Intentos frustrados

Ocasiones en las que la buena voluntad de los cofrades no se vio recompensada y sus ideas o proyectos no llegaron a hacerse realidad. Cofrades que intentaron que naciese una nueva cofradía o que una determinada imagen fuese su titular, representando ejemplos de lo que pudo ser y no fue. Repasemos algunos de ellos de las décadas de los veinte, treinta y cuarenta del pasado siglo.

Comencemos en el año 1923. Terminada la Semana Santa, Antonio Baena manifestó su voluntad de que el año siguiente llevasen, acompañando al Santísimo Cristo de la Sangre y en su mismo trono, la imagen de Nuestra Señora del Traspaso y Soledad de Viñeros. Volvió a insistir en ello dos años más tarde, refiriéndose en esa ocasión a que la Dolorosa fuera sola en un nuevo trono tallado por Luis de Vicente: El paso de Nuestro Señor hay que incrementarlo con el paso de su Madre amantísima la Virgen de los Viñeros, y este paso, yo ahora os prometo solemnemente que mediante Dios, irá con nuestro Cristo el año que viene (1). No fue así y Baena no pudo ver cumplido su deseo de que aquella bella imagen fuese la titular de la archicofradía.

TRASPASO
Ntra. Sra. de Traspaso y Soledad de Viñeros [Foto: Revista La Pasión,1931]

Vayamos ahora a 1928. En la revista La Saeta se hace referencia a tres nuevas cofradías:  María Santísima de la Piedad, Jesús ante Anás y Santísimo Cristo de la Agonía. La primera de ellas se hizo felizmente realidad; al igual que la segunda, aunque como Hermandad de la Sentencia. Respecto a la tercera, es preciso recordar que la Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía y María Santísima de las Penas comenzó a gestarse en torno al mes de junio del año 1935 cuando, tras reunión de la comisión organizadora, salió elegido hermano mayor Julio Alfaro Martín. En consecuencia ¿qué hermandad era aquella que siete años antes pretendía organizarse con el título de Santísimo Cristo de la Agonía?

La nueva Hermandad del Santísimo Cristo de la Agonía había sido creada por unos cuantos jóvenes de la buena sociedad malagueña, entre los que se encontraban Fernando Martín Calmache, Cristian Casado y Francisco Peña Navarro. Contaban ya con una imagen titular: La efigie, verdadera obra de arte, atribuida por los críticos a una de las hijas del genial Pedro de Mena, que profesó en el Convento del Císter de esta ciudad, ha sido galantemente cedida por los Rdos. Padres Agustinos, en cuya iglesia se venera y representa a Cristo Crucificado, en el momento de expirar, para redención de los hombres.

Atribución a una de las hijas de Pedro de Mena, Claudia y Andrea, con la que se continuaba una novedosa línea de atribución de la época, comenzada con la más que dudosa atribución de la imagen de Jesús a su Entrada en Jerusalén. Ello no quiere decir que las hijas del ilustre artista no conocieran el oficio ya que, como apuntara Antonio Palomino en 1724 y recogiera Ricardo de Orueta en 1914, fueron autoras de sendas imágenes pequeñas de vestir de los patriarcas San Benito y San Bernardo para el monasterio de Santa Ana del Císter, si bien señalando su pobreza de ejecución y baja calidad artística (2).

Dejando a un lado la verosimilitud de la atribución efectuada en la revista La Saeta de 1928, lo que sí es constatable es que a este Crucificado no se hace referencia en ninguna de las guías de nuestra ciudad, ni en los diversos catálogos histórico-artísticos. Sí aparecen, con la misma advocación pretendida por la joven hermandad: el Santo Cristo de la Agonía, obra más bien del taller de Pedro de Mena, que estaba desde el siglo XIX en la llamada capilla nueva de la Catedral (3); y el conocido y venerado Santísimo Cristo de la Agonía que se encontraba en la iglesia de los Santos Mártires, celebrándose ya en 1924 un quinario en su honor y donde fue destruido en 1931. Por tanto, misterioso Crucificado de la iglesia de San Agustín el que nos ocupa, quizá en un origen con la advocación de Expiración, que tampoco figura en ninguno de los informes efectuados tras los sucesos del mes de mayo de 1931, sucesos en los que la iglesia de San Agustín fue prácticamente destruida.  

 Se pensaba que este Cristo expirante podía llegar a procesionar en la Semana Santa de 1929. No fue así.  

La vuelta de las manifestaciones de culto externo en 1935, tras el paréntesis abierto por los sucesos de mayo de 1931, supuso un acicate para la creación de nuevas cofradías. Tal fue el caso de la Archicofradía de Pasión que celebró su primer cabildo general ordinario el 11 de mayo de 1935. A finales de ese año, la junta de gobierno encargó la talla de un Nazareno al artista granadino José Martín Simón. La Guerra Civil truncó el compromiso del escultor con la archicofradía al sucederse una serie de hechos concatenados que impidieron que la escultura, ya realizada, llegara a poder de los cofrades de Pasión. Así, una vez terminada la talla y habiéndose iniciado la Guerra Civil, el escultor pensó que tal encargo nunca llegaría a pagarlo la cofradía malagueña; además, recibió la visita de un grupo de cofrades de la localidad de Cuevas de San Marcos que, finalmente, la adquirieron.  

arc_158725_g
Jesús Nazareno de Cuevas de San Marcos (Málaga) [Foto: Diputación Provincial]

Probablemente, el inicio de la Guerra Civil también truncó este otro deseo cofrade. Un proyecto de cofradía olvidado y desconocido: la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Silencio. Esta hermandad llegó a aprobar unos estatutos que fueron remitidos al Gobierno Civil, gracias a lo cual se conservan en la actualidad en el Archivo Histórico Provincial donde los he podido encontrar (4).

José Aranda Rodríguez, con residencia en la calle Duque de la Victoria, remite el 8 de julio de 1935 los estatutos de la Hermandad del Silencio al Gobierno Civil, los cuales habían sido acordados el día de la festividad del Santo Cristo de la Salud, 31 de mayo. Se desconoce cuál era su sede canónica, ya que el espacio para indicarlo aparece en blanco. Tenía como objetivo dar el mayor culto posible, tanto interno como externo, a su titular Nuestro Padre Jesús del Silencio. Como deberes de todo congregante se indicaba asistir a los actos de culto, en especial el acto procesional por las calles de Málaga. El artículo 30 se refería al acto de culto externo anual: (…) cada año, al sonar la última campanada de las doce de la noche del Miércoles al Jueves Santo, se procederá a la apertura del templo donde se venera Nuestro Padre Jesús del Silencio y, seguidamente, empezará el desfile procesional de esta hermandad por las calles malagueñas, acto que deberá revestir una extraordinaria sencillez, aún dentro del esplendor que para honor de nuestra Religión merece.

Se establecía como requisito indispensable que en el desfile procesional solo intervinieran hermanos, incluso llevando el trono, algo inusual en aquellos tiempos (hay que recordar que estamos en 1935), siendo considerado como un gran honor el que recae en el hermano que obtenga dicho puesto. Incluso, se regulaba específicamente el reparto de los puestos del trono y se indicaba que el primer año se cubrirán por orden de petición, hasta completar el cupo que si fije y, en años sucesivos si hubiere mayor número de peticiones que puestos vacantes, se procederá al sorteo entre los que lo hayan solicitado.

Se establecía que el desfile procesional sería totalmente en silencio, siendo expulsado el hermano que no cumpliese dicha norma. Proyecto cofrade que, lamentablemente, no llegó a más.

Tras la Guerra Civil, vuelven a surgir intentos cofrades y no todos tienen éxito. Así es el caso del grupo de devotos que pretendió fundar una cofradía en torno al Santísimo Cristo Crucificado de la Misericordia de la iglesia de Santiago. Se ha especulado sobre la posibilidad de que este Crucificado procediera de la desaparecida iglesia de la Merced. Dejando en cuarentena dicha procedencia, ya que es otra historia, un grupo de devotos celebró en la Cuaresma de 1939 unos cultos en honor de esta imagen para lo que fue colocada en el altar mayor con un artístico dosel morado de fondo e iluminado con profusión de cirios. Es propósito de estos devotos constituir una Hermandad del Stmo. Cristo de la Misericordia, cuyo Cristo Crucificado  pueda salir procesionalmente el próximo año 1940, siendo ésta solamente de penitencia, y su salida sería en la madrugada del Viernes Santo (5). Propósito que quedó solo en eso y un intento cofrade que se repetiría hace pocos años.

En la posguerra no solo se pretendía la creación de nuevas cofradías, sino también reorganizaciones en las que el primer objetivo era encontrar nuevas imágenes titulares al haber sido destruidas en 1931 o 1936. Así fue el caso de la Cofradía de las Penas. A mediados del año 1938, la segunda imagen titular del Santísimo Cristo de la Agonía estaba prácticamente terminada por Martín Simón. Sin embargo, en el mes de abril de 1940, el teniente hermano mayor, Alberto Torres de Navarra, dio a conocer que en el convento de las Clarisas, anejo a la parroquia de la Divina Pastora, se hallaba la imagen de un Crucificado atribuido por aquel entonces a Martínez Montañés y en la actualidad a Alonso de Mena. (…) que la madre Jesús le había escrito interesándole el que fuera y, en visita que haría, vería de conseguir algo de lo que se pretende  (6).

tb3420b
Actual Crucificado de las Victorias, obra de Alonso de Mena [Foto: Legado Temboury]

Esta magnífica idea que suponía un incremento notable de la calidad artística de nuestra Semana Santa se truncó a causa de las pretensiones del obispo Balbino Santos, quien quería convertir la que era conocida como capilla nueva en la capilla de los Caídos. El portentoso Crucificado del padre de Pedro de Mena debía pasar a la misma, recibiendo la advocación de Cristo de la Victoria (hoy Crucificado de las Victorias).

Deseo de imagen titular que tampoco pudo llevar a cabo la Hermandad del Santo Cristo Coronado de Espinas y Nuestra Señora de Gracia y Esperanza en 1945. El 5 de abril de ese año se constituyó la primera junta de gobierno, siendo hermano mayor Luis Cárceles, planteándose la necesidad de adquirir un coronado de espinas. Decidieron la compra de la imagen que esculpiera Pedro de Mena y que se encontraba en la iglesia de Santa Ana del Císter. Deseo que resultó imposible, encargando al escultor Pedro Moreira la hechura de la imagen titular.

12279133_652557361551430_2590547114874421825_n
Ecce Homo, obra de Pedro de Mena [Foto: @nosoloalameda]

Concluyo este breve camino por lo que pudo ser y no fue, con un intento cofrade en el barrio de la Victoria en 1947, el cual, posiblemente, fue consecuencia de una ruptura interna en la Cofradía del Rocío: la Cofradía del Cristo de las Tres Caídas y Nuestra Augusta Señora María Santísima de la Cruz. Intento cofrade sacado a la luz por la inolvidable Dolores Carrera (7) y al frente del cual se encontraba el que había sido hermano mayor de la Cofradía del Rocío hasta el año anterior, Manuel Sánchez Pérez. La futura hermandad tenía como objetivo practicar el ejercicio del Vía Crucis todos los viernes del año, además de una amplia obra social. Su estación penitencial sería la madrugada del Viernes Santo y en las calles de su itinerario pensaban instalar catorce artísticos altares, uno por cada estación. Tampoco fructificó.

.

(1) Cit. CABELLO, M.E. y CAMINO, A., “Consolación y Lágrimas.75 años de historia”. Málaga, 2004, p.67 (La Unión Mercantil, Málaga, 17 de mayo de 1925).
(2) Juan Antonio Sánchez López añade a las obras de Andrea de Mena los bustos de un Ecce Homo y una Dolorosa (50x20x24 cm), ya que figuran firmados en la cartela frontal de la peana con la inscripción “Andrea de Mena y Bitoria”, vendidos en 22 de febrero de 2000 en una sala de subastas madrileña. (SÁNCHEZ LÓPEZ, J.A.., “Escultura barroca en clave de género. Algunas reflexiones y propuestas de investigación”, en FERNÁNDEZ PARADAS, A., et al., Escultura Barroca Española. Nuevas lecturas desde los Siglos de Oro a la Sociedad del Conocimiento. Málaga, 2016, p.151).
(3) Capilla que posteriormente sería la capilla de los Caídos. Este Crucificado, hoy Cristo del Perdón, se encuentra en la capilla de San Sebastián.
(4) Archivo Histórico Provincial de Málaga. Fondo del Gobierno Civil. Cultos religiosos (Exptes de Asociaciones Religiosas católicas y Exptes de Asociaciones Religiosas no católicas), caja 6269.
(5) Cit. SÁNCHEZ LÓPEZ, J.A.., “El alma de la madera”. Málaga, 1996, p.338 (Sur, Málaga, 30 de marzo de 1939).
(6) Cit. CAMINO ROMERO, A. “La Cofradía de las Penas entre 1935 y 1942”. Cáliz de Paz, 4. 2008. pp. 84-85 (Actas de juntas de gobierno, 16 de marzo de 1940, fol 18).
(7) CARRERA, D. “Anécdotas y curiosidades de la Semana Santa malagueña por un nazareno verde”. Málaga, 1977.

[Foto de portada: Crucificado de las Victorias (Legado Temboury)]

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *