Semana Santa de 1992

El año 1992 fue muy intenso en nuestro país. La Exposición Universal en Sevilla, con la llegada del AVE incluida, y los Juegos Olímpicos de Barcelona pusieron los ojos del mundo en España. La crisis política y económica de la segunda mitad del año sería otra historia; al igual que la situación crítica que vivía el Club Deportivo Málaga, derivando en su triste desaparición en el verano de aquel año.

La Cuaresma de 1992 presentaba importantes novedades. Iba a ser la primera Semana Santa de Jesús Saborido como presidente de la Agrupación de Cofradías, relevando a Francisco Toledo. Además, en el mes de septiembre del año anterior, el obispo de Málaga Ramón Buxarrais había renunciado, causando una gran sorpresa. Fue sustituido por el arzobispo auxiliar de Granada, Fernando Sebastián Aguilar, quien ejercería de administrador apostólico. La Cuaresma no estuvo exenta de polémicas, centradas en torno a la Cofradía del Mutilado y, sobre todo, a las diversas desautorizaciones dadas por el administrador apostólico a las peticiones de algunas hermandades y de la propia Agrupación. Así, no autorizó el Vía Crucis solicitado por la Hermandad de Pasión el Viernes Santo, ni el traslado del Resucitado desde San Julián a la Catedral, que la Agrupación pretendía realizar en la madrugada del Domingo de Resurrección.

Se celebró en el Hospital de San Julián la exposición Juan Casielles, exposición antológica 1950-1981, en la que se pretendía mostrar, se decía, la calidad artística de Casielles, puesta de manifiesto a través de esos treinta y un años en los que el artista dejó una impronta en buena parte del patrimonio de las cofradías de la ciudad. La muestra se dividió en cada una de las tres décadas de su obra y en una cuarta para exponer los proyectos no ejecutados.

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Cartel Semana Santa de 1992, Pedro Escalona

El cartel anunciador de la Semana Santa fue obra de Pedro Escalona, en el que representó un estandarte en el que figuraba una Dolorosa, deseando el artista que cada uno viera, no una imagen concreta, sino la Virgen de todos los malagueños. Como describió Juan Antonio Sánchez López, tanto el incensario como la naveta y, por supuesto, el espléndido estandarte en el que figura el rostro de la Virgen de la Esperanza, conforman todo un elocuente discurso por el que quedan perfectamente desveladas al espectador las claves del acontecimiento anunciado.

El pregón fue a cargo del hermano mayor de la Cofradía del Monte Calvario, Salvador Villalobos, quien definió ese acto como una expresión de júbilo exultante que debe llegar al corazón mediante la transmisión de las vivencias personales, más que una simple arenga. Sus palabras estuvieron llenas de vivencias cofrades, poesías y emotividad.

El Viernes de Dolores se celebró una cuestación con la finalidad de recaudar fondos para la Agrupación de Cofradías, y de hacer partícipe al pueblo malagueño en el sostenimiento y mejora de la tradición más importante de la ciudad, como así se decía. Se instalaron cincuenta mesas petitorias distribuidas por las calles céntricas de la ciudad y en las sedes de diversas instituciones y entidades. Ya por la tarde, volvió a salir de un tinglao junto al Buen Pastor la Hermandad de Crucifixión, después de que el año anterior lo hiciera desde el patio del colegio Maristas, saliendo por calle Agua.

Los componentes de las asociaciones católicas Mies y Fimes anunciaron que se encadenarían en la plaza de la Constitución, detrás de la tribuna oficial, para reivindicar una Semana Santa de carácter estrictamente religioso al servicio del culto público y que sirviera realmente para el fin que se debe buscar. La cadena humana silenciosa se desarrollaría durante el Miércoles y Jueves Santo, a partir de las nueve de la noche.

Desde las ocho de la mañana del Domingo de Ramos se celebró por las calles de la feligresía de San Juan el rosario de la aurora de María Santísima de Lágrimas y Favores. Tres horas más tarde, el alcalde de la ciudad Pedro Aparicio daba los primeros toques de campana del trono de la Pollinica en la calle Pedro de Toledo. Este año no pudieron participar dos habituales en la procesión: el periodista Alejo García y el entrenador de baloncesto Lolo Sainz.

A las cuatro y media de la tarde, la Hermandad de Salutación realizó su salida desde el interior de la iglesia de San Felipe Neri, siendo su segundo año como hermandad agrupada. Media hora más tarde salía de la iglesia de San Pablo la Hermandad de la Salud, llevando en la cabeza del cortejo una representación de nazarenos de lo que sería futura sección del Cristo. Como cada tarde de Domingo de Ramos, la Explanada de la Estación se encontraba llena de público. Tras la cruz guía de la Hermandad de la Sagrada Cena iba la Banda de Bomberos y, a la mitad de la sección del Señor, la banda de cornetas y tambores de los zapadores ferroviarios. Se presentó bordado en su totalidad el palio del trono de María Santísima de la Paz.

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Humildad [Foto: La Saeta]

La Hermandad de la Humildad tuvo que detener su paso en calle Carretería, ya que los bomberos tuvieron que intervenir en las cornisas de cuatro balcones que amenazaban con desprenderse. La mesa del trono del Prendimiento fue ampliada para poder acoplar dos varales más. Llamó la atención que las mujeres de mantilla y la presidencia marcharan detrás del trono. Cerró la jornada la Archicofradía del Huerto desde la plaza de los Mártires, constituyendo el encierro una de las citas ineludibles.

La mañana del Lunes Santo fue del Cautivo y de María Santísima de la Trinidad con la Misa del Alba y el posterior traslado. La Archicofradía de Pasión inició su camino a las seis y cuarto de la tarde, presentando el trono del Señor restaurado, coincidiendo con el cincuentenario de la primera salida procesional de Jesús de la Pasión. La Cofradía de los Dolores del Puente salía poco después de las ocho de la noche desde un tinglao situado junto a la iglesia de Santo Domingo. A la misma hora lo hacía Estudiantes desde la plaza de la Constitución. La Cofradía del Cautivo estrenó los faroles de plata del trono del Cristo, obra de Santos Campanario.

Cerró el Lunes Santo la Hermandad de la Columna, estrenando el trono de María Santísima de la O un palio de terciopelo rojo bordado en la parte delantera por Juan Rosén. Volvía a procesionar bajo palio tras más de una década sin hacerlo. Participó en la procesión una representación de la Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo y María Santísima del Sacromonte de Granada, con túnicas de color rojo y capas amarillas.

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María Stma. de la O bajo palio el Lunes Santo de 1992 [Foto: La Saeta]

El Martes Santo se produjo la gran novedad de la Semana Santa de 1992: la salida de la Cofradía de las Penas desde el interior de la iglesia de San Julián. Se ejecutaba una idea planificada por primera vez en 1968, retomada y aparcada varias veces en virtud de diversas circunstancias. Para la ocasión, el trono del Santísimo Cristo de la Agonía se presentaba completamente dorado y se iba a estrenar la marcha “Cristo de la Agonía” de Abel Moreno, interpretada por la banda de música de Alozaina. A pesar de algunas críticas a la decisión tomada por la cofradía, la calle Nosquera estaba llena de público expectante por ver la salida que, aunque no exenta de dificultades, se efectuó con éxito.

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Stmo. Cristo de la Agonía, Semana Santa de 1992 [Foto: Diario Sur]

Desde el Pasaje de Campos salió la Sentencia, procesionando una talla de San Juan Evangelista, que había sido bendecida en el mes de octubre del año anterior, junto a la imagen de María Santísima del Rosario. La Cofradía del Rocío presentó nuevo guión diseñado por Eloy Téllez. Estrella y Rescate completaron el Martes Santo.

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María Stma. del Rosario, Semana Santa de 1992 [Foto: La Saeta]

El Miércoles Santo lo abrió Salesianos, para realizar estación de penitencia en la Catedral, aún sin estar agrupada.Cómo habían cambiado las cosas en pocos años. Estación que también realizaba Fusionadas, pero el trono de María  Santísima del Mayor Dolor quedó muy descolgado del resto de la procesión, implicando que muchos nazarenos aprovecharan para descansar por el entorno catedralicio. Las Reales Cofradías Fusionadas no volverían a realizar estación de penitencia en la Catedral en la noche del Miércoles Santo. Representación nazarena fusionada que participó en el cortejo de la Sangre, como se decía, en señal de hermanamiento y amistad.

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Stmo. Cristo de la Exaltación en el Patio de los Naranjos [Foto: La Saeta]

Desde donde hoy se encuentra la casa hermandad de la Cena, salió la Hermandad de la Paloma. Tras el Señor, la banda de música de la Policía Local de Madrid. Tras el trono de Jesús El Rico marchó la banda de música del Cuerpo Nacional de Policía. Expiración cerró la jornada, presentándose restaurada la imagen del Crucificado, restauración realizada por Estrella Arcos.

El Jueves Santo lo abrió, desde el tinglao de la calle Andrés Pérez, la Hermandad de Viñeros con el trono del Nazareno completamente restaurado y dorado para recuperar el diseño original de Velasco Cobos. La procesión de la Congregación de Mena estuvo encabezada por una escuadra de gastadores del Tercio Duque de Alba y la de Zamarrilla por la banda de cornetas, tambores y timbales del Regimiento Pavía IV de Aranjuez, con uniformes de húsares. La Cofradía de la Misericordia presentó restaurada la imagen del Señor.

Hubo un contratiempo causado por un escape de gas en la calle Tejón y Rodríguez, provocando que algunas de las cofradías tuviesen que modificar el recorrido. Las últimas de la noche se desviaron hacia la plaza del Teatro, continuando por Álamos para llegar a Carretería.

La televisión autonómica retransmitió parte del Jueves Santo malagueño, destacando en la misma la bendición del Nazareno que pudo ser vista en directo en toda Andalucía.

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María Stma. de la Esperanza el Jueves Santo de 1992 [Foto: Diario Sur de 19/04/1992]

El Viernes Santo comenzó con el Descendimiento, que estrenó el barnizado y encerado del trono del Cristo, contando con nuevos faroles de bronce. Abría la procesión del Monte Calvario el Santo Lignum Crucis, con cuatro tambores sordos. El trono del Cristo de la Redención llevaba un monte de claveles rojos, mientras que el de Nuestra Señora de los Dolores se adornó con claveles blancos; pasó por la Tribuna de los Pobres ya de vuelta, con un ambiente respetuoso. La Hermandad de la Soledad de San Pablo consiguió paliar con flores los daños producidos en el trono de la Virgen por el robo sufrido en el almacén donde se guardaban los tronos, en el mes de octubre de 1991. Desde el tinglao de la plaza del Santuario salió el Amor; los portadores del Cristo iban con el clásico, por entonces, traje oscuro, y los de la Virgen con túnicas. En la cabeza de procesión, la banda de cornetas y tambores del Rescate; tras el trono de Nuestra Señora de la Caridad, la banda de música de las Flores. La Piedad al llegar a la tribuna de los pobres puso el trono mirando a la misma, siendo muy aplaudido por el público allí presente. Sepulcro y Servitas cerraron la jornada.

Con el Santísimo Cristo Resucitado culminó la Semana Santa de 1992. El arzobispo no estuvo presente en el cortejo procesional, ya que tuvo que marchar a Granada, después de terminar el pontifical de la Catedral, para asistir a la visita de los Reyes. A principios de octubre, se convocaría por la Agrupación un concurso para el nuevo trono del Santísimo Cristo Resucitado.

La Semana Santa de Málaga estuvo presente durante los últimos días de la Exposición Universal, concretamente en una muestra anexa al pabellón de la Santa Sede, gracias a la añorada revista “Vía Crucis” dirigida por Eduardo Nieto.

Fuentes: Diario SUR (1992)- Archivo Municipal de Málaga/ Revista Vía Crucis nº 13/ La Pasión de Málaga (1992).  

[Foto de portada: Stmo. Cristo de la Agonía saliendo del interior de la iglesia de San Julián, 1992 (Revista Vía Crucis)]

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