Caridad de Zamarrilla

Hoy día, que las cofradías tengan obra social es algo común, destinando a tal fin cierta estructura y organización. La propia Agrupación cuenta con una Comisión de Formación y Caridad, sin olvidar la labor que se realiza por la Fundación Corinto, de la que forman parte la mayoría de las cofradías malagueñas, o por la Fundación Lágrimas y Favores. Ejemplos de que en la actualidad la preocupación de las cofradías por este tema es evidente.

Las acciones de caridad de las cofradías malagueñas a principios del siglo XX consistían en actuaciones muy puntuales, concentradas en Semana Santa, y practicadas por pocas cofradías, destacando los casos de la Hermandad del Sepulcro o la Archicofradía de la Esperanza. Sin entrar en la cuestión de si debía ser o no una finalidad de las cofradías y su importancia en la integración social de las mismas, debate interesante por otra parte, estas escasas actuaciones eran insuficientes y se limitaban normalmente al reparto de pan o a organizar comidas a los más desfavorecidos.

Después de la Guerra Civil, la situación era muy grave. La miseria y la necesidad estaban generalizadas y la inmensa mayoría se encontraba en un estado de penuria material que hacía complicada la mera supervivencia. Eran años en los que las cofradías estaban renaciendo, intentando recuperar el terreno perdido desde 1931. Una de ellas, la Hermandad del Santísimo Cristo de los Milagros y María Santísima de la Amargura, con sede canónica en la iglesia de la Santa Cruz y San Felipe Neri, iba a dar un giro relevante en este asunto.

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Titulares de la Hermandad de Zamarrilla en la iglesia de San Felipe Neri (c.1940) [Foto: Legado Temboury]

El 22 de febrero de 1942 celebró junta de gobierno. Su hermano mayor, Fernando Roldán, tomó la palabra y afirmó que se le debe dar una nueva orientación a la Hermandad, dedicándose como primer fin a la práctica de la caridad entre los feligreses de la Parroquia.(1)
Era evidente que estos cofrades no podían acabar con la situación que atravesaban la mayoría de los malagueños, pero sí estaba en su mano paliar la de los que tenían más cerca, los de su nueva feligresía.

No hay que olvidar que en la posguerra, de la mano de la penuria económica, el nivel sanitario disminuyó en tal magnitud que las enfermedades infecciosas alcanzaron niveles de décadas atrás, apareciendo brotes de viruela, difteria y tifus, los cuales ocuparon la atención de las autoridades sanitarias durante los primeros años del Régimen (2). Así, a instancia del Obispado, añadieron como fin secundario la atención y cuidado de enfermos pobres.

Ahora tocaba llevarlo a la práctica, para lo que precisaban organización. La Hermandad de Zamarrilla creó en el seno de la Junta de Gobierno la Comisión de Caridad y Enfermos Pobres con la finalidad de coordinar los repartos de donativos y atención de las necesidades de los enfermos.  Al mando de la misma, el doctor Federico del Alcázar.

La atención y cuidado de los enfermos se iba a concretar en su manutención y en una asistencia médico-farmaceútica. Para ello era necesario contar con la necesaria colaboración de profesionales, y qué mejor que buscarlos entre los mismos hermanos. Prestaron su colaboración los doctores Sergio del Río, Rafael Campos García y Gonzalo Bentabol. Eran necesarios medicamentos, para ello se contó con la colaboración del farmaceútico Jorge Eloy García Mata; y, por supuesto, con un practicante, realizando tal función Guillermo Jaúregui. Todos eran hermanos de Zamarrilla.

A mediados del año 1942, ya eran numerosos los casos que atendían con una infraestructura que se iba terminando de conformar poco a poco. La asistencia médica operaba de la siguiente forma: El párroco Rafael Corrales Guerrero, las señoras de la Conferencia de San Vicente de Paúl o los miembros de la Juventud de Acción Católica comunicaban a la comisión de caridad la existencia de algún enfermo necesitado. Posteriormente, visitaban al enfermo y, tras la comprobación de su estado, pasaban el caso al facultativo quien se hacía cargo de él. A partir de ese momento, la hermandad le costeaba las medicinas y dos veces por semana le enviaban todo lo necesario para su alimentación.(3)

La hermandad era consciente que el reparto de donativos era igualmente necesario; la necesidad era mucha, los ingresos ordinarios pocos. Por ello, se hizo necesaria la captación de donativos de particulares e instituciones para afrontar los gastos.

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Portada de “Fotos”, abril de 1943 [@nosoloalameda]

El acto de entrega de donativos del Domingo de Ramos era el que más repercusión tenía, haciéndose eco del mismo la prensa, y al que asistían, sin poner objeción alguna a la invitación, las autoridades. En este acto de 1943, se repartió la cantidad de 10.000 pesetas. A la una de la tarde de ayer se celebró en la Sacristía de la iglesia parroquial de San Felipe Neri un sencillo y emocionante acto…Este consistió en el reparto de diez mil pesetas entre personas necesitadas de la feligresía. A las personas imposibilitadas les fue previamente hecha entrega por los directivos de esta piadosa cofradía, que lo efectuaron en los propios domicilios, y en el acto que reseñamos, mediante sobres, conteniendo un folleto de propaganda de la Hermandad, fotogramas de los sagrados titulares y veinte pesetas en metálico.(4) Incluso, a nivel nacional, el semanario gráfico Fotos hizo mención a la labor de la Hermandad de Zamarrilla en un especial sobre la Semana Santa andaluza: Pero la misión de la pía Hermandad de la Amargura no se consagra exclusivamente al fasto renacido de las procesiones. Tanto como el esplendor de sus desfiles…lo ocupa el dulce ejercicio de la caridad…Y como digno broche de su labor durante todo el año, atendiendo celosamente a pobres y enfermos, suministrándoles alimentos y medicinas, remediando dolores y desgracias. (5) La portada de ese número era un bella fotografía de la imagen de María Santísima de la Amargura.

La hermandad hacía varios repartos al año, canalizando en ocasiones donaciones de particulares, y no solo de cantidades en metálico, sino también ropa, mantas, etc. El traslado a la ermita en 1945 no interrumpió la labor social, extendiéndose al barrio de la Trinidad.

Otras cofradías, tomando como ejemplo la organización y entidad de la obra de caridad de Zamarrilla, iniciaron una necesaria labor social. Estos cofrades paliaron la situación precaria de muchos malagueños, tomando la iniciativa a pesar de las circunstancias, aportando luz en tiempos oscuros. 

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María Santísima de la Amargura (c.1944) [Foto: La Saeta]

(1) Cit. JIMÉNEZ, J. y SÁNCHEZ, J.A., “Zamarrilla. Historia, iconografía y patrimonio artístico-monumental”. Málaga, 1994. p.163 (Libro de Actas, 1939/1950, Acta de la Junta de 22/02/1942, p.55).
(2) PALANCA, J.A. “Las epidemias de las posguerra”. Discurso leído en sesión celebrada el día 28 de marzo de 1943 en la Real Academia de Medicina.
(3) Cit. JIMÉNEZ, J. y SÁNCHEZ, J.A.,Op.cit., pp.163-164.
(4) Hoja del Lunes, Málaga, 19 de marzo de 1943.
(5) Fotos, Madrid, Abril de 1943.

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