A LA MEMORIA DEL PADRE

En 1926 un grupo de carteros y jóvenes empleados del comercio decide fundar una nueva hermandad, la de la Piedad. La realización del grupo escultórico fue encargada al antequerano Francisco Palma García, siendo elegido su proyecto por unanimidad entre los varios recibidos. El ya reputado artista se había trasladado en 1918, con su esposa y sus hijos Purificación y Francisco, al número 17 de la calle Cobertizo del Conde (hoy número 23), cerca de la plaza de la Merced, con la finalidad de poder ampliar su taller. En el momento del encargo del grupo de la Piedad, la familia tenía cinco miembros más.
En 1927, realizó el definitivo boceto tras múltiples dibujos y estudios previos. Le dedicó mucho tiempo y atención al proyecto de la Piedad. Utilizó como modelos a su esposa Purificación, para la Virgen; y, para el rostro del Cristo, al amigo de la familia y admirador Manuel Gil Aceituno. Mientras la ejecutaba, eran continuas las tertulias en su taller con personajes de la talla de Salvador Rueda, Salvador González Anaya, Narciso Díaz de Escovar, Prados López o Joaquín Díaz Serrano. Ambiente de cultura y arte que impregnaba la vida de su familia, pero sobre todo la de su hijo Francisco, quien mostraba unos conocimientos precoces tanto en la escultura como en la pintura.
Boceto Piedad
Boceto de La Piedad [Foto: La Saeta]
A principios del mes de marzo de 1929, concluyó la obra a la que Francisco Palma García más empeño y dedicación había prestado. Desde el día 13 hasta el 17 del mismo mes estuvo expuesta en el Museo Provincial de Bellas Artes, trasladándose posteriormente a la iglesia de la Merced donde tuvo lugar su bendición. Causó gran admiración ya que representó, en su época, un verdadero resurgimiento plástico de la imaginería pasionista malagueña; como señaló en su informe la comisión artística de la Agrupación de Cofradías, “bebió su arte al tallar las efigies sagradas en el manantial fecundo de la antigua imaginería malagueña”. En esa misma Semana Santa procesionó por primera vez sobre un trono también realizado por Palma.
Eran años de éxito para el taller, y de felicidad en el seno de su familia, en la que su hijo Francisco continuaba dando muestras de sus virtudes artísticas, como cuando con solo once años le hizo a Salvador Rueda un retrato al óleo sencillamente magistral.
PIEDAD destr 1931
[Foto: La Saeta]
El 12 de mayo de 1931 la vida del artista y de su familia dio un repentino vuelco a causa de los tristes sucesos. La Piedad, a la que tanto cariño y esfuerzo le había dedicado, fue destruida en la pira que se formó en la plaza de la Merced, muy cerca de casa, salvándose solo el brazo derecho del Cristo y un pie de la Virgen. Francisco Palma no solo perdió su querida obra, también a su Cristo de Mena, del que era nazareno. Su hijo Francisco contaba con solo 13 años cuando todo esto sucedió.
Fue un momento muy triste para la familia; además, las circunstancias a partir de ahí no fueron muy favorables, ya que el taller decayó en pedidos de obra religiosa, sufriendo por ello graves problemas económicos. Los recuerdos del padre de familia se agolpaban mientras bajaba a su taller con la intención de amasar el barro, ejercitar las manos, con la esperanza de que la situación cambiase. Y en 1933 comenzaron a ver la luz, gracias a la beca que recibió su hijo Francisco del Ayuntamiento de Málaga; 150 pesetas mensuales que ayudarían a sus padres y a sus seis hermanos. El taller comenzó poco a poco a recuperarse.
Pero en 1936 volvieron de nuevo los momentos complicados, como para tantas familias; el día 4 de noviembre Francisco Palma era detenido y conducido al buque prisión Marqués de Chavarri. Su delito: ser imaginero. Sus hijos Francisco y Mario, tras once días de desesperada insistencia y lucha, consiguieron que fuera liberado, pero las consecuencias de la guerra no acababan ahí ya que el taller tuvo que cerrar, subsistiendo gracias a pequeñas ventas.
Al finalizar la Guerra Civil en Málaga, volvieron a abrir. Palma se había volcado en la formación de su hijo Francisco, inculcándole una clarísima vocación por la creación artística. Pero los acontecimientos vividos desde 1931 le habían afectado a su salud, falleciendo repentinamente un 19 de diciembre de 1938. Su hijo Francisco decía “las personas somos víctimas de los acontecimientos y del tiempo que nos atrapa”. El hijo tenía que hacer de padre; con 20 años de edad debía hacerse cargo de su familia y del taller. Y así lo hizo, con determinación, empleando las enseñanzas que había recibido. Comenzaron los encargos, recibiendo multitud de elogios desde su primera obra, el Cristo de los Milagros, llegados incluso del gran Mariano Benlliure. El trabajo en el taller no cesaba, estaba rehaciéndose la Semana Santa malagueña y él estaba siendo uno de sus principales valedores.
En 1940 le llegó un nuevo encargo, un encargo muy emotivo. Se iba a reorganizar la Hermandad de la Piedad y querían una copia del grupo que realizara su padre. Se conservaba aún el modelo original de escayola, por lo que aplicando la técnica del vaciado se crearía de nuevo. Como él mismo dijo, su padre le estaba guiando la mano; estaba trabajando, de alguna manera, junto a él;  le estaba enseñando una vez más. Cumplió el encargo, y ensambló el brazo recuperado.
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[Foto:@nosoloalameda]
En la primavera de 1941 fue expuesta la Piedad en el Museo de Bellas Artes, como ya se  hiciera en 1929,  pero esta vez Francisco colocó al pie un retrato de su padre al óleo y una dedicatoria que decía: ” En esta obra de la Piedad, he querido desentenderme de toda voluntad inherente al artista. Decididamente he seguido lo que los dedos de mi padre dejaron impreso en el yeso. Por una vez, he sido gustosamente el artesano de su obra”.
El Viernes Santo de ese mismo año salió la Piedad de la iglesia de los Mártires; la obra que, gracias a un padre y a su hijo, las turbas no pudieron destruir para siempre.
Fuentes: Revista La Saeta (1927)/ Diario SUR, 22/04/1941-Archivo Municipal de Málaga/CLAVIJO GARCÍA, A.,Semana Santa en Málaga (Tomo  II) . Ed. Arguval, 1987 /TORAL VALERO, F.,  Vida y obra de Palma Burgos. Ed. El Olivo, S.L. Úbeda ( Jaén), 2004.
[Foto de portada: Vida y obra de Palma Burgos. Ed. El Olivo, S.L. Úbeda ( Jaén), 2004.]

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