Semana Santa de 1981

El inicio del año 1981 estuvo marcado en nuestro país por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero, cuando doscientos guardias civiles, al mando del teniente coronel Tejero, ocupan el Congreso de los Diputados durante el debate de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, bajo la presidencia de Landelino Lavilla.

El alcalde de Málaga era el socialista Pedro Aparicio, llevaba apenas dos años en el cargo. Afirmaba que la Semana Santa era coherente con nuestra reciente Constitución y que en Málaga era uno de los fenómenos colectivos que se encontraba en progresión.

La Agrupación de Cofradías estaba presidida por el hermano mayor de la Congregación de Mena, Francisco Fernández Verni. Era la primera Semana Santa en la que ostentaba este cargo y calificaba la época que estaban viviendo como una edad de oro de las cofradías, con una creciente participación de la juventud. Advertía de la insuficiencia de recursos, señalando que la Agrupación necesitaría que se institucionalizaran las ayudas oficiales, ya que únicamente con las sillas y la venta de lotería sería muy complicado mantener los costes. En cualquier caso, la Agrupación contaba con ayudas de la Diputación, el Gobierno Civil y el Ministerio de Cultura. No olvidaba el presidente la necesidad de reformar los estatutos agrupacionales, con artículos que estaban desfasados.

Durante la Cuaresma, la información cofrade malagueña tuvo un novedoso espacio en la radio local. Nacía Cruz Guía, gracias al impulso del director de Radio Popular de Málaga, Francisco Fadón.  Acontecimiento destacado en esta Cuaresma fue la bendición el 8 de marzo de la nueva imagen de María Santísima del Amor, interviniendo en la preparación del montaje la que sería conocida como la cuadrilla del arte.

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Cartel de la Semana Santa de 1981, fotografía de Julio Bravo

El cartel elegido fue una diapositiva presentada por Julio Bravo, cuyo motivo principal era la Virgen del Rocío en su trono procesional. Fue editado por los talleres Salcedo de Málaga. La presentación del mismo se desarrolló por primera vez en el salón de los espejos del Ayuntamiento, coincidiendo con el 60º aniversario de la Agrupación.

El pregón corrió a cargo de Sebastián Souvirón Utrera, abogado y periodista malagueño, quien fuera hermano mayor de Viñeros y coautor junto al padre Andrés Llorden de la relevante obra Historia documental de las hermandades y cofradías de Pasión de la ciudad de Málaga. A petición de numerosos oyentes, el pregón tuvo que ser emitido por Radio Popular a las cuatro de la tarde del Jueves Santo.

Durante los meses de marzo y abril, el Museo Diocesano de Arte Sacro acoge la exposición El Cartel de la Semana Santa de Málaga, editándose un libro que fue presentado en el mes de junio y destinándose lo recaudado por las ventas a la realización del nuevo trono del Resucitado.

En el conservatorio María Cristina se presentó el libro Corona poética para un Cristo quemado, de Francisco Peralto. Las Reales Cofradías Fusionadas se encontraban en pleno proceso de recuperación tras el incendio sufrido en la iglesia de San Juan el verano anterior, en el que quedaron destruidas las imágenes del  Santísimo Cristo de la Exaltación, Nuestra Señora del Mayor Dolor, María Santísima de Lágrimas y Favores, y San Juan Evangelista. Como ejemplo de recuperación, en ese mismo acto fue presentada oficialmente la banda de cornetas y tambores de Fusionadas, dirigida por Fernando Casquero Salcedo.

El rosario de la aurora de Fusionadas abrió, como de costumbre, la Semana Santa malagueña. A las ocho de la mañana del Domingo de Ramos salió de la iglesia de San Juan, formando parte de la procesión la banda de cornetas y tambores, integrada por miembros jóvenes de la hermandad. Presidió el rosario de la aurora la nueva imagen de Nuestra Señora del Mayor Dolor, bendecida el 25 de octubre de 1980.

Los malagueños fueron testigos de otra importante novedad: Pollinica salía por la mañana. La cofradía iba a ver cumplido su anhelo, tras superarse un duro conflicto con la Agrupación que había llegado hasta el punto de estar desagrupada.  A las once de la mañana se puso en la calle, abandonando la zona de San Felipe Neri a la que volvería años después. Su recorrido procesional lo finalizó en calle Pedro de Toledo para así trasladar posteriormente a las imágenes a su nueva sede, la iglesia de San Agustín. El trono del Señor se presentó totalmente restaurado, mientras que el de María Santísima del Amparo procesionó sin palio, ya que las tradicionales barras, tras tres años consecutivos partiéndose en la calle, están inservibles.

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Pollinica en calle Císter, Domingo de Ramos de 1981 [Foto: Grabación en formato Super-8. @nosoloalameda]

La prensa calificó como un éxito la salida por la mañana, manteniéndose la animación durante varias horas en todo el centro de la ciudad. Quizá, no tanto como para enlazar con la salida del Prendimiento a las seis de la tarde. Hermandad que tenía su patrimonio en una situación precaria, como explicaba su propio hermano mayor Pedro Eduardo Gallego: el trono del Señor en fase de reparación, el de la Virgen sin barras de palio, túnicas en mal estado y los enseres escasos. Problemas que estimulaban a seguir adelante, iniciando su recorrido desde el barrio de Capuchinos, con las bandas de cornetas y tambores del Ayuntamiento del Valle de Abdalajís y de la OJE de Arriola y Natera. Los tronos fueron portados por los alumnos de la Escuela de Formación Profesional y jóvenes del barrio.

La Cena salió a las siete menos cuarto de la tarde. El trono del Señor fue llevado por jóvenes cofrades, mientras que el de María Santísima de la Paz lo fue con hombres de trono al mando del capataz Manzano. Cerró el Domingo de Ramos la Archicofradía del Huerto. Nueva mesa para el trono del Señor, con seis varales de aluminio, y ampliación del trono de la Virgen, siendo colocado también de un sexto varal. Las bandas de cornetas y tambores y música del Regimiento de infantería Melilla nº 52 acompañaban musicalmente.

La Misa del Alba abría el Lunes Santo. Este año, además, se bendijo la primera piedra del futuro colegio y museo. A las seis menos cuarto de la tarde salió de la iglesia de los Santos Mártires la Archicofradía de Pasión para hacer estación de penitencia en la Catedral. Formaban en el severo cortejo la banda de cornetas y tambores del Real Cuerpo de Bomberos y la del colegio de Gibraljaire; abriendo marcha, batidores de la Guardia Civil.

Estrenaba Estudiantes, en el trono del Coronado de Espinas, nuevos varales de doce metros, siendo llevado por ciento setenta hermanos portadores.

Pepe Paris valoraba la mejoría económica de la Cofradía del Cautivo, que se había repuesto de los importantes daños ocasionados por el fuerte aguacero que les cayó dos años atrás, durante cuatro horas seguidas. Daños que sobrepasaron los tres millones y medio de pesetas; los más relevantes, los de la imagen de Jesús Cautivo que tuvo que ser sometida una primera intervención por el profesor Clavijo en aquel mismo año de 1979. La segunda intervención se produciría en este de 1981 por los técnicos del Museo Diocesano de Arte Sacro, bajo la dirección nuevamente de Agustín Clavijo; sí, cuando se integraron las dos gruesas barras metálicas que servían de sustento de la imagen en su peana y que fueron provocando daños, solventados hoy día por el profesor Miñarro. La mesa del trono fue aumentada con dos nuevos varales, dada la gran demanda de portadores.

Diferente situación es en la que se encontraba la Cofradía de la Columna, cuyo hermano mayor Juan Soto García hacía una llamada alertando de la precaria situación en la que se encontraban al tener como hermanos, únicamente, a los integrantes de la junta de gobierno. La cofradía llevó luto en recuerdo de Juan Vargas. A pesar de las dificultades, los penitentes lucieron nuevas túnicas y el estandarte de la Virgen, confeccionado por Juan Rosen y óleo de Alfonso de la Torre. Estrenaba la nueva peana de Seco Velasco para María Santísima de la O, estando previsto que fuera quien realizase el nuevo el nuevo trono, siendo ejecutado finalmente por los talleres de Manuel Villarreal. El encierro en la plaza del Teatro aglutinó a centenares de personas.

En la tarde del Martes Santo, el trono de María Santísima de las Penas sería llevado por ciento veinte jóvenes hermanos, al igual que ya se hacía con el del Cristo. Además, por primera vez en mucho tiempo, una serie de camareras de la Virgen la acompañarían ataviadas con la clásica mantilla. La salida se produjo a las ocho menos cuarto de la tarde; formando en el cortejo la banda de cornetas y tambores del Ayuntamiento de Vélez-Málaga y la de los moraos de Alhaurín el Grande

La Cofradía del Rescate presentaba, como gran novedad, un nuevo trono provisional realizado por los propios hermanos para la imagen de María Santísima de Gracia, debido al mal estado en el que se encontraba el realizado por Pérez Hidalgo en la década de los cincuenta. Abría la marcha la banda de cornetas y tambores de la cofradía, la primera creada por una cofradía en Málaga, y detrás del Señor la banda de música de Miraflores de los Ángeles, que durante el recorrido interpretó la marcha Nuestro Padre Jesús de Cebrián y Plegaria a Nuestro Padre Jesús del Rescate de Perfecto Artola.

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María Stma. de Gracia, Martes Santo de 1981 [Foto: Archivo Hermandad Rescate]

Otra hermandad que pasaba dificultades era la Hermandad de la Humillación. A las nueve y media de la noche salió, dirigiéndose al Llano de Doña Trinidad, donde tenía lugar un acto de fe con Jesús ante el pueblo.  En la fachada, dos hermosas cerámicas de Castellanos…y sobre el dintel de la puerta, un luminoso que dice: “Estrella del Perchel”. Con ello, Castellanos logró tapar las señales de tráfico de la puerta.

Francisco Piédrola señalaba que el anhelo de la Hermandad de la Sentencia sería algún día poder salir del interior de la iglesia de Santiago, aunque reconocía que era una utopía, por ello sus esfuerzos se centraban en una futura casa hermandad. Reconocía que, aunque en un principio sería costoso, a la larga resultaría mucho más económico que la situación actual. Formó la banda de cornetas y tambores del CIR 5, cerro Muriano. Ambos tronos fueron llevados por hermanos portadores.

Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario volvió a llevar la antigua Cruz de caoba con remates de plata dorada y María Santísima del Rocío estrenó un rico halo de plata y pedrería fina. En la procesión, dos bandas de cornetas y tambores: la de la Cruz Roja, formada por noventa personas, y la del Ayuntamiento de Tarifa.

El buen tiempo, que había acompañado hasta este momento, no se dejó ver el Miércoles Santo. El único acto que se celebró fue la liberación del preso, que por primera vez se hizo en la entrada del Gobierno Civil, Palacio de la Aduana. Tras dos reuniones en la Agrupación, se acordó suspender las salidas procesionales de aquella noche. Expiración, Fusionadas y Paloma lo harían el Jueves Santo, al igual que El Rico que lo decidió a última hora de la noche; la Archicofradía de la Sangre suspendió definitivamente su salida de la Semana Santa de 1981.

Los malagueños, junto a muchos visitantes, iban a presenciar un Jueves Santo histórico, aunque no era la primera vez que se producía este hecho. Por la mañana salieron Expiración, Paloma y El Rico; por la tarde, a las seis, Fusionadas. Nueve cofradías y diecinueve tronos en las calles.

A las once salió la Archicofradía de la Expiración y  no faltaron los alumnos y alumnas de los colegios de huérfanos y del Patronato Cristo de la Expiración. Presencia de la Guardia Civil que levantó el clamor popular a su paso por nuestras calles. El Martes Santo había sido asesinado por la banda terrorista ETA un teniente coronel retirado en Basauri, lo que había motivado que la archicofradía suspendiera todos los actos previos a la salida procesional. Presidía el director general de la Guardia Civil, el general Aramburu.

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Stmo. Cristo de la Expiración por Molina Lario, Jueves Santo de 1981 [Foto: Grabación en formato Super-8.@nosoloalameda]

La Hermandad de la Paloma salió desde el tinglao de Hoyo de Esparteros, con los sones de la banda de cornetas y tambores del Real Cuerpo de Bomberos.

La nueva imagen de María Santísima del Amor, obra de Dubé de Luque, procesionó por primera vez en aquella mañana de Jueves Santo. Se habían arreglado las barras de palio rotas el año anterior en el recorrido procesional, rebajándose el peso en más de mil doscientos kilos, y el nuevo palio salía ese año con los frentes bordados. El traslado del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas completó esta atípica mañana de Jueves Santo.

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María Santísima del Amor en la Alameda, Jueves Santo de 1981 [Foto: Grabación en formato Super-8.@nosoloalameda]

La tarde comenzó con Fusionadas, figurando en la procesión el estandarte de la imagen del Santísimo Cristo de la Exaltación y portando cirios un grupo de hermanos portadores del trono. Los tronos de Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna y Nuestra Señora del Mayor Dolor estrenaban nuevos varales de aluminio, sufragados gracias a rifas y aportaciones de distintos mayordomos.

Nuevo trono del Nazareno de Viñeros, que concluiría al año siguiente. El hermano mayor de la hermandad, Juan Gonzalo Arrabal, afirmaba que falta preparación en el espectador, tanto cívica como religiosa, la gran mayoría no nos contempla con el mínimo de respeto exigible para el acto que vamos desarrollando.

El Señor de la Misericordia lució una nueva Cruz arbórea obra de Guzmán Bejarano, con remates de plata repujada. Cofradía que tenía problemas por la falta de equipos, no pudiendo hacer frente a la gran demanda existente para salir en la misma. Zamarrilla llevó luto por el fallecimiento del que fuera su hermano mayor, Federico del Alcázar y García. Cuando la procesión llegó al pasillo de Santa Isabel, el paso del Cristo de los Milagros fue llevado hasta la calle Especerías, para hacer estación ante la casa de la familia Alcázar, como póstumo homenaje a don Federico. En Mena, detrás de los pasos formaron numerosos devotos cumpliendo promesa.

Los varales del trono de María Santísima de la Esperanza se alargaron dos metros. Portaron al Nazareno del Paso casi doscientos hermanos y a la Virgen doscientos cincuenta hombres de trono, pero de ellos más de cincuenta son archicofrades, siendo cada vez más numerosa la solicitud de sitios para llevar a la Virgen. Formaron en el cortejo las bandas de cornetas y tambores de Regulares de Alhucemas número 5 y de la Guardia Civil.

Llegamos al Viernes Santo, donde las nuevas destacaban, entre ellas, dos hermandades que aún no formaban parte de la Agrupación de Cofradías: Descendimiento y Monte Calvario. La Virgen de las Angustias procesionaba, desde la iglesia de San Felipe Neri, por cuarta vez. Un desfile de fervor y silencio con el acto penitencial en la Catedral donde el padre Wilson, en el patio de los Naranjos, pronunció una homilía o charla alusiva al dolor de la Santísima Virgen, Madre del Redentor muerto.

El Monte Calvario cubrió el cortejo procesional por el barrio de la Victoria. Figuró el estandarte pintado por Félix Revello de Toro. 

Nuestra Señora de los Dolores llevó un valioso resplandor y puñal hechos por Villarreal; en la cabeza de procesión, nuevos faroles también del mismo taller. Tambores roncos en la cabeza de procesión.

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Ntra. Sra. de los Dolores ante el convento de las Hermanas de la Cruz, Viernes Santo de 1981 [Foto: 25 años en fotografías. Archicofradía de los Dolores de San Juan]

Se presentaba la completa restauración del grupo escultórico del Santo Traslado, llevado a efecto por Pérez Hidalgo. En la madrugada del Viernes Santo se había realizado el traslado de las imágenes desde la iglesia de San Pablo hasta el tinglao de la calle Juan de Austria. A las seis de la tarde ya estaba la comitiva organizada para hacer su itinerario.

La Cofradía del Amor, con el frontal del trono de la Virgen cincelado, obra de Jiménez de Sevilla. Formó la banda de cornetas y tambores de la OJE. La Piedad estrenaba trono aun sin terminar. Nuevo trono de los talleres José Morales García con tallas de Carlos Castillejos y Francisco Martín. Salió de la calle San Bartolomé a los sones de la banda de cornetas y tambores del Rescate.

Poco después de las nueve de la noche se abrieron las puertas de la iglesia de los Santos Mártires, comenzando el traslado de la imagen de Nuestro Padre Jesús del Santo Sepulcro a su trono en la plaza del Teatro. Ambos tronos portados por jóvenes hermanos portadores. El trono del Señor acababa de ser restaurado en su totalidad en los talleres del artista malagueño Miguel García Navas; el de Nuestra Señora de la Soledad, en los talleres sevillanos de Santos Campanario para su total plateado. La banda municipal de música interpretó la marcha fúnebre de Chopin y la del regimiento de Melilla 52 la marcha Nuestro Padre Jesús de Cebrián. Cerró el Viernes Santo Servitas, la que es acompañada por ese pueblo devoto y creyente.

En el Resucitado formaron las bandas de cornetas y tambores del Real Cuerpo de Bomberos, del Rescate y OJE de Arriola. La imagen del Señor fue portada por jóvenes en el trono de María Auxiliadora.

Tan solo unos días después de la Semana Santa, el 22 de abril, fallece Enrique Navarro Torres, hermano mayor perpetuo de la Archicofradía de la Expiración y quien fuera presidente de la Agrupación durante largas etapas.

Fuentes: Diario Sur (1981)-Archivo Municipal de Málaga/ DE MATEO AVILÉS, E., et al., “75 años de la Agrupación de Cofradías. 1921-1996. Estudio histórico sobre la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga”. Málaga, 1996/Boletín informativo Reales Cofradías Fusionadas, nº12, 2ª época, Febrero 1981.

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