Semana Santa de 1865

Málaga, Viernes de Dolores del año 1865. A partir de las siete y cuarto de la tarde, continuaba en la iglesia de la Merced el septenario a Nuestra Señora del Traspaso y Soledad; mientras, en la iglesia de Santo Domingo, se celebraba un acto religioso por la Cofradía de la Soledad, en el que los componentes de la sección de música del Liceo interpretaban el conocido Stabat Mater de Gioachino Rossini, acompañados de una orquesta. La imagen de Nuestra Señora de la Soledad en el altar mayor, severamente adornado con el mayor gusto, y en el que ardían infinidad de luces.

A lo largo de la jornada hubo solemnes funciones en la mayor parte de las parroquias e iglesias de la ciudad, asistiendo a ellas gran número de fieles. Los altares de la Virgen estaban profusamente iluminados y bien adornados.

Desde el año 1850 se había producido un lento incremento en el número de manifestaciones de culto externo en nuestra ciudad; quince años después, las mismas se encontraban en pleno apogeo, el cual duraría hasta la Revolución de 1868.

En esta Semana Santa, la primera hermandad que se puso en la calle fue la de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la iglesia de San Juan. Lo hizo a las ocho de la noche del Martes Santo para trasladar la imagen a la iglesia del Hospital de Santo Tomás, desde donde saldría en la tarde del Jueves Santo.

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Ntro. Padre Jesús Nazareno de San Juan [Foto: Arguval]

Miércoles Santo. Se decía en la prensa que se notaba alguna venida de forasteros, sin duda con motivo de las funciones religiosas de Semana Santa y de las procesiones que tendrán lugar, empezando desde esta noche, continuando mañana, y terminando en la noche del Viernes Santo.

Aunque por la tarde estaba bastante nublado, salió de la iglesia de los Santos Mártires la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto, recorriendo las siguientes calles: Mártires, Compañía, Santos, San Juan, Alhóndiga, Nueva, Plaza, Santa Iglesia Catedral, San Agustín, Granada, Plaza de la Merced, Álamos, Carretería, Compañía, Mártires á su Iglesia.

La procesión fue bastante devota, y llevaba banda de música, capilla y escolta, y regresó a la parroquia cerca de las once de la noche.

Jueves Santo. En el diario El Avisador Malagueño se proponía, a petición de algunos suscriptores, que los Sres. Curas, Capellanes y demás regentes o encargados de los respectivos templos mandaran poner en las puertas de los mismos una papeleta que indicara las horas a las que se celebran los divinos oficios  el Jueves y Viernes Santo, aun más la del lavatorio del Jueves y la salida de las procesiones donde estos actos se verifiquen, ya que no todos tenían el periódico ni ocasión de verlo.

A las cinco y media de la tarde salió por primera vez la Cofradía de la Misericordia, dispuesta a realizar estación de penitencia en la Catedral. Había sido fundada un año antes por un grupo de devotos percheleros en la hoy iglesia del Carmen, entonces propiedad del Ayuntamiento tras la exclaustración y conocida como la capilla de Torrijos, con la finalidad de dar culto a una imagen del Nazareno caído. No era la primera vez que se procesionaba esta imagen, atribuida a los hermanos Mora y tradicionalmente a Pedro de Mena, ya que se tiene constancia que lo fuera en diversas ocasiones en rogativas, como la del 2 de mayo de 1860 para pedir por el fin de la epidemia de cólera que azotaba la ciudad y especialmente al barrio. En aquella ocasión, junto con Jesús de la Misericordia, procesionaron las imágenes de la Virgen del Carmen, de Jesús de la Columna y de Santa Teresa.

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Ntro. Padre Jesús de la Misericordia [Foto: Archivo ACC]

El recorrido que tenía previsto realizar era el siguiente: calle del Carmen, pasillo de Santo Domingo, puente de Tetuán, centro de la Alameda, Puerta del Mar, Nueva, Plaza, Santa María, Catedral, San Agustín, Granada, plaza de Riego, Álamos, Torrijos, Compañía, Santos, San Juan, Plazuela del Mar, Alameda, puente de Tetuán, calle del Carmen y a su iglesia.

A la misma hora que Misericordia, cinco y media de la tarde, tenía prevista su salida desde Santo Tomás la Hermandad de Jesús Nazareno de San Juan para realizar el siguiente recorrido: San Agustín, Granada, plaza de la Merced, Álamos, Torrijos, Compañía, plaza de la Constitución, Santa María, Catedral, San Agustín, Granada, Santa María, a Santo Tomás.

Completaba la jornada, a pesar de que inicialmente se anunció que saldría el Viernes Santo, la Archicofradía de la Sangre desde la iglesia de la Merced. El itinerario previsto era el siguiente: plaza de Riego, Álamos, Carretería, Puerta Nueva, Compañía, plaza de la Constitución, Santa María, á la Santa Iglesia (Catedral), San Agustín, Granada y plaza de Riego á su iglesia.  Tras la Sangre, en la plaza de la Merced, se incorporó la Hermandad del Nazareno de San Juan.

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Santísimo Cristo de la Sangre [Foto: Archivo Archicofradía de la Sangre]

Las cofradías llevaban bandas de música, escoltas de romanos, piquetes de caballería delante y escolta de tropa. Se destacó del cortejo de la Misericordia la uniformidad de todos los nazarenos, de veludillo morado, cinturón galoneado en oro, coronas de espinas y escudo en el pecho de plata o metal blanco.

Todo se desarrolló con normalidad hasta que apareció una fuerte lluvia y las procesiones se desorganizaron. Según nos relata Díaz Serrano, el aguacero pilló a los cortejos de la Sangre y del Nazareno de San Juan cuando iban por Puerta Nueva, refugiando al Nazareno en la Posada de San Rafael y al Cristo de la Sangre en el Café del Suizo. A la Cofradía de la Misericordia le sorprendió ya de vuelta, después de haber entrado en la Catedral, si atendemos a que intentaron resguardar a la imagen en la iglesia de la Aurora del Espíritu Santo, que se encontraba situada en la esquina de la calle Álamos con la plaza del Teatro. Finalmente, al no poder entrar por la puerta de la referida iglesia, lo introdujeron en una casa próxima al Arco de Buenaventura.

Una vez cesó la tormenta, cada una de las cofradías regresó a sus templos, salvo el Nazareno de San Juan que volvió a Santo Tomás.

La lluvia había acabado con la jornada procesional, pero cabía la posibilidad de asistir a la iglesia de San Agustín donde, desde las diez y media de la noche, la Real y Pontificia Congregación de Luz y Vela ante el Santísimo Sacramento, tiene los egercicios (sic) espirituales que acostumbra, denominados de la Madre Antigua.

La visita a los Sagrarios era lo habitual. La visita a los Sagrarios se ha hecho también por todas las clases de la sociedad hasta las altas horas de la noche del Jueves Santo, no obstante la lluvia que caía, y en la madrugada del Viernes. Los monumentos han estado adornados con profusión de flores y de luces, y las hermandades han rivalizado en el adorno de los altares donde se han expuesto a la veneración de los fieles los pasos de la Pasión y efigies de la Virgen a cuyo culto se dedican.

Viernes Santo. El día amaneció nublado y lluvioso, al mediodía se despejó del todo. A las seis de la tarde salió de la iglesia de San Juan la procesión conjunta de la Puente y la Exaltación, recorriendo las siguientes calles: San Juan, Puerta del Mar, calle Nueva, Plaza, calle de Santa María, Catedral, San Agustín, Granada, Plaza de Riego, Álamos, Carretería, Compañía, Plaza, Especerías, Carnicería á San Juan.

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Ntro. Padre Jesús de la Puente del Cedrón [Foto:@nosoloalameda]

Hacia dicha iglesia partió el traslado de vuelta de la Hermandad de Jesús Nazareno, con bastante acompañamiento de nazarenos de la iglesia de Santo Tomás.

Desde la iglesia de Santo Domingo salió la Cofradía de la Soledad, recorriendo las calles Pasillo, Puente de Tetuán, Alameda, Puerta del Mar, Nueva, Plaza de la Constitución, Santa María á la Catedral, donde permanecerá hasta haber pasado la de los Siervos de María por la calle de Granada, continuando después su curso por las calles de S. Agustín, Granada, plaza de la Constitución, Compañía, Puerta Nueva, Pasillo y Puente de Santo Domingo á su iglesia.

La procesión de la Soledad llevó dos bandas de música, capilla vocal e instrumental y escolta. Era el segundo año que cruzaba el puente de Tetuán, manteniendo el paso por el antiguo puente de Santo Domingo a la vuelta.

Sevitas salió a las ocho de la noche salió de la iglesia de San Felipe, y recorrió las siguientes calles: Guerrero, Dos Aceras, Torrijos, Puerta Nueva, Compañía, Plaza de la Constitución, Granada, Plaza de Riego, y calle de Álamos, Gaona a su iglesia. Según Díaz Serrano, el cortejo contó con la escolta de 90 individuos del Regimiento de América. En las crónicas se decía que la procesión de Servitas devotisima, como siempre, e inspirando al pueblo la mayor religiosidad y respeto. Regresó cerca de las doce de la noche.

La multitud llenaba todas las calles de la carrera que llevaron estas procesiones, corriendo de un punto a otro, para volverlas a ver; y no obstante tanto bullicio, tanta confusión, no tenemos noticia haya habido que lamentar ningún incidente desagradable, ningún desorden.

El pueblo de Málaga ha dado en estos días nuevas pruebas de cultura y religiosidad.

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Málaga (c.1863), fotografiada por Robert P. Napper [Foto: Fondo fotográfico de la Universidad de Navarra]

Fuentes: El Avisador Malagueño, Málaga, 1865./ DÍAZ SERRANO, J. “De la Málaga antigua. Las procesiones de Semana Santa (1851-1865)”. Archivo Díaz de Escovar (Caja 1.1.17).

 

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