El esplendor de la Semana Santa (I)

El esplendor de la Semana Santa en Málaga (historia íntima de las cofradías) era el título de una sección fija que publicó el diario El Regional en la segunda quincena del mes de marzo del año 1918. Hasta aquí, podríamos considerarlo como algo normal, sin embargo, en aquel momento no lo era. Este diario se adelantó a su tiempo, ya que era la primera vez que un periódico se ocupaba de manera amplia del fenómeno cofrade. Importante iniciativa periodística que partía de una de las publicaciones informativas de mayor incidencia en la opinión pública malagueña de la época, consiguiendo que las cofradías fuesen noticia antes de la Semana Santa. Además, se superaban las meras indicaciones del itinerario procesional y enumeración de personalidades presentes en un determinado cortejo, tan características; se trató el pasado y el presente (de 1918) de las cofradías malagueñas, incluyendo una entrevista con cada hermano mayor.

Esta sección nos ha aportado numerosos datos de la historia cofrade, que hemos podido conocer gracias a su publicación en la misma, ya que por los acontecimientos de años posteriores perdimos muchas de las fuentes originales. Asimismo, con las entrevistas referidas podemos obtener una nítida fotografía de las cofradías malagueñas en aquel momento, en pleno proceso de crecimiento, en puertas de la primera edad dorada.

El objetivo se expuso en la primera entrega, publicada el lunes 18 de marzo, indicando que la intención de esta sección era divulgar las historias íntimas de las diferentes cofradías, las cuales, en noble competencia, en brava emulación, derrochando sumas cuantiosas, han hecho que las fiestas de la Semana Santa en la bella Málaga hayan alcanzado un esplendor que en nada tiene que envidiar al que en Sevilla es tradicional y la dieron tan justa fama de riqueza y buen gusto.

el esplendor

A continuación, y antes de comenzar con la primera cofradía objeto de esta sección, se refería a la situación en la que se encontraban las cofradías malagueñas ante las instituciones: Mucho se ha censurado y censura la indefensión en que los organismos oficiales dejan a las cofradías malagueñas; estas censuras son, no diremos justas pero sí muy fundadas. Lo que no se dice es que la Prensa-¡seámos claros!- igual que el Comercio, no ayuda como debe a que se divulgue el esplendor de la Semana Santa en Málaga. Y es una verdadera lástima que así acontezca; porque los beneficios que obtendría nuestra ciudad serían, sin duda alguna, de gran importancia, si unos y otros, todos, cooperáramos desde nuestra esfera de actuación a que los forasteros vengan a admirar las riquezas de nuestras cofradías y a extasiarse en la dulce detectación de este cielo malagueño, tan azul, tan purísimo.

Mensaje recuperado y reiterado durante esta época, que alcanzaría su máxima expresión en el célebre artículo escrito por Joaquín Díaz Serrano en el diario La Unión Mercantil dos años después, titulado Lo que es y lo que debe ser nuestra Semana Santa.

Sigamos pues esta serie, este “primer coleccionable” de nuestra Semana Santa, el cual voy a ofrecer, como corresponde, por partes.

“La Real Cofradía de N. P. Jesús del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad” (Lunes, 18 de marzo de 1918).

En el resumen histórico se hace referencia a la primera imagen titular, una pequeña efigie que medía un metro veinte centímetros, a la cual se le rendía gran veneración en el Santuario de la Victoria. Se decía que esta imagen, tras ser trasladada en 1916 a la iglesia de la Merced, fue robada, continuando el asunto sub iúdice dos años después. Debido a esta referencia, se ha historiado que la hermandad, tras el robo de 1916,  adquirió una nueva talla en los talleres de Olot que sería destruida en 1936. Sin embargo, como escribí en el artículo Misterios cofrades, el 16 de abril de 1911, cinco años antes de los supuestos hechos, se publicó en La Unión Ilustrada una fotografía del Señor del Santo Sepulcro en el trono obra de Rodríguez Zapata. Era la imagen de Olot. Por tanto, la sustitución se produjo antes del robo de 1916, no siendo este la causa de aquella.

Salvando esta cuestión, se indica que salió en procesión por primera vez en 1898, siendo hermano mayor Juan López Espinar, quien fallecería al año siguiente. Se señala que en 1899 ya figuró en la procesión una Dolorosa, propiedad del Mayordomo don Juan Serrano Ruano, la cual ha figurado en las procesiones de esta Real Cofradía hasta el 1915, en que la munificencia del señor don José Álvarez Net donó la actual imagen, que es una obra de arte verdaderamente admirable.

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Nuestra Señora de la Soledad (1915) [Foto: La Unión Ilustrada]

Se cuenta que en un principio la cofradía contaba con unos noventa hermanos, teniendo en 1918 trescientos cofrades, los cuales abonan cuotas anuales que oscilan entre una y cinco pesetas, a cuyos ingresos hay que añadir las donaciones de los benefactores, que son siempre de gran cuantía.

La entrevista con Manuel Fernández del Villar nos aporta más datos de la cofradía. Afirma que el trono del Señor costó cuatro mil pesetas, obra de Andrés Rodríguez Zapata-ya difunto- no quiso cobrar nada más que lo que costaron los materiales. Por su trabajo, su admirable trabajo no cobró ni un céntimo. Hizo la talla para que se le conociera, vamos, para adquirir renombre y, por cierto, que logró con creces sus deseos. A las cuatro mil pesetas había que añadir dos mil quinientas más que se invirtieron en la urna, cristales, faroles, etc. pues el pobre Zapata hizo solo el basamento.

Continúa enumerando diversos gastos y anuncia el estreno para ese año de un nuevo palio bordado en oro fino. Ante la pregunta de si van todos los hermanos en la procesión, contestó que van doscientos setenta penitentes, treinta y cinco mayordomos y siete campanilleros. Pero incluyendo la Guardia Romana, clero…autoridades e invitados en general, puede usted poner unas mil personas las que asisten oficialmente a nuestra procesión, que, como usted sabe, sale el Viernes Santo, a las siete, de la iglesia de la Victoria.

“Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso” (Martes, 19 de marzo de 1918).

Lástima grande que no pueda hoy disponer el cronista del espacio que se merece la interesante historia de la Archicofradía…trasladaría a estas columnas unas cuantas páginas históricas sacadas del archivo de esta Hermandad, que conserva pergaminos preciosos, actas de inestimable valor para el estudio retrospectivo de los anales malagueños y una porción de objetos que bien se merecen un libro, el cual acaso algún día vea la luz pública. Lástima, la nuestra.

Hace referencia a que en las cuentas del año 1739 se incluían, entre otras, las siguientes partidas: Por 105 libras de cera, consumidas en la iglesia y en la procesión, a 8 reales por cada libra, 840. Por centuriones, judíos, cirineos…parroquia, comunidad y música, 778. Por nueve varas de damasco verde, para la túnica del señor San Juan, 230. Por dos arrobas y media de aceite, 30. Al notario, por su asistencia al Cabildo, 13. Omitiremos multitud de datos; a ello nos obliga la falta de espacio y los apremios del tiempo. Lástima la nuestra, de nuevo.

Nuevamente, se detallan partidas del Libro de Cuentas, esta vez del año 1803: Por limpieza del compás y afueras de Santo Domingo, para que pudiera salir la procesión del Paso, 178. Por música y cantaores, 200. Por repartir invitaciones, conducir los bancos a la Plaza, llevar la cera, repartirla, recogerla, y devolver todo al convento, 4 hombres, 111. Al alguacil, por su asistencia a la procesión, 43.

A continuación, se transcribe un acta que conservaba por aquel entonces el archivo de la archicofradía, del que estaba encargado Manuel Utrera Guerbós, fechada el 12 de septiembre de 1814. En ella se contaban detalles de la referida ocupación francesa en lo que afectó al patrimonio de la archicofradía: …Como a su entrada en esta pidieron toda la plata y alhajas de iglesias y Hermandades tuvo don Joaquín Gómez, que entonces era Hermano Mayor, que entregar todo lo nuestro, incluso la hermosa corona de Jesús…lo que me ha parecido oportuno consignar en este libro, para que siempre conste a la Archicofradía. Uno de los datos más importantes que ha suministrado esta sección a la historia cofrade fue el referido al inventario de la archicofradía donde se detallaba lo expoliado por los franceses durante la ocupación.

Para conocer los datos de la actualidad, la entrevista con el mayordomo primero (que no hermano mayor) Francisco Villarejo, quien afirmaba rotundamente:…puedo vanagloriarme de que mi Hermandad es la que, con su tesón, ha dado esplendor a la Semana Santa en Málaga.

04.04.1918
El Nazareno del Paso sobre trono con dosel (1918) [Foto: La Unión Ilustrada]

La actualidad venía marcada por un importante estreno: el dosel del trono del Nazareno del Paso. Así lo anunciaba Villarejo: En el actual estrenaremos el decorado y dosel del trono; créame que es una obra de arte, estilo renacimiento español, siglo XVII, hecho en hierro repujado por la Casa Barrera, de Madrid… Desconocía lo que iba a dar de sí ese sonado estreno.

Después de enumerar los gastos más importantes efectuados en los años anteriores, ante la pregunta de si tenían donaciones extraordinarias, contestó: No, señor. Aquí nos vamos defendiendo con las cuotas que son de una peseta mensual, menos unos cuantos que damos cinco y diez pesetas. No todos los ingresos se invertían en gastos procesionales, sino que pagaban una misa en Santo Domingo todos los días festivos, y además, celebramos dos fiestas patronales, el día de la Virgen de la Esperanza y el segundo Domingo de Enero. A ello, sumar el reparto de mil panes que se efectuaría en aquel año.

En aquel momento eran unos quinientos hermanos y no iban todos en la procesión. Junto con la novedad efectuada en el trono del Nazareno, todos los cargos saldrían con sandalias en lugar de con zapatos de charol como en años anteriores.

“La Real Cofradía de N. P. Jesús de la Puente del Cedrón y Nuestra Señora de los Dolores” (Miércoles, 20 de marzo de 1918).

Contaba por aquel entonces con doscientos veinticinco hermanos aproximadamente, los cuales abonaban cuotas que oscilaban entre 0,30 y 1,50 pesetas mensuales, y otras extraordinarias de una a diez pesetas que, unidas a una colecta anual y a las funciones y rifas benéficas, producían unas tres mil pesetas por año.

Reviste importancia la entrevista con el hermano mayor Rafael Atienza González; en ella dijo que la cantidad referida se destinaba, casi íntegra, a entierros; porque en nuestra cofradía todo Hermano tiene derecho, a las veinticuatro horas de ingresar, a que se le pague el entierro. Poseemos un panteón, que tiene 36 nichos en el patio segundo del cementerio de San Miguel. También gastamos algunas cantidades en el arreglo de dicho panteón, capilla, cultos y la solemne función que, con arreglo a nuestros Estatutos, celebramos el día 6 de Agosto, festividad de la Transfiguración del Señor.

El hermano mayor aporta datos muy jugosos. Señala que, cuando llegó al cargo en 1909, le entregaron un Cristo, de gran mérito, en el altar mayor; el Señor; que hoy tiene la Hermandad, con dos figuras-una de las cuales, la conocida por El Berruguita está admirablemente hecha-; un trono pobrísimo, que hoy está en el camarín; tres candelabros de metal dorado, con tres luces; y seis candelabros de madera. ..una túnica, para el Señor, bordad de gran mérito; ochenta y cinco túnicas de percalina; dos bastones de metal dorado; dos campanillas; dos escudos con el emblema de la Hermandad (los que aparecen en la célebre fotografía cofrade más antigua que se conserva); un guión y un palio con las varas de madera.

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Jesús de la Puente del Cedrón (c.1911) sobre el trono que pasaría en 1914 al camarín [Foto: La Unión Ilustrada]

Recuerda el hermano mayor que aquel trono del Señor era llevado por veinticuatro hermanos correonistas, que abonaban cinco pesetas, y que los penitentes llevaban un cirio de dos libras. El penitente que no comparecía con exacta puntualidad era multado. Por cierto, los veinticuatro duros de los correonistas se destinaban a pagar la música, decía.

Los datos que aporta el hermano mayor son de indudable valor, reflejando las diferentes innovaciones y principales gastos de la cofradía desde que accedió al cargo hasta 1918. Gracias a ellos, conocemos que en el mismo 1909 se construyó una plataforma para el trono del Señor que costó setecientas cincuenta pesetas, junto con cuatro candelabros a tres luces; restauración del trono del camarín; adquisición de treinta túnicas de raso algodón y la cruz del guión. Al año siguiente se amplió el trono antiguo, la túnica para el Señor del camarín, restauración de los cuatro ángeles del trono, una lanza para el judío y veinticinco túnicas más. En 1912 se llegó hasta doscientas túnicas. La mayor parte de los gastos eran sufragados por los directivos.

En 1913 los cargos estrenamos unas magníficas túnicas de terciopelo, con escapularios bordados en oro, y adquirieron el estandarte del Señor. En 1914 el trono de Barrabino para el Señor, ayudando a financiarlo una función de cine y una rifa.

De 1915 a 1917 continuaron los estrenos, entre otros: un manto de terciopelo azul, el arreglo de la túnica del Señor por las Adoratrices, seis mazas talladas por Barrabino, un trono y un palio, treinta y dos candeleros, una media luna con nueve luces y treinta y tres grandes escapularios de terciopelo negro bordado en oro. Finalmente, en 1918 estrenaban nuevo trono para la Virgen, de Barrabino, con tallas de Diego García Carreras y un estandarte, regalo de Rafael Márquez.  Muchos gastos en poco tiempo ¿Tiene usted algún dato curioso que facilitarme? Uno, que no me lo callo porque ya es del dominio público. El año pasado hipotequé una casa de mi propiedad, para pagar algunos atrasos de la Cofradía…Esto, lector, ello solo se comenta.

Terminaba la entrega dedicada a esta cofradía con lo siguiente: En resumen, que desde el año 1909 a la fecha, esta Real Cofradía…ha gastado en objeto para sus procesiones, la “pequeñez” de cincuenta y cinco mil novecientas ochenta y ocho pesetas.  ¡Que se sepa en Sevilla!

(Continuará)

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