Obra maestra

En la ciudad de Málaga, en 18 días del mes de abril de 1749, ante mí el escribano de Su Majestad y testigos infraescritos, pareció don Fernando Ortiz, vecino de ella y maestro escultor, tallista y dorador, y otorgó que por cuanto tiene ajustado y contratado con…diputados del número de escribanos públicos y procuradores de esta dicha ciudad y comisarios nombrados para la festividad de Nuestra Señora de las Angustias y procesión del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, que anualmente sale el  Viernes Santo del convento de religiosos de Señor San Agustín de ella, de que son patronos, dar acabada y concluida para la víspera del Viernes de Dolores del año que viene de 1750 la obra empezada del Santo Sepulcro, haciendo de nuevo ocho arcángeles que le sostengan con doce o catorce niños, según necesitare para su adorno, con  atributos de la Pasión, encarnados, y los arcángeles estofados y acabados del todo, con los ocho ángeles que están hechos para el trono nuevamente construido para Nuestra Señora, el cual y todo el Sepulcro bellamente dorado y charolado y del todo acabadas estas obras y completos de cuanto al presente les faltaba, juntamente con una nueva imagen de Nuestra Señora de las Angustias, y todo ello en cantidad y precio de 10.500 reales de vellón que se le han de pagar según está ajustado… (1)

Desde el año 1577 se tienen noticias de la existencia de la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias y Soledad y Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo, del convento de San Agustín, formando parte de la advocación agregada a la Cofradía de las Angustias, desde los inicios, el culto y procesión del Santo Entierro; posteriormente, pasaría a ser hermandad filial de la misma.

Era la tercera vez que la cofradía renovaba la iconografía del Santo Entierro. La primera imagen fue obra del escultor de origen flamenco Guiglielmo Dorta en 1588, junto con la realización de un sepulcro en madera de borne. El 3 de diciembre de 1602 la cofradía contrataba con el maestro ensamblador, Juan Mosquera de Figueroa, la ejecución de un sepulcro de madera de borne, hecho y acabado de todo punto en madera de buena labor y perfección y con los mismos encajes y entretallados, y el largo y ancho que tiene un sepulcro de madera nuevo que el dicho Juan Mosquera hizo para la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de esta dicha ciudad, el cual dicho sepulcro se obligó de dar hecho y acabado…(2)

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Iglesia de San Agustín, anterior a 1931 [Foto: Legado Temboury]

En torno a 1640 es cuando se debió fundar como hermandad filial de la Cofradía de las Angustias, consiguiendo cierta autonomía aunque manteniendo la supervisión del Número de Escribanos y Procuradores que controlaba desde sus inicios la cofradía matriz. La importancia de la Hermandad del Santo Entierro llegó al punto de crear en torno a ella a una hermandad filial de carácter castrense, con el objeto de acompañar al Santo Entierro de Cristo cada Viernes Santo: la  Santa Milicia o Hermandad y Compañía de las Lanzas.

Tras un periodo de inactividad (1670-1683) a causa de la muerte de la mayoría de sus hermanos, la Hermandad del Santo Entierro se refundó en 1683.  A partir de ese momento es cuando la hermandad goza de un gran esplendor, no solo debido a la tutela de los escribanos y procuradores cofradía matriz de las Angustias, sino muy especialmente gracias a la incorporación a la hermandad del pujante colectivo de los artistas. Fueron Jerónimo Gómez de Hermosilla, Juan de Mora y Juan Gómez quienes reorganizaron el 1 de mayo de 1683 la filial del Santo Entierro. La mayor parte de los artistas de la ciudad de Málaga se agruparon en torno a esta hermandad, como ya hicieron Antonio Gómez o Pedro Fernández de Mora, quien trabajó en la obra de la capilla y entierro del licenciado Mendoza del convento de San Agustín. Además de los reseñados, podemos citar a Pedro Morales y Francisco de Ribas, discípulos del maestro Jerónimo Gómez; y a Luis Francisco Bernalte y Miguel de Zayas, discípulos de Pedro de Mena.

El ascenso iniciado no se detendría en el siglo XVIII, recuperando el colectivo de los escribanos y procuradores la advocación del Santo Entierro para la Cofradía de las Angustias. Paralelamente, dotaron a la procesión del Viernes Santo de un carácter oficial al conseguir que el cabildo municipal accediera a presidir la comitiva con cierta asiduidad, algo perseguido ya en la anterior etapa.

En ese momento ascendente es en el que se enmarca el encargo de la renovación de las imágenes, sin reparar en gastos, al mejor artista de nuestra ciudad en aquellos momentos: Fernando Ortiz. En torno a la iglesia del Sagrario, donde había contraído matrimonio y en la plazuela de la Alcazaba (plaza de la Aduana) donde había establecido su residencia y taller, el artista desarrollaba su vida en aquel tiempo.

…Y a dorarle a dicho Sepulcro toda la talla y molduras y demás de que se compone su adorno, con la circunstancia que los huecos, ojos, venas y demás partes que traspasen los aparejos que han de ser de aguardar se han de abrir y  limpiar después de aparejados, y todos los huecos, senos y vueltas de hojas han de ir dorados, y todo resanado, bronceado y cincelado donde lo pidiere…y con estas mismas circunstancias ha de ser dorado y charolado el expresado trono de Nuestra Señora, semejante al del Sepulcro, al cual pondrá todos los cristales que necesitare, y que sean blancos, claros, tersos, sanos y cada uno del tamaño que corresponde según las molduras, y los dará sentados y asegurados en cada parte, y toda la dicha obra con la mayor perfección, firmeza, arte y primos, que , concluida y completa, la entregará al dicho número y sus comisarios…con la condición de que han de entregar al otorgante o persona a quien señalare tres mil reales de vellón en todo este presente mes, y los siete mil quinientos restantes, al cumplimiento de los diez mil y quinientos en que tiene ajustada el todo de la dicha obra, por semanas consecutivas, que han de principiar desde el día primero de agosto que vendrá de este presente año de la fecha…. (3)

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Santo Entierro, obra de Fernando Ortiz [Foto: Arguval]

El encargo lo cumplió satisfactoriamente para la víspera del Viernes de Dolores de 1750. Dos semanas después, nacía su sexto hijo fruto del matrimonio con María Marzal, Miguel José Isidoro. La relación contractual con la Cofradía de las Angustias quedó extinguida el 24 de abril de 1754, al terminar de percibir de la misma las cantidades adeudadas, ascendiendo el total de lo percibido por el artista a diez mil quinientos reales de vellón, tal y como estaba pactado. En ese mismo año, compró una casa principal en la plaza de la Merced, trasladándose allí junto a su familia. (4)

La capilla de la Cofradía de las Angustias era la cuarta del lado del Evangelio, desde el Altar, o tercera desde la entrada. En el año referido de 1754, los escribanos y procuradores colocaron en la misma el Santo Entierro, para cuyo acto se la ha reconstruido de nuevo y con la mayor suntuosidad (5). Testimonio de aquella reconstrucción, la lápida que aún se conserva con la siguiente inscripción: Esta capilla y patronato es del Número de escribanos y procuradores de esta ciudad de Málaga. Año de 1754.  

La historiografía local califica el Santo Entierro como la mejor obra de Fernando Ortiz. El padre Andrés Llordén señalaba que era sin discusión la de mayor fuste e importancia que realizó el escultor malagueño, en la que agotó la vena de su inspiración artística, trabajando las figuras fundamentales, así como la parte decorativa con todo el cariño que sentía su alma de escultor. Perduraba en ella, según Romero Torres,  el concepto barroquizante de comienzo de la centuria dieciochesca, por una parte, y por otra, la huella de Mena, al igual que en la Virgen de las Angustias. Sánchez López afirma que el Santo Entierro de San agustín era la pieza más destacada de la escultura malagueña del siglo XVIII.

Las referencias a las salidas procesionales de esta magnífica obra son escasas. El Semanario de Málaga, de 7 de marzo de 1798, dentro de las noticias particulares de la ciudad, indica que en la tarde del Viernes Santo desde el convento de San Agustín salía el Santo Sepulcro de Cristo, San Juan, la Magdalena y la Virgen, a la que asisten las quatro Parroquias, RR Comunidades, Ordenes Terceras, y el M.I. Ayuntamiento de esta ciudad.

Se dice que la trayectoria de la Cofradía de las Angustias y Santo Entierro se truncó al llegar el siglo XIX, sin que volviera a reorganizarse. Siendo ello cierto, al menos de momento, no significa que no existiera actividad alguna, ni que fuera abandonado el culto por el Colegio de Procuradores de Málaga, fundado como tal en la segunda mitad del siglo XIX.

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Santo Entierro en el interior de la iglesia de San Agustín [Foto: Archivo Municipal de Málaga]

Así, he localizado una noticia en prensa, concretamente en La Unión Mercantil del 29 de marzo de 1891, en la que se constatan los cuidados del Colegio de Procuradores a la que fuera su imagen titular en el Viernes Santo de aquel año. No menos que en San Juan el Monte Calvario, ha llamado la atención en San Agustín el Santo Sepulcro, a cargo del Colegio de Procuradores. Con este motivo hemos oído muchos elogios, harto merecidos, debiendo manifestar que se deben á la eficacia y gusto artístico de los Señores Gutiérrez de la Vega y Oliva que han dirigido la ornamentación con suma competencia.

En las guías de la ciudad se destacaba la obra de Ortiz en la iglesia de San Agustín: En dicho Templo se encuentra la imágen de Jesús muerto, colocado en un precioso Sepulcro, obra de D. Fernando Ortiz; en el mismo altar las estátuas de San Juan Evangelista y la de Santa María Magdalena, que lo son de Gutiérrez de León.(6) Estas dos últimas imágenes serían las que procesionaban en el mismo cortejo, mencionadas en la noticia de 1798.

En el primer informe sobre lo destruido en Málaga durante los sucesos de mayo de 1931, realizado por Juan Temboury en el mes de octubre a instancias de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y enviado a la Dirección General de Bellas Artes, en lo referido a la iglesia de San Agustín y a esta obra de Ortiz decía: Se ha salvado la urna del Santo Entierro, obra primorosa del siglo XVIII por estar guardada en una casa particular. Posteriormente, a mano, se incluyó un “no” en el inicio de la frase transcrita y se tachó la referencia a que estaba guardada en casa particular.

La cabeza del Cristo yacente sí se conservó, aunque muy deteriorada. Es lo único que quedó de aquel Santo Entierro que ejecutara Fernando Ortiz, su obra maestra.

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Cabeza de la imagen del Cristo yacente en el estado en el que quedó tras los sucesos de mayo de 1931 [Foto: Arguval]

Los sábados ¿os acordáis? íbamos al Rosario a la iglesia. Entrábamos por la puerta del claustro, mientras los Padres se hacían todo ojos vigilantes para cortar juegos y conversaciones…Hasta para la leve curiosidad infantil la iglesia de los Padres Agustinos tenía siempre un atractivo especial…Donde ni coscorrones ni miradas bastaban a aislarme, era cuando me tocaba algún banco de aquellos que daban frente a la capilla del Entierro. El Entierro era un primor barroco. Cuando llegaba la Cuaresma toda la iglesia se vestía de morado y en la capilla del Entierro había una fragancia inolvidable de flores y de cirios. Mientras seguíamos el Rosario, entre Ave María y Gloria, me atraía la mirada de aquella Soledad, enlutada especialmente para el tiempo de la Penitencia, que dejaba caer sus lágrimas sobre las tallas barrocas del Sepulcro, de Fernando Ortiz. (7)

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Interior iglesia de San Agustín, anterior a 1931 [Foto: Legado Temboury]

(1) Cit. LLORDÉN SIMON, A. , “Escultores y entalladores malagueños. Ensayo histórico documental (siglos XV-XIX)”. Ávila, 1960, pp.284-286 (Archivo de Protocolos. Escribanía de Antonio de Corbalán,nº2113; fols. 606-607).
(2) Ibidem, p.57 (Escribanía de Baltasar de San Martín).
(3) Ibidem, pp.285-286 (Archivo de Protocolos. Escribanía de Antonio de Corbalán,nº2113; fols. 606-607).
(4)Ibidem, p.287
(5) Cit. MANRIQUE,L. , “Las capillas-enterramientos de la iglesia de San Agustín de Málaga”. Madrid, 1996, p.62 (Escribanía de José Díez Medina, 3 de junio de 1755).
(6)MUÑOZ CERISOLA, N. , “Guía de Málaga. Indicador comercial de España para 1894”. Málaga,1894. p.18.
(7) Miramar, Málaga, 18 de abril de 1943.

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