La Pasión de Ortega Bru

La talla en madera de una nueva cabellera solo produjo desencanto en los cofrades. El problema de la imagen del Nazareno no era sólo estético, iba más allá. Se apreciaban en el cuerpo de la imagen, al que se acopló en 1951 la cabeza y las manos procedentes de Beas de Segura, signos visibles de xilófagos. La Archicofradía de Pasión acuerda contactar con el mejor escultor del momento para tratar de solventar los problemas detectados, pretendiendo encargar la hechura de un nuevo cuerpo para el Nazareno, el tercero. El secretario, Francisco José González Díaz, es quien se pone en contacto con Luis Ortega Bru (1916-1982) que por aquel entonces vivía en Madrid, aunque no dejaba de frecuentar la capital hispalense en la que había residido anteriormente. En aquel momento, el artista originario de San Roque (Cádiz) tenía su taller en Vicálvaro; acababa de realizar la imagen de Jesús del Soberano Poder ante Caifás para la Cofradía de San Gonzalo, y estaba dedicado a la hechura del apostolado de la Sagrada Cena, también de Sevilla.

Allí fue donde se produjo el primer encuentro, el 17 de abril de 1976, Sábado Santo, concretamente en la iglesia de los Terceros. El artista aceptó venir a Málaga para examinar la imagen. Llegó en el mes de mayo y, una vez terminado su informe, se reunió en los salones de Casa Curro con miembros de la archicofradía. La conclusión fue clara: no podía restaurar la imagen, ni tampoco realizar un cuerpo nuevo. La solución pasaba por la sustitución de la imagen, aquella que había sido su titular y procesionado durante los últimos 35 años. El cambio, como suele suceder en estos casos, era traumático y se tenía que producir en un momento clave en la vida de la archicofradía.

Ortega Bru razonó la inviabilidad de la restauración y presentó su proyecto, acompañado con un boceto en plastilina y unos trazos en papel. Los cofrades eran conscientes que las últimas transformaciones habían dañado a la imagen y que un nuevo cuerpo solo aplazaría el problema. Las sentidas palabras del artista hicieron el resto, calando en los cofrades y generándoles una gran ilusión en el proyecto. El hermano mayor, Rafael Merchán, se levantó y abrazándose emocionado al artista le dijo: ¡El Nazareno se hace, Luis!

En Cabildo General Extraordinario del 4 de junio de 1976 se dio la aprobación al proyecto presentado por la Junta de Gobierno, ante el deterioro expresivo y mala conservación que presentaba la talla del Cristo. Ratificado el acuerdo por la autoridad eclesiástica, se contrató la hechura de la nueva imagen.  

La Semana Santa malagueña iba a contar con una obra del imaginero que en la década de los cincuenta había recibido el Premio Nacional de Escultura por su obra La Piedad y la Encomienda de la Orden de Alfonso X “el Sabio” por la realización del misterio del Traslado al Sepulcro para la Hermandad de Santa Marta de Sevilla, obra declarada de interés nacional. Él iba a realizar una imagen para Málaga, la tierra de sus abuelos Soñaba con tener una obra mía en Málaga. Porque mi abuelo, Juan Ortega, era de Vélez-Málaga. Era alfarero y emparentado con Antonio Ortega Escalona, “Juan Breva”.

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Ortega Bru, verano de 1976 [Foto: Archicofradía de Pasión]

En el verano de 1976, en un apartamento en Torremolinos, perfiló la cabeza y las manos de Jesús de la Pasión. Cuenta su hijo que aquel verano solía levantarse muy temprano para ir a nadar a la playa; a la vuelta, en la terraza, se ponía a trabajar. Por las tardes, acabado el trabajo, recibía a los cofrades de Pasión con los que llegó a entablar una profunda amistad.

El artista de personalidad tímida e introvertida, de pequeño en su familia le llamaban el Místico, se había iniciado tempranamente en el modelado del barro en la alfarería de su padre, Ángel Ortega, desarrollando a partir de 1931 una primera formación escultórica en la Escuela de Artes y Oficios de La Línea de la Concepción. Posteriormente, el Ayuntamiento de San Roque le concedió una beca para completar sus estudios en Barcelona. El domicilio familiar era lugar de paso de destacados artistas, políticos y sindicalistas de la España republicana como Lorca, Blas Infante y Ángel Pestaña.

La Guerra Civil se interpuso en su vida y en la de su familia, marcándole en su personalidad y en su arte los horrores de la guerra. Su madre, Carmen Bru, es detenida en presencia de sus hijos y fusilada un 5 de agosto de 1936 en la vecina localidad de Facinas, junto a la mujer del alcalde de Tarifa. Luis marchó con su padre a la zona republicana y en Málaga, según manifestó, le salvaron la vida. Estuvo en varios frentes, siendo en el de Madrid donde a causa de la metralla se le revienta el oído, pasando por este motivo, y al tener conocimiento de lectura y escritura, al acuartelamiento del Prado, donde está dos años en la sección de Cartografía. Al acabar la guerra, su padre es juzgado, condenado a muerte y fusilado el 22 de diciembre de 1939; él también es condenado, pasando por campos de concentración con trabajos forzosos.

Como dijo en una ocasión: Siento y veo a Jesús, estoy identificado con Él, vivo su Pasión. Fui testigo presencial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

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Jesús de la Pasión [Foto: La Saeta]

En el mes de diciembre de 1976 concluye su obra. Madera trabajada. Un árbol que ha sido su más sublime destino: ser imagen. Todo tiene su expresión. Jesús de Pasión sintetiza toda la labor artística de Luis Ortega Bru, en su patético rostro se resumen los sufrimientos de la Pasión de Cristo y del propio autor.Todas mis esculturas son desgarros. Mi arte es la expresión del alma de mis amigos que han muerto luchando por un ideal. Son como sueños torturados. Los que me tachan de duro no saben que no puedo vender mi arte a los que sólo quieren ver muñecos bonitos.

El artista quedó plenamente satisfecho. Esta imagen del Señor de Pasión quiero que sea como devolver mi amor y gratitud a la ciudad que me salvó de una muerte segura. Los cofrades estaban exultantes y el día de Navidad una comisión de la archicofradía se desplaza a Madrid para recoger la imagen del Señor. Iban con la alegría de la noticia de que el día anterior, 24 de diciembre de 1976, el obispo Ramón Buxarrais les había autorizado a efectuar el ejercicio del Santo Vía-Crucis durante la que iba a ser su primera estación de penitencia en la SICB en la tarde del Lunes Santo.

En la vuelta a Málaga pasaron por Sevilla, pues tenían que recoger las cruces de camarín y procesión que había tallado Guzmán Bejarano, junto con otros elementos. La Casa de Hermandad de la Penas de San Vicente hizo de improvisada sede, donde el prestigioso fotógrafo Haretón hizo las primeras y oficiales fotos de la imagen.

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La imagen ya en Málaga [Foto: Diario Sur, 29/01/1977]

El día 30 de enero de 1977 se celebró la bendición de la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Pasión en una abarrotada iglesia de los Santos Mártires. El Nazareno, en el altar mayor, fue colocado sobre unas andas cedidas por Fusionadas, con un monte de claveles rojos. Al acto asistió Luis Ortega Bru, acompañado de su esposa.

Ofició la ceremonia de bendición el párroco de la iglesia de los Santos Mártires y director espiritual de la archicofradía, Rafael Jiménez Cárdenas, interpretando la Banda de Gibraljaire el Himno Nacional. Seguidamente, comenzó la misa concelebrada en la que don Rafael Jiménez fue asistido por el coadjutor de Santiago, Francisco Pineda, y por el padre Zurita, que pronunció la homilía. Actuó la Coral de Santa María de la Victoria, dirigida por el padre Gámez, siendo interpretada la misa Salve Regina, de Langlais. Asimismo, el Canticorum Iubilo, el Aleluya y el Benedicat Vobis, de Haendel. Terminada la misa, la imagen fue trasladada a su capilla.

Llegó el ansiado Lunes Santo de 1977, que pasó a la historia de la archicofradía y de la Semana Santa de Málaga. La obra de Luis Ortega Bru supone algo definitivo y catalogado como una de las más valiosas tallas de nuestra Semana Santa. Un paso pleno de severidad y su trono de plata, realizado por el sevilllano Manuel Seco Velasco, fue magníficamente portado por hermanos penitentes …Cuando las imágenes salieron del templo, en la calle Santa Lucía recibieron el homenaje popular de flores y saetas, escena que volvió a repetirse a su regreso (diario Sur, 05/04/1977).

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Jesús de la Pasión en el Patio de los Naranjos (1977) [Foto: Diario Sur, 05/04/1977]

La Archicofradía de Pasión hizo estación de penitencia en la Catedral con el ejercicio del Santo Vía-Crucis que dirigió el padre Zurita acompañado de algunos hermanos. Desde 1949 solo podía hacer estación en la Catedral la Hermandad Sacramental de Viñeros. Pasión abría un poco más la puerta para reanudar una práctica común en siglos pasados y que en ese momento era considerada un privilegio. Un momento del Nazareno bajo las bóvedas catedralicias fue captado por Arenas, siendo elegida esta fotografía como base del cartel oficial de la Semana Santa de 1978.

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Cartel de la Semana Santa de Málaga de 1978

La ciudad de Málaga iba a contar con una nueva imagen del genial artista, gracias al encargo de la comisión reorganizadora de la Hermandad del Descendimiento. Lamentablemente, el fallecimiento de Ortega Bru el 21 de noviembre de 1982 impidió que culminara el ambicioso proyecto.

Se marchaba un artista incomprendido en su época, solo el tiempo está poniendo su obra en el lugar que se merece, aunque queda mucho por descubrir.

Recuerdo cosas de otra vida, he sido transformado, realizo los sueños. No me conformo con vivir solamente la vida, está escrito en la Biblia, volveremos a vernos en otra época, seguiré trabajando. Vuelvo a insistir que lo que hago es posible gracias a que ya lo he hecho antes. El arte no se estanca, no se pudre, renace de nuevo.

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[Foto de portada: Nuestro Padre Jesús de la Pasión en la exposición “Ortega Bru. Vanguardia, mística, rebeldía, sueños.” (@nosoloalameda)]

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