Polémica cofrade

Verano de 1927. La Archicofradía de la Sangre convoca a los artistas españoles a un Concurso para la presentación de bocetos, de un trono y palio, con destino a procesionar una Dolorosa, bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Consolación y Lágrimas. El plazo para presentar los proyectos finalizaba el 15 de agosto.

En las bases, copia de las mismas se conserva en el Archivo Díaz de Escovar (1), se indicaba las dimensiones máximas del tarimón o mesa base del trono (4,40 metros de longitud y 2,85 metros de latitud) y la altura, desde la parte inferior de las andas hasta la parte más elevada del palio, de 4,55 metros. Se especificaba que estas dimensiones de alto y ancho eran reducidas y por tanto cualquier elemento decorativo de arbotantes, etc. que excediese de tales dimensiones deberán ser articulados o en disposición que puedan ser separados a la entrada y salida del trono en el templo.

Por otro lado, se indicaba que los elementos de construcción y decoración del trono, a partir del tarimón y andas, las cuales debían ser de madera de pino de primera clase, deberán componerse a base de metal blanco, o sea, plata meneses inglesa, etc, en planchas repujadas o fundidas, maderas ricamente talladas, mármoles, esmaltes, vidrieras artísticas para su interior, iluminación eléctrica, bronce y piedras preciosas (imitación)…No se establece limitación alguna de estilo ni composición, ajustándose al espíritu religioso a que se dedica la obra, indicaba la base octava.

Se incluía, para darles a los concursantes una idea de los nombres técnicos mencionados en las bases, un boceto con las medidas máximas señaladas y las de la puerta de la iglesia de la Merced.

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Boceto incluido en las bases del concurso [Archivo Díaz de Escovar]

Debía elegir el proyecto ganador un jurado compuesto de artistas nombrados por la archicofradía, debiendo resolver dentro de la segunda quincena de agosto. El jurado lo compuso la junta de la Escuela de Bellas Artes. Resultó ganador del concurso, al que parece ser no se presentó ningún artista malagueño, el granadino Luis de Vicente, que por aquellas fechas ya era de sobra conocido en Málaga.

Sin embargo, esta elección no fue del agrado de algunos elementos del mundo cofrade de la época, los cuales no solo la criticaron en los mentideros cofrades de la ciudad, sino que vertieron sobre Luis de Vicente una acusación, la más socorrida cuando se quiere denostar a un artista que triunfa: el plagio. Casi un mes después, la polémica estaba en la prensa. El semanario Vida Gráfica publicaba el 26 de septiembre una carta, firmada por Un cofrade, en la que se daba a conocer lo que se rumoreaba, por si alguien no se había enterado aún: Entre los hermanos de las diferentes cofradías, se está comentando, que aparte de que la elección del jurado haya sido acertada en la concesión que se otorga, no reina ese espíritu de originalidad absoluta que debió haber imperado en obra de tal naturaleza, mucho más, cuando el expresado concurso ha respondido a concurso nacional. La motivación de la acusación se encontraba en el natural malagueñismo que nosotros admiramos (quién se lo iba a decir a Luis de Vicente).

Se decía que la originalidad no era absoluta porque el señor Luis de Vicente había plagiado las barras de palio de un trono obra de Francisco Palma García, el de la Soledad de Santo Domingo, estrenado en 1921. (…) hemos recabado un modelo de trono de la Virgen de la Soledad, de la Hermandad de Mena…y que ha sido por lo que se ve, el que ha levantado los comentarios. El palio de la Soledad se sostenía por grupos de tres barras en cada esquina, algo que no era desconocido para Palma, ya que se empleaba desde el siglo XIX en el paso de palio del Cristo de la Salud y de las Aguas (grupos de cuatro barras) y, posteriormente, en el de la Virgen de la Paz (grupos de tres barras), ambos de su localidad natal, Antequera (2). En 1920 ya reflejó Palma esta característica en el boceto de un trono, no ejecutado, para Nuestra Señora del Mayor Dolor de las Reales Cofradías Fusionadas, donde incluía los grupos de cuatro barras.

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Trono de la Soledad de Santo Domingo (c.1927) [Foto: La Saeta]

El anónimo concluía diciendo que puede apreciarse que hay paridad en los varales, creación de un artista malagueño, y en la forma de aunar las varas de palio y en esto, es donde ha debido afinar su fantasía el gran artista granadino, pues siendo en tales extremos coincidentes el modelo presentado, al que ya hace mucho tiempo está luciendo un paso malagueño, es punto menos que imposible poner freno a los comentarios de la calle.

Los comentarios cesaron y el verano de 1927 pasó. Luis de Vicente falleció a finales de 1928 y el Jueves Santo de 1929 fue procesionada la imagen de María Santísima de Consolación y Lágrimas sobre un trono que dejaba sin palabras, con veinte barras de palio elaboradas en la Casa Andrés y Fuster. Este portentoso trono, conjunto que no se parecía a ninguno, mostró lo interesada que había sido aquella acusación de plagio, como tantas otras.

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María Santísima de Consolación y Lágrimas (1930) [Foto: Vida Gráfica]

(1) Archivo Díaz de Escovar. Caja 299 (41.14)
(2) ROMERO BENÍTEZ, J., “El paso de palio antequerano:evolución y formas”. Nazareno, 1988, p.141.

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