristo del Perdón. Años más tarde, concretamente en 1919, se fundaría en torno a esa imagen la Hermandad de Ntro. Padre Jesús de la Humillación y del Perdón.

A pesar de esta salida procesional, la imagen de Santa María Magdalena continuaba recibiendo culto sola en el último altar de la nave del Evangelio; así sería al menos hasta principios del siglo XX, ya que en 1914,  para ilustrar su genial obra, Ricardo de Orueta realizó esta fotografía donde aparece junto al  Cristo del Perdón.

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Imagen de Santa María Magdalena junto al Cristo del Perdón [Foto: Vida y Obra de Pedro de Mena y Medrano]

Pero la historia de la imagen de María Magdalena iba a dar un giro repentino, comenzando un vínculo imborrable con el Cristo de Mena. En 1916, tras la reorganización de la Cofradía del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, y fusión con la de Ntra. Sra. de la Soledad, se decidió incorporar a la imagen que historiamos para representar la escena del Calvario. Era el comienzo de una unión que se mantendría  a pesar de las circunstancias que acaecerían.

En aquellos primeros años se realizó la siguiente fotografía, donde se colocó ex profeso el nuevo grupo en la puerta lateral de Santo Domingo, puerta que en años posteriores sería destruida para la construcción de una más amplia con la finalidad de que por ella salieran los tronos (en el mismo lugar donde se encuentra la actual para el mismo fin).

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[Foto: Legado Temboury]

Procesionó por primera vez junto al Cristo de Mena en la Semana Santa de 1916, sobre un trono obra de Francisco Palma García, portado por setenta hombres. La procesión salió el Jueves Santo a las nueve y media de la noche, tras la del Nazareno del Paso, ya que ambas tenían el mismo recorrido hasta la calle Méndez Núñez.

El grupo escultórico que conformaban ambas imágenes de Mena se convertiría en uno de los más característicos de nuestra Semana Santa. Así fue hasta el año 1931; tras los tristes sucesos del mes de mayo, la imagen de María Magdalena, con casi tres siglos de historia, fue destruida. Según el informe elaborado por Bermúdez Gil, académico de la Real de Bellas Artes de San Telmo en Málaga, la valoración económica de la imagen ascendía a 100.000 pesetas, considerándose de un gran mérito artístico. Sólo se recuperó la mascarilla.

Pero la huella que había dejado perduraría. Después de que Palma Burgos realizara la imagen del Stmo. Cristo de la Buena Muerte en 1942, y procesionara solo hasta 1945, labró la de Santa María Magdalena. Fue expuesta en los salones de la Sociedad Económica de Amigos del País, siendo la obra elogiada en los ambientes cofradieros.

En la Semana Santa del año 1946 volvía a nuestras calles aquella especial escena del Calvario.  María Magdalena volvía a estar, como siempre, a los pies de Cristo; volvía a Santo Domingo.

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[Foto: Revista La Saeta]

Fuentes: Legado Temboury, Excma. Diputación Provincial de Málaga/Diario “La Unión Mercantil” (1893)/Revista La Saeta (1954)// CLAVIJO GARCÍA, A., Semana Santa en Málaga (Tomos I y II) . Ed. Arguval, 1987 / JIMÉNEZ GUERRERO, J., La quema de conventos en Málaga. Ed. Arguval, 2006 /ORUETA Y DUARTE, R. , La vida y la obra de Pedro de Mena y Medrano. Ed. Blass y Cía. 1914/ RODRÍGUEZ MARÍN, F.J., Málaga Conventual. Estudio Histórico, Artístico y Urbanístico de los Conventos Malagueños. Ed. Arguval, 2000/ URBANO, R.A., Guía de Málaga para 1898. Librería de José Duarte, 1898// Páginas web: http://www.pasoyesperanza.es/.

 

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