El extraordinario de Diario de Málaga

Dos años después de la sección El esplendor de la Semana Santa publicada en El Regional, un nuevo diario que había comenzado su andadura el 31 de diciembre de 1919 publicaba un número extraordinario con ocasión de la Semana Santa. Precisamente, en El Regional del 1 de abril de 1920, Jueves Santo, se anunciaba: Nuestro colega “Diario de Málaga” publicará esta tarde una gran edición extraordinaria de 16 páginas. Contiene notables artículos de colaboración y muchos fotograbados. Se venden al precio de cinco céntimos, sin que por ningún concepto puedan exigir los vendedores  otra cantidad.

Se podía adquirir en el quiosco de Rafael Alcalá, en la plaza de la Constitución; en el Círculo Mercantil; y en el estanco de José del Olmo, en calle Císter.

Su propietario era el presbítero Rafael Pérez Cabezas, quien era propietario a su vez del colegio de los Santos Arcángeles, ubicado en la plaza de Arriola,11, donde estaba la sede del diario. El licenciado en Filosofía y Letras Vicente Davó de Casas era el director del periódico y del colegio.

Lamentablemente, los ejemplares que se conservan de este número extraordinario, que siempre se publicó en Jueves Santo, comienzan en el año 1926, siendo en cualquier caso suficientes para poder aportarnos una visión fidedigna de los contenidos del mismo. Llama la atención la cantidad de colaboraciones con las que contaba, superando la veintena en el número de 1926. Destaca entre ellas la de José Boñares, de la Real Academia de la Historia, con un artículo titulado: Las procesiones y la procesión de Semana Santa en Málaga. En este artículo, Boñares manifestaba la impresión que le había producido como forastero las procesiones de la Semana Santa malagueña. Llegaba a la conclusión, después de decir que no hace falta recurrir a comparaciones, siempre odiosas, y en las que es imposible prescindir del amor propio de cada pueblo, que se quedaba con la de Servitas, como buen castellano.

esperanza 1926
Diario de Málaga, 01/04/1926 [Archivo Municipal de Málaga]

Colaboraciones de Carlos Martel, José Carlos Bruna y José y Manuel Prados López; el Cuento de Viernes Santo de Mariano Nieto o el de José Maqueda Alcaide, dedicado a Salvador Rueda; sin olvidar los Recuerdos de antaño de Narciso Díaz de Escovar, donde se remontó a 1868, ni un interesante texto de Luis de Córdoba sobre la obra de Fernando Ortiz.

A partir de 1927, una imagen protagonizará cada portada del número extraordinario para deleite de sus lectores. Para ese año se eligió la famosa lámina de Alcalá del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas. En cuanto a los contenidos, llama la atención una reseña de Narciso Díaz de Escovar sobre las cofradías de Antequera, concluyendo: Es de admirar el lujo de las túnicas, ángeles, insignias y tronos. Se incluyeron en páginas interiores sendos dibujos hechos expresamente para ilustrar la publicación por el director de la Escuela de Artes y Oficios de Málaga, César Álvarez Dumont, y por Antonio Burgos Oms, académico de Bellas Artes. Junto a ellos, una bella fotografía de la Virgen de las Lágrimas (Dolores y Angustias) de la iglesia de los Santos Mártires, realizada por el entonces director de Museo Provincial de Bellas Artes, Murillo Carreras. Fotografía que sería la elegida para la portada de 1928.

El número de 1929 abría con una reproducción de Ecce Homo, que pintara Joaquín Martínez de la Vega (1845-1905) para donarlo a la capilla de las Ánimas de la iglesia de San Juan tras la muerte de su esposa. Figuraba en el mismo la siguiente dedicatoria: A la memoria de Dolores Casilari de J. Martínez de la Vega 1893. Rogad a Dios por su alma

1929
Diario de Málaga, 28/03/1929 [Archivo Municipal de Málaga]

Desde 1929 se redujo el número de colaboraciones, aumentando considerablemente la publicidad. La portada de 1930 es para la Virgen de la Esperanza, Reina de las Percheleras, siendo esta imagen protagonista en este número especial, aunque también hubo hueco para un soneto de Muñoz Roca dedicado a la Piedad. Igualmente, se trata un tema de actualidad de aquel momento, incluyendo las opiniones de Antonio Baena, Enrique Navarro o Manuel Atencia respondiendo al siguiente interrogante: ¿De qué medio habría de valerse la Agrupación de Cofradías para que se completara la magnificencia de la procesión del Resucitado con la adquisición de una escultura que sustituyese a la que actualmente se utiliza?  La nueva imagen del Santísimo Cristo de la Expiración y el manto de la Virgen de la Esperanza cerraban la actualidad.

La Soledad de San Pablo abrió el extraordinario del Jueves Santo de 1931, en el que se incluyen una serie de fotografías de mujeres vestidas de mantilla, bajo el título Dietario sentimental.  La Romería de Zamarrilla y la nueva imagen de María Santísima del Rocío, las notas de actualidad; junto con las palabras dedicadas por un anónimo a la figura del cobrador de las sillas: Este empleado es un hombre como otro cualquiera, si bien cualquier hombre no tiene, como él, autorización para usar gorra de plato. Para todos los procesionistas, el cobrador de las sillas no pasa de ser un pobre empleado pero para el público que quiere sentarse, el cobrador es tan importante como la misma procesión. Algunos espectadores, sacrificarían a gusto doscientos nazarenos en provecho del hombre que les coloca en sus asientos (…)

1931 soledad
Diario de Málaga, 02/04/1931 [Archivo Municipal de Málaga]

Llegamos al momento que normalmente supone el fin o, en el mejor de los casos, un paréntesis de cualquier publicación cofrade malagueña de esta época: los sucesos de mayo. Sin embargo, el diario del presbítero Rafael Pérez Cabezas siguió publicando el número extraordinario de Semana Santa. El Jueves Santo de 1932, sin procesiones en las calles y con la mayor parte de las cofradías asimilando aún el duro golpe sufrido, el Diario de Málaga volvía a publicar en su portada el Ecce Homo de Martínez de la Vega, bajo el titular El dolor ilusionado. La pintura había logrado ser salvada del asalto a la iglesia de San Juan.(1)

Apenas dos artículos dedicados a la Semana Santa, uno de ellos de Manuel Siurot, y en la última página sí se echa la vista atrás: De los pasados prestigios de la Semana Santa malagueña.

No quedó ahí. El Jueves Santo de 1933 volvía como tal el número extraordinario de Semana Santa, con multitud de contenidos y fotografías. La portada a toda página, que también volvía, para la desaparecida Virgen de Belén. En páginas interiores, Manuel Prados y López y un valiente artículo de Manuel Siurot llamado Persecución. Asimismo, ¡Perdónalos, Señor!, de Muñoz Cobo, o ¡¡Recordando!!, de Manuel Ortiz; manifestaban idéntico sentir. Se anunciaba en sus páginas la reedición de La Saeta del año 1931, la cual se podría adquirir en librerías al precio de dos pesetas, constituyendo el más grato y valioso recuerdo de aquellas fiestas inolvidables. El cierre lo conformaban una serie de fotografías, bajo el título de Cuando había procesiones.

El último extraordinario de Semana Santa que se conserva corresponde al año 1934, cuando se volvió a publicar en portada la lámina de Alcalá del desaparecido Cristo de Mena, sin más titular. En páginas interiores recordaba la salida procesional de María Santísima del Rocío y la de la Esperanza.

1934 EVOCACIÓN
Diario de Málaga, 29/03/1934 [Archivo Municipal de Málaga]

Terminaba en 1933 A. Blanco su artículo ¡No podréis olvidarlas! diciendo: (…) Las procesiones se han terminado por ahora; pero, no lo duden los iconoclastas, “la procesión va por dentro”; y, bien sea dentro de tres años o de trece, las procesiones encantarán a los extranjeros, a los que no fuimos nunca procesionistas y, sobre todo, encantarán y desbordarán de alegría “al elemento popular” de Málaga, que era el que llevaba a hombros las veneradas imágenes y rompía el silencio de la noche tibia de primavera con aquellas saetas que eran queja y llanto de los pobres en la tierra, pero a los que Dios promete en el cielo la bienaventuranza eterna. ¡Quién podrá jamás arrancar al pueblo sus sentimientos tradicionales!

El Diario de Málaga no llegaría mucho más allá, siendo su último número en el mes de julio de 1936.

(1) Esta pintura sí sufriría importantes daños durante el asalto a la iglesia de San Juan en el inicio de la Guerra Civil. Aunque pudo ser reconstruida por Murillo Carreras, se perdió la dedicatoria y la fecha. En la actualidad puede ser admirada en el Museo de Málaga.

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