El esplendor de la Semana Santa (III)

“Reales Cofradías, fusionadas, de la Exaltación, Azotes y Columna, Santa Veracruz y Sangre de N.S.J. y Ánimas de los Ciegos” (Domingo, 24 de marzo de 1918).

Llegamos a la publicación del Domingo de Ramos, dedicada a Fusionadas. Lamenta el cronista la inexistencia de un archivo en el que pudiera documentarse ampliamente, lo que se percibe en el resumen histórico tratando brevemente la fundación de cada una de las cuatro cofradías.

Comienza por la de Nuestro Padre Jesús, titulado Ánimas de los Ciegos, concluyendo que vivió pobremente hasta el año 1897. Cuenta a continuación la historia de la Real Archicofradía de la Vera Cruz, y de la Exaltación. Señala que fue hermano mayor el duque de Fernán Nuñez, que legó a la cofradía una gran parte de su caudal-luego embargado por el Gobierno, cuando la ley Desamortizadora-lo que proporcionó a la Hermandad más de cuatro disgustos, pues en la testamentaría surgieron varias incidencias…que consumieron algunas cantidades de importancia…La documentación, que era muy valiosa, se perdió el año de la última inundación, la conocida riada del 24 de septiembre de 1907 que afectó considerablemente a la iglesia de San Juan.

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Puerta de la iglesia de San Juan tras la riada de 1907 [Foto: Archivo Municipal de Málaga]

Se indica que en el mes de febrero de 1863, siendo hermano mayor Juan López Molina, concedió la reina doña Isabel II el título de Real a la Cofradía de la Exaltación, transcribiendo la real cédula. Hay que recordar que la última fusión, con la incorporación de la Cofradía de la Exaltación, se había producido en el mes de mayo de 1913.

La entrevista para conocer la actualidad se hizo al hermano mayor José Benítez Ferreter. Como ha sucedido con otras de las entrevistas de esta sección, la situación existente al llegar al cargo era deplorable: sin culto, con las capillas en vergonzoso estado, sin luces…¡sin nada! La primera capilla que se reformó fue la de Azotes y Columna, pintándola, instalando luces eléctricas y retocando los dorados. Luego fueron restauradas las imágenes. Señala el hermano mayor que la sala de juntas aún tenía fango de la inundación de 1907. Además, construí las túnicas nuevas para el paso de Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna; el nuevo trono de la Exaltación que nos costó 4.000 pesetas y varias cosas más.

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Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna (c.1921) sobre el trono que estrenara en 1918, obra de José Benítez [Foto: @nosoloalameda]

Anunciaba que ese año de 1918 se estrenaría un magnífico trono para Azotes y Columna, obra de José Benítez Oliver, y el alumbrado de acetileno del trono de la Exaltación. No acababan aquí las novedades: la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Exaltación estrenará una magnífica “Pureza” (el paño de la cintura) bordada en oro, obra riquísima, donación de la Camarera doña Francisca Pérez Burgos. Para el año siguiente, se preveía el estreno de un trono y un palio para Nuestra Señora del Mayor Dolor, así como de un manto y una corona de plata exactamente iguales que las de la Virgen de la Esperanza de Sevilla.

Contaban con ciento cuarenta hermanos en ese momento, que pagaban cuotas de una peseta al mes. Los gastos de entierros ascendían a mil pesetas y los de la procesión a dos mil ochocientas.

A pesar de tantos estrenos y proyectos, Benítez aseguraba que iban poquito a poco, que era la manera de hacer bien las cosas, sin precipitaciones.

“La Venerable Orden Tercera de Servitas” (Martes, 26 de marzo de 1918).

Tras un paréntesis el Lunes Santo, volvió la sección que nos ocupa el Martes Santo con Servitas. La parte histórica de la Orden Tercera en la ciudad de Málaga aporta datos con cierto rigor, ya que fueron suministrados por Narciso Díaz de Escovar, siempre generoso y deferentísimo.  

Se hace referencia a la primitiva imagen que hoy existe en uno de los altares laterales de la Capilla mayor en la iglesia de San Felipe Neri. Imagen atribuida a Pedro de Mena, transcribiendo por ello la descripción artística que de la misma hizo Ricardo de Orueta. Se añade al respecto que era propiedad de un fraile filipense, quien al morir la legó al Oratorio fundado por el Conde de Buenavista, que se hallaba donde hoy está el instituto, y en el que la Orden Tercera recibió a la imagen, desde cuya fecha viene rindiéndosele culto, aunque no consta que fuese procesionada, pues más bien parece que lo fue la efigie actual.

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Dolorosa de Servitas, atribuida a Pedro de Mena [Foto:Legado Temboury]

Se indica que la primera vez que procesionó la imagen, la actual, fue en 1857, siguiendo este recorrido: Calle Ancha de Madre de Dios, plaza de Riego y Victoria, hasta la calle de la Amargura, volviendo por Lagunillas y Mariblanca (aunque en la prensa hay referencias a una salida procesional en 1856, concretamente el Domingo de Ramos).

Llega el momento de la entrevista al viceprior, cuyo nombre no podemos publicar. Las primeras palabras son para decir que sus procesiones se diferencian de las demás de Málaga en que no llevan música y van todos rezando la Corona Dolorosa. Respecto al patrimonio, enumera: un manto soberbio de terciopelo negro, hecho en Antequera, que les costó siete mil pesetas; el  trono, obra de Federico Gutiérrez, con un coste de tres mil quinientas; y una riqueza grande en candelería, bastones, campanillas y ornamentos.

Formaban parte de la Orden unas mil personas con una cuota de un real y paguen o no, no pueden salir de la Orden, porque nuestra Hermandad imprime carácter canónico ad perpetuam. Y no puedo decirle a usted más-terminó el Vice-Prior-porque me lo impide la Regla.

“La Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción Dolorosa” (Miércoles, 27 de marzo de 1918).

Llegamos al final de esta sección con la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción Dolorosa. Recordar que no se produjo la unión con la Cofradía de la Oración en el Huerto hasta el año 1920, si bien siguieron teniendo cierta autonomía hasta 1931.

El cronista se traslada a los inicios de la misma en el convento de San Luis el Real, cuando la actividad principal era el enterramiento de los cofrades que fallecían. Se transcribe acto seguido una escritura por la que se formalizó la cesión de una capilla en la iglesia de los Mártires, tras tener que abandonar el mencionado convento por la exclaustración.

La entrevista para conocer el presente de esta histórica cofradía se realiza a Miguel Morales Gutiérrez, hermano mayor primero, quien había accedido al cargo cinco años antes. Hoy tiene la Cofradía tres esculturas de bastante mérito: el Sudario, San Juan y la Virgen. Asimismo, hacía referencia a un valioso rosario de oro del siglo XVII, según aseguraba, con la cruz filigranada que llevaba la imagen de la Virgen, que tenía un valor aproximado de unas quince mil pesetas. A ello había que añadir un valiosísimo ajuar, una cruz de ébano y plata, una media luna de plata maciza de 1762  y un trono adquirido a la Cofradía de Jesús El Rico.

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Nuestra Señora de la Concepción Dolorosa (1922), sobre el trono adquirido a la Cofradía de Jesús El Rico [Foto: La Unión Ilustrada]

Señalaba que desde el año 1893 no salía esta procesión, manteniéndose la mutualidad de entierros. Cofradía integrada por noventa y dos cofrades en ese momento, de los cuales sesenta y dos pagaban cuotas de 1,25 pesetas, mientras que la cuotas del resto eran de 0,75.

Concluía esta sección, relevante por la novedad que supuso, como ya apunté en la primera parte, y por reflejar con tanta fidelidad el periodo de cambio que se estaba viviendo en el seno de las cofradías malagueñas, cambio que conducía a la primera edad dorada.

Termino con una reflexión que hacía el propio cronista al comienzo de la última entrega. Será muy curioso el investigar-y acaso lo haga algún día el cronista- las causas que nos han inducido a dar tan grande esplendor a las procesiones de nuestra Semana Santa; porque si bien es cierto que en Málaga siempre tuvimos procesiones bellísimas, no es menos cierto que eran más humildes, más en armonía con la santidad del Ministerio augusto de la Redención, que a juicio del cronista encaja mucho mejor dentro de un marco de severidad, de justeza, de penitencia y dolor. Y estos aureos apoteósis; esas vistosas munificiencias, buenas son para solemnizar la gran fiesta del Corpus Christi, hermosa cual la que más, bella, tierna, poética.

No hay en las anteriores frases ni el más leve asomo de disconformidad con las orientaciones seguidas, de media docena de años a la fecha, por nuestras Cofradías. Quisiera el cronista que las procesiones de la Semana Santa en Málaga no tuvieran rival en el mundo entero; porque admira, rendido a la incomparable Málaga, y si dijo lo que dicho queda es que dentro del humilde escritor va el siervo del Arte que, en un afán de buscar la belleza y de ofrendar dádivas de su sinceridad, ve las cosas bajo el prisma de un idealismo acaso utópico, tal vez inadmisible para la generalidad de las gentes.

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